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El alcalde de Managua, Dionisio Marenco, afirma que ni el parlamentarismo ni la instauración de una monarquía, de una dictadura, ni el mismo senado romano, le darán a Nicaragua un megavatio más de energía o un kilómetro más de carretera, una libra de frijoles o van a tapar un hoyo de la ciudad.

En su contundente crítica a la clase política nicaragüense, les dice que debería estar obsesionada por aprobar leyes que hagan este país competitivo, viable y habitable antes de meternos en una vorágine de reformas constitucionales.

“Deberían estar preocupados por pasar leyes que eleven el nivel de la educación, de aprobar leyes en materia de infraestructura, de ver cómo exportamos 2 mil millones de dólares, esas deben ser las tareas obsesivas del Parlamento”, señala el edil capitalino.

Incluso, recordó que el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, viró hacia China Continental y logró un flujo de inversiones “salvaje”, mientras que el mandatario hondureño, Manuel Zelaya, está construyendo presas hidroeléctricas, pero en Nicaragua toda la discusión es que si ponés al primer ministro, que si se reelige uno, o que si no se reelige el otro.

No se puede responsabilidad sólo a Ortega

Piensa que los diputados deberían hacer esfuerzos para buscar cooperación internacional, porque los problemas son muy grandes que no se le puede responsabilizar por ellos al presidente Daniel Ortega, porque es una situación estructural de país.

Dijo a EL NUEVO DIARIO que quizá la única reforma que calza en estos momentos de crisis es posponer las elecciones municipales, sin embargo, observa que una vez que se entra a los procesos electorales de la democracia formal, hay que hacer los esfuerzos por mantenerlos.

“Reales no hay, éste es un lujo democrático que el país se tiene que dar porque se van a gastar en esas elecciones 500 millones de córdobas, que es el equivalente a la mitad de lo que se quiere ahorrar en el pago de la deuda interna, pero igual, te puedo decir que para qué queremos Asamblea, ministros, gobierno; pero alguien tiene que administrar el país, tiene mucha lógica pensar en anular las elecciones, pero, ¿quién te dice que cuando lleguemos a las otras elecciones no puede ocurrir un terremoto? Hay que pagarlas”, acotó el munícipe.

“Alexis me lo dijo”

Unos 16 meses antes de las elecciones de 2004, el FSLN había seleccionado como su candidato a la Alcaldía de Managua a Nicho Marenco, ahora, a un año de las municipales, el partido no a abierto la boca para decir éste es mi “gallo”, sin embargo, el edil dijo que el propio Alexis Argüello le confirmó que el presidente Daniel Ortega le dijo que él será el candidato.

“Debo suponer que es verdad, no entiendo por qué me mentiría”, dice Marenco quien desconoce el mecanismo utilizado para escoger a Argüello, tras recordar que hay otros que aspiran a ese cargo, como Evert Cárcamo, Tomás Borge, Agustín Jarquín y Mario Valle.

Sobre Argüello, observa que tiene “marca”, y muy buena, pero es un producto que hay que pulirlo, que se rodee de un equipo profesional. No obstante, piensa que el futuro inmediato del tricampeón mundial depende del candidato de la oposición.

Todo depende de la oposición

Incluso, advierte que si el adversario es muy fuerte, habría que ver si va a soportar la presión de la campaña y los debates. “Si la oposición va unida, el FSLN la tiene difícil, con Alexis Argüello o con sin Alexis Argüello, yo mismo no hubiera ganado si mis contrincantes hubiesen ido unidos, es cuestión de sumar y restar, el Frente tiene que pensarla bien”, explicó.

Le recordamos su situación personal con el comandante Ortega, y responde que nunca ha estado mal, obviamente admite que el presidente se molestó. “Lo que ocurre es que tuvo una molestia cuando yo hice algunos comentarios acerca de la casa de gobierno y esa vaina” (ríe).

Nicho Marenco dice que una vez finalizado su período al frente de la comuna, ha llegado el momento de retirarse de la política, además que está en edad de retiro, porque aunque haya ejemplos de políticos con más de 70 y 80 años haciendo carrera, en lo personal tiene planes de mantenerse activo en el campo de la educación, porque eso es lo que el país necesita.

En ese contexto, Nicho Marenco instó a la clase política a interesarse por darle a este país educación e infraestructura, que “serían las dos cosas que deberían obsesionar al Parlamento, porque estas dos cosas juntas te van a producir bienestar y desarrollo”.