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El presidente Daniel Ortega llamó a “defender y cuidar la paz que vive el país que ha enfrentado cruentas guerras civiles y que derramó la sangre de miles de nicaragüenses en el pasado”.

“Hoy tenemos que cuidar esa paz más que nunca. Esta paz ha costado sangre, sacrificio para todos los nicaragüenses y, por lo tanto, debemos cuidarla, debemos cultivar esta paz”, instó el líder sandinista en su discurso durante el anunciado acto político que congregó a una multitud de seguidores.

Ortega, que encabeza la intención de voto con un 45,8 por ciento, a 36 días de los comicios, con lo que ganaría en primera vuelta, según la última encuesta de CID-Gallup, dijo literalmente lo siguiente: “El próximo seis de noviembre (día de las votaciones) tenemos que depositar nuestro voto en favor de la reconciliación y a favor de la paz”.

El actual gobernante aspira a continuar en el poder durante cinco años más, pese a que existe una norma constitucional que prohíbe la reelección inmediata que, sin embargo, fue declarada inaplicable por magistrados de la Corte Suprema de Justicia.

El líder sandinista, que acostumbra celebrar sus actos en horas nocturnas, destacó que ese acto partidario, transmitido por el canal 4 de la televisión, afín al Gobierno y que duró menos de la hora, comenzó a la una de la tarde en medio de sol y lluvia.

“Vivas” a la Virgen de Cuapa
En su discurso Ortega resaltó su origen pueblano: La Libertad, y también la de su candidato a la vicepresidencia, el anterior jefe del Ejército Omar Halleslevens, y la de el cardenal Miguel Obando, quien preside la Comisión de Paz y Reconciliación. Todos del departamento de Chontales.

El mandatario, que llegó vestido de camisa blanca, lanzó vivas a la Virgen de Cuapa, que se le apareció hace 31 años al sacristán Bernardo Martínez, quien después se ordenó de sacerdote, en el municipio de San Francisco de Cuapa, departamento de Chontales.

En esas fechas Nicaragua, gobernada por los sandinistas, afrontaba una guerra civil que concluyó el 27 de junio de 1992 con la desmovilización de más de 22.000 antiguos “contras” antisandinistas, durante el Gobierno de Violeta Chamorro (1990-1997).