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Francisco Aguirre Sacasa, candidato a vicepresidente de la alianza Partido Liberal Constitucionalista, PLC, se describe como una persona capaz, confiable, y comprometida con Nicaragua. Dice no vivir de la política. “No pretendo vivir de ella, porque no soy un político profesional”, señala.

¿Cómo se involucra Francisco Aguirre Sacasa en la política nacional?
Desde el momento que acepto ser Embajador de Nicaragua en Washington, en Canadá y representante permanente en la OEA, eso fue en 1996.

Asumo el cargo de embajador de Nicaragua, el primero de abril de 1997 en Washington con Arnoldo Alemán (en la Presidencia). Respondió a un deseo de incorporarme más, y de lleno en la política nicaragüense, mi familia tiene mucho tiempo de estar involucrada en la política. Ha sido una evolución natural, nosotros somos liberales de cepa, y, además,  me identifico personalmente con la ideología liberal. No obstante, me empiezo a involucrar más directamente cuando  asumo el cargo de Canciller en noviembre de 2000.

¿Cuál ha sido su mayor logro como político?
Al asumir el cargo en Washington, trabajé como embajador la Ley Nacara (Ley de Ajuste Migratorio). Una Ley que les permitió una amnistía  a todos los nicaragüenses que estaban ilegales en Estados Unidos; de esa Ley se beneficiaron aproximadamente 70 mil compatriotas nuestros.

Lo considero uno de mis grandes logros como  funcionario de Nicaragua, porque a estas alturas del juego en 2011, México, República Dominicana, Honduras, Guatemala, El Salvador, en fin, todos aquellos países que tiene ilegales en los EU., andan buscando todavía esa la Ley Nacara.

¿Qué aporta Francisco Aguirre a la fórmula presidencial del partido?
Me estás haciendo una pregunta difícil a mí, porque hay ese famoso refrán nuestro: alábate pato que mañana te mato. Me estás diciendo que te diga cuáles son mis cualidades. No es para nadie un secreto que yo trabajé 28 años en el Banco Mundial, que llegue a ocupar el cargo más alto, hasta ese momento jamás logrado por un centroamericano. He encabezado misiones, tanto del Banco (Mundial) como del Fondo (Monetario Internacional).

Más que nada soy una persona que tiene una pasión por su pueblo. Viví 50 años en Estados Unidos; para mí, hubiera sido muy fácil hacerme ciudadano norteamericano, pero opté por regresar a la patria de mis antepasados, donde nací, para  ver cómo ayudaba a mejorar el bienestar económico, social y político de mis compatriotas.

¿Cómo es la relación con su fórmula Arnoldo Alemán Lacayo?
Nuestra relación remonta a una primera visita que él hace a Estados Unidos en 1995, él era entonces alcalde de Managua,  y desde aquel momento hemos tenido una relación más cercana, fraternal y obviamente una relación con chispa.

Arnoldo y yo vivimos peleándonos, en el sentido de que nosotros debatimos muy francamente las cosas; él seguramente me habla también a mí de manera muy franca, y yo creo que eso es saludable. Esta es una fórmula sólida, de experiencia, con capacidad demostrada  de permitirle al país lograr éxitos nacionales e internacionalmente.

¿Qué lo ha hecho mantenerse en el PLC?
No soy beduino (ambulante). Yo creo en que uno debe ser leal a ciertos principios, a una sola organización política, sobre todo si esa organización política representa la mayor esperanza y posibilidad para el país de tener un crecimiento acelerado y sostenible

¿Sus principales proyectos a concretar, de llegar a ser Vicepresidente?
En parte, del acuerdo que yo tengo con Arnoldo, es que como vicepresidente yo sería Responsable del manejo de la economía del país. Voy a presidir el Gabinete Económico pero no como una cuestión protocolaria, simbólica, sino por la experiencia que he tenido trabajando en países latinoamericanos, asiáticos y africanos; consiguiendo plata con los congresos y los parlamentos de los países europeos. Creo que he demostrado mi capacidad académica e intelectual como banquero y como político.