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Para esta elección se vislumbran varios escenarios. El primero sería un nuevo amarre entre Arnoldo Alemán y Daniel Ortega, que prfundizaría una crisis entre los liberales y dejaría a Arnoldo Alemán como traidor a los arreglos que dieron lugar a la unificación en la casilla 1.

El segundo es al que está apuntando la presión de la sociedad civil y que parece tener acogida en el movimiento Vamos con Eduardo, en el Partido Conservador y hasta en un sector del PLC: Frenar a Alemán en su pacto y plantear con firmeza; o ocho idóneos o no se elige a nadie.

Un tercer escenario, es que se haga una negociación en bloque de los 42 diputados liberales con el Frente Sandinista. Esto aún cuado el arnoldismo lo acepte, sería catastrófico para la carrera política de Montealegre, peor aún si se reparte dos y dos con Alemán.

El analista político Carlos Tünnermann, quien cree que la sociedad civil puede jugar un papel importante, y aunque se vea utópico, podrían crearse las condiciones para que los diputados “despartidicen” la CSJ y elijan magistrados con base en su honorabilidad.


Cuestión de interpretaciones
De acuerdo con Eliseo Núñez Morales, vocero del movimiento Vamos con Eduardo, hay un acuerdo interbancada más allá de las elecciones que incluye una agenda propia de la oposición. En este mismo acuerdo se establece que en aquellas decisiones en las que se requiera mayoría calificada deberán hacerse de mutuo acuerdo entre ambas bancadas.

Pero Oscar Moncada, diputado PLC y tradicional miembro del grupo negociador de Alemán, no lo interpreta así, y resaltó que lo único establecido en dicho acuerdo es consultar a los aliados, y “Vamos con Eduardo es uno de nuestros aliados”, detalló.


No están en acuerdo interbancada
Núñez Morales no habló de cuotas, porque en el acuerdo entre bancadas se estableció el parámetro de idoneidad. En ese sentido, el movimiento Vamos con Eduardo --según ese acuerdo--, no tiene garantizado ningún magistrado.

Moncada lo reafirma porque, según él, las cuotas no son parte de la negociación, y dijo que hipotéticamente los cuatro pueden ser afines a Montealegre, pero eso es una decisión que el PLC tomará en la consulta que haga con el movimiento Vamos con Eduardo, en todo caso, será en base a criterios de honorabilidad como, según Moncada, siempre se ha hecho.


Magistrados los dividiría
El PLC ya nombró una comisión para negociar una salida a la crisis institucional que se vive actualmente, y el líder del PLC, Arnoldo Alemán, dijo que negociaría inclusive con el Frente Sandinista, lo que supone un nuevo acuerdo político entre el presidente Ortega y el caudillo liberal.

Núñez Morales aseguró que el acuerdo interbancada fue vital para la alianza, por lo que se pondría en peligro si no llegara a cumplirse, y la elección de magistrados en un solo bloque liberal para Vamos con Eduardo es parte de ese acuerdo.

Luis Callejas fue más allá, y aseguró que si el PLC toma decisiones unilaterales la alianza se rompería, porque los acuerdos de la alianza no son únicamente electorales.

“Si el PLC de forma individual hace un acuerdo, pacto, amarre, sin tomarnos en cuenta y sin mutuo acuerdo, la Alianza PLC estaría en serios peligros o se rompería”, dijo Callejas.

Pero Moncada no lo ve así, y dijo que tenía entendido que la alianza era electoral y que se buscaría consenso para tener puntos en común en el Parlamento. “Esto sería más fácil si fuera un único partido, pero lo que se hizo es una alianza electoral, y si se estableció que se debe consultar es eso lo que se debe hacer, creo que eso no significa que es obligatorio negociar en bloque”, dijo Moncada.

La suerte todavía no está echada, y cualquiera de estos escenarios es posible, pero para Tünnermann lo importante es que se elija a magistrados que no respondan a los intereses de un partido. “No es que renuncien a sus opciones políticas, sino que su ética sea superior a intereses partidarios”, aseguró Tünnermann.

Moncada no lo concibe así y considera que son interpretaciones que los medios han hecho. “Eso depende de cómo se interprete, porque ustedes en EL NUEVO DIARIO y otros medios dicen que son magistrados de tal o cual partido, pero es que no es posible encontrar a alguien que no tenga una opción política, pero sí personas honorables que puedan asumir la responsabilidad”, dijo Moncada.


Dados cargados, “saltos de liebres” y prebendas

Ary Neil Pantoja
La bancada de la Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, integrada por cuatro magistrados y encabezada por Eliseo Núñez Hernández, no tiene la mínima intención de entrar al juego. Aunque se les ha tildado de “aliados prebendarios” del gobierno, y para evitar especulaciones, los diputados de ALN, Carlos García, Ramiro Silva y Ramón Macías Luna, no votarán ni propondrán candidatos, y públicamente rechazarán el “pacto libero-sandinista” de repartición de magistrados.


Núñez Hernández “se hace el sueco”

Eliseo Núñez Hernández se adelantó y definió su posición, señalando que no votarán a favor de ninguno y tampoco pretenden presentar aspirantes a magistrados. Núñez ha tomado distancia en la actual crisis, pero su “neutralidad” favoreció los intereses del partido de gobierno en la postergación de las elecciones en tres municipios de la Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN.


Los votos cuentan
Los 38 votos del FSLN están garantizados y dispuestos a “pactar” con sus aliados tradicionales. Los 25 diputados del PLC podrían respaldar una negociación y dejar “colgado de la brocha” a su nuevo socio electoral, Eduardo Montealegre.

Ni sumando a los “independientes” Bonilla, Salvador Talavera, Mario Valle y Juan Ramón Jiménez, tiene los votos suficientes para elegir magistrados. En caso que los tres diputados del Movimiento Renovador Sandinista, MRS, Mónica Baltodano, Víctor Hugo Tinoco y Enrique Sáenz decidan oponerse al Frente Sandinista, ningún analista los vería votando a favor del PLC.

Pero aun sumados el MRS, la oposición no logra conseguir los 56 diputados. Solo hay que hacer una simple operación aritmética: 25 votos del PLC, más los 17 de BDN, son 42. Tres del MRS, suman 45. El grupo de los sin bancada Bonilla, Talavera, Valle y Jiménez suman cuatro, lo que da un total de 49. Suponiendo que la ALN decida unírseles serían 49 más cuatro, da un total de 53 votos.


Los “saltos de la liebre” que cambiarían las cosas en Nicaragua
Cualquier negociación pasa por el FSLN, a menos que la oposición lograse arrebatarle a este partido tres de sus diputados aliados pertenecientes a la llamada Convergencia Nacional.

Las diferencias de los convergentes con el partido de gobierno fueron muy notorias al finalizar 2007, y se incrementaron al despuntar 2008. Agustín Jarquín Anaya, por ejemplo, no ocultó su malestar ante la negativa de postular su precandidatura a alcalde de Managua.

Igualmente, ha habido roces con Elia María Galeano, Miriam Argüello Morales, Brooklin Rivera Bryan --muy cercano al presidente Daniel Ortega-- y Odel Incer Barquero, sin embargo, a ninguno de ellos se le ve abandonando las filas rojinegras en el legislativo.

La diputada Miriam Argüello Morales, por su parte, ha tenido encontronazos fuertes con sus aliados en las últimas semanas. Una fuente ligada a la convergencia no se aguantó y especuló: “Sin las cosas siguen mal en el FSLN, la libre podría salir de aquí y Nicaragua podría ser otra en asunto de meses”


También en el PLC
El PLC deberá resolver problemas internos, pues entre los que están porque Alemán siga pactando hay una pugna en torno a la reelección de los cuatro magistrados de su partido: Manuel Martínez Sevilla, Edgar Navas Navas, Ramón Chavarría y Nubia Ortega de Robleto.

Algunos opinan que sólo el actual presidente de la Corte Suprema, Manuel Martínez Sevilla, “se ha ganado” la reelección, y que los otros tres deberían ser sustituidos. Otros opinan que los cuatro deben mantenerse en sus cargos.

El otro problema es que si se da el segundo escenario, la libertad del máximo líder del PLC estaría en peligro porque la Corte Suprema de Justicia se paralizaría. Con la entrada en vigencia del Código Penal, el abogado defensor de Alemán, Mauricio Martínez, requerirá del buen funcionamiento del Poder Judicial.

Con ocho magistrados fuera, las salas que conforman la CSJ, incluyendo la Penal, quedarían desintegradas; a menos que se decida integrar a los conjueces.

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