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Dos de los principales partidos opositores que puntean en las encuestas de intención de votos se han mostrado anuentes a realizar reformas constitucionales, una vez que pasen los comicios nacionales y los nuevos diputados tomen posesión de sus escaños. El Partido Liberal Constitucionalista, PLC, y el Partido Liberal Independiente, PLI, abogan por modificaciones a la Carta Magna que, según sus dirigentes, rescate la institucionalidad perdida en los últimos cinco años.

Ambos partidos incluyeron en sus planes de gobierno reformas a las principales instituciones del Estado, las cuales requieren modificar la Constitución, y, por ende, de una mayoría calificada en el Parlamento para llevarlas a cabo. Sin embargo, los dirigentes del PLC y del PLI están conscientes de que no podrán alcanzar esa mayoría de escaños, por lo que ello los obligará a negociar o a “pactar” con el principal partido, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN.

No creen en Constituyente
El primer vicepresidente del PLC y candidato a la reelección a su cuarto período como diputado, Wilfredo Navarro Moreira, considera necesario reformar la Constitución, pero no se inclina por una Constituyente, pues opina que el país no está en condiciones para una nueva Constitución.

María Eugenia Sequeira, representante legal del la alianza PLI y candidata a la reelección para su segundo período como diputada, coincide con Navarro en la necesidad de cambiar la estructura y el funcionamiento de las principales instituciones del Estado; igual que Navarro, Sequeira tampoco ve viable una Constituyente.

Parlamentarismo que desea el FSLN

Incluso, Sequeira va más allá, y señala que una Constituyente podría incluir el cambio de sistema de gobierno para pasar de un sistema presidencialista a uno parlamentarista, y ello, según dijo, en estas circunstancias no es conveniente.
El Consejo Supremo Electoral, CSE; la Corte Suprema de Justicia, CSJ; la Contraloría General de la República, e, incluso, la misma Asamblea Nacional, encabezan la lista de entidades representantes de los poderes del Estado, que deben ser reformadas, según las propuestas del PLC y del PLI.

La Alianza por la República, APRE, también incluyó reformas a las instituciones, pero de manera muy somera. No obstante, esa propuesta también conlleva a una reforma constitucional.

La futura correlación de fuerzas
Las últimas encuestas de intención de votos dan como favorito al Frente Sandinista, incluso en la elección para diputados, y siendo que tanto el PLC como el PLI están conscientes de no obtener la mayoría necesaria para llevar a cabo esas reformas, terminarán, negociando con el FSLN, a menos que el partido de gobierno obtenga una “arrolladora victoria” en los comicios del 6 de noviembre.

FSLN y su aparente desinterés
El FSLN no incluyó en su programa de gobierno ninguna modificación a las instituciones, lo cual coincide con las declaraciones del representante legal y candidato a la reelección como diputado, Edwin Castro Rivera, en el sentido de que no han contemplado --ni contemplan-- reformar la Constitución después de las elecciones.