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Paradojas. Una Cumbre de Seguridad y Soberanía Alimentaria donde sobró la comida. Presidentes de América Latina y el Caribe disertaron ayer en Managua sobre el alto costo de los alimentos entre aperitivos y sabrosos platos elaborados por un chef de hotel cinco estrellas.

La Cumbre inició a eso de las 11 de la mañana con la presencia de 12 delegaciones oficiales de igual número de países del continente. Allí estuvo Ecuador, Bolivia, Haití, San Vicente y Granadinas, Belice, Panamá, Guatemala, México, Costa Rica -–la inconforme de la película--, Honduras, Cuba y la infaltable República Bolivariana de Venezuela.

Mientras hablaban sobre la necesidad de buscar medidas para paliar el encarecimiento de los alimentos, los presidentes y delegados degustaban de sandías y papayas que los meseros diligentemente les servían. La Cumbre en sí no tuvo grandes sorpresas.

El arreglo del sitio, cargado de flores y plantitas, provocó que en un momento el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, olvidara el tema a tratar. Arias relató, entre otros programas de su gobierno, cómo en este país contribuyen con el medio ambiente y siembran miles de plantas al año, disminuyendo así el dióxido de carbono que causa la disminución de la capa de ozono. También recordó el Protocolo de Kyoto y de paso la Ronda de Doha, “un completo fracaso” a su juicio.

Hasta “El Danto”

El elocuente presidente ecuatoriano, Rafael Correa, también un poco ido del tema, demostró total conocimiento de los héroes y mártires latinoamericanos. En la lista de guerrilleros que evocó Correa estuvo Germán Pomares Ordóñez, “El Danto”.

Su vecino boliviano, Evo Morales, insistió con el capitalismo, pero no el capitalismo salvaje al que se refiere de perenne el presidente Daniel Ortega citando siempre a “Su Santidad Juan Pablo II”, sino al “capitalismo de la muerte”.

El presidente Hugo Chávez, quien no asistió al evento por problemas de salud, no se despegó del televisor y menos de Tele Sur, y por ello recibió los múltiples abrazos que le envió Ortega. Dice el mandatario nicaragüense que el ex presidente cubano Fidel Castro estaba igual que Chávez, pegado al televisor.

La salsa del evento --no de la comilona-- la puso Óscar Arias, quien expresó su desacuerdo con las propuestas que envió Chávez a través de su canciller, Nicolás Maduro.

“Pero presidente, van a decir los periodistas que está rompiendo con la Cumbre”, le dijo Ortega a Arias, quien sólo sonrió. Para evitar el sabor de la derrota, Ortega al final de la Cumbre abrazó a Arias y aseguró que “están unidos, no hay problemas”.

Y quizá no haya problemas, como tampoco hubo soluciones, pues en la Cumbre ni siquiera hubo una declaratoria firmada por los mandatarios. Comida sí. Sobró y hasta los periodistas y policías pueden dar fe de que estuvo sabrosa.