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Hasta ahora el debate sobre las elecciones en la Costa Caribe se ha centrado en que si van o no las elecciones en tres municipios donde según el Consejo Supremo Electoral y el gobierno “no existen condiciones para el sufragio”. El simplismo con que se plantea la discusión ofende a los costeños.

“Es que para nosotros el voto es algo más; es el fortalecimiento de las instituciones autonómicas, va más allá que simplemente tener una preferencia por un partido político”, sostiene la doctora Alta Hooker, Rectora de la Universidad de las Regiones Autónomas del Caribe nicaragüense.

Mientras para los del Pacífico cada voto es un desafío por el poder o las preferencias de uno u otro candidato, para los costeños “es un avance para la autonomía, para mejorar el nivel de vida de las personas. Todos quisiéramos que ese voto que se deposita fuera para avanzar en la unidad entre el Pacífico y el Caribe como está establecido en la Ley de Autonomía”, piensa la doctora Hooker.

Lamenta que el tema se ha politizado bastante, desde el momento en que se ha visto como lo más importante el hecho de si la gente votó o no. “No aparece el tema de la institucionalidad autonómica, eso nos debilita, nos pone a pelear, nos divide y evita la discusión acerca de lo que debe ser la gobernabilidad de los pueblos; desde los negros, garífunas, mískitos, mayangnas”.

De la misma manera cómo otros críticos de la democracia lo han planteado, la doctora Hooker cree que no es democrático ir a depositar el voto solamente soslayando los atributos del concepto en sí.

El problema, según la académica, es que “se hace uso de otros mecanismos que nada tienen que ver con los que se utilizamos para elegir a nuestras autoridades y eso se ha planteado por los distintos sectores de las comunidades caribeñas y nadie lo entiende”, explica.

“Yo creo que la democracia real y efectiva del pueblo nicaragüense necesita un diálogo.

Cuando hablo de institucionalidad, hablo de las instancias de gobierno, ¿pero cómo lo vamos a fortalecer si hablamos lenguajes distintos de participación, de gobernabilidad y de que eso no está en el interés de los demás? El costeño necesita un voto que lo haga sentir ciudadano. Es necesario haber votado antes con orgullo, lo cual significa que el voto significa que cada día vamos a asumir mejor nuestras responsabilidades”.


El orgullo está lastimado
La doctora Hooker cree que el orgullo caribeño y autóctono está lastimado, “porque si revisamos cada uno de los sectores vemos que la demanda es por un diálogo, respetando el pensamiento del otro, buscando dónde nos podemos juntar o coincidir”.


¿Quiénes son los actores de ese diálogo?
Los representantes de los distintos sectores en la Costa Caribe, cada pueblo tiene sus formas de organización, y, por lo tanto, tiene la formas de llegar a acuerdos. Están las iglesias que han venido jugando un papel, el Consejo Ecuménico, las universidades, las autoridades que demandan un diálogo franco. Se ha hablado con algunos sectores. Por ejemplo, si a mí me preguntan si estoy de acuerdo con el voto yo digo que sí se debe votar por la autonomía; no se trata de un voto en el vacío, debe tener un contexto, sostiene.


Algunos de esos actores, de los que usted habla, ¿no cree que están en la lógica política del Pacífico?
“Eso es lo que priva en el ambiente y ese es el temor de muchos costeños. Se debe ver a la Costa Caribe como es, con sus diferencias, con su diversidad, pero con un anhelo, con una aspiración, con un sueño de poder pertenecer a una Nicaragua diversa, pero para todos.

El problema con esto de las elecciones en la Costa es precisamente hacer algo fuera de la ley, cambiar la fecha de las elecciones cuando ya el proceso estaba montado, si se hubiera hecho en otro momento no hubiera sido tan traumático”.


¿Cuál es la lógica de los municipios en el Caribe?
Los municipios que están en las regiones autónomas, responden a la Ley de Municipios, pero también a la Ley de Autonomía, eso significa que debe haber una articulación entre los municipios de las regiones autónomas y los consejos regionales, pero también hay otros gobiernos en las regiones autónomas: los comunitarios, eso no está reglamentado, poner alcaldes en territorios donde ese alcalde no tiene mucho poder, porque son personas electas en territorios comunitarios, donde se pagan arriendos a la comunidad dueña de ese territorio. Todos esos aspectos deben ser revisados.


¿Cuál es la salida?
Todo esto tiene que ver con las reformas a la Ley Electoral. Cómo lograr que la mayor parte de la población mestiza tenga sus derechos, pero también las poblaciones minoritarias, en estos casos, como los rama, mayangnas, negros, mískitos; lograr que en las circunscripciones, cuyos pueblos son minoritarios, tengan acceso para participar en los consejos regionales autónomos.

La Corte Internacional de Derechos Humanos resolvió que el gobierno de Nicaragua debería permitir que estos pueblos puedan elegir a sus candidatos de acuerdo con su propia realidad.

Lo hemos venido haciendo por las circunscripciones porque permite estar más cerca del que se está eligiendo para poder controlar ese desarrollo económico y social de las poblaciones.

Las actuales autoridades en la Asamblea Nacional, en los Consejos Regionales, deben entender y comenzar a articular con la gente para poder hacer una propuesta de reformas a la Ley Electoral, no sólo de un grupo, sino de la población que ayude a resolver estos problemas.