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  • EFE

El diputado del Partido Liberal Constitucionalista, PLC, Francisco Aguirre Sacasa, se reservó su opinión acerca de una reforma constitucional que transforme el sistema político y establezca la reelección presidencial, ya que ésta ha sido fuente de tragedias para el pueblo y la democracia nicaragüense.

Aguirre Sacasa es uno de los más influyentes diputados del PLC y firmante del manifiesto de 19 legisladores de ese partido, que demandaron un referéndum antes de apoyar alguna reforma al sistema político de Nicaragua.

“Si bien es cierto que el no permitir la reelección presidencial no es un sine qua nom para tener una democracia y que también en muchos países se permite la reelección, también es cierto que en el contexto de la historia y de la tradición nicaragüense, la reelección es dañina”, recordó Aguirre Sacasa.

Poder compartido entre el presidente y el primer ministro

Aguirre Sacasa señaló que en las actuales reformas “se está barajando un sistema parlamentario al estilo francés”, donde tanto el primer ministro como el presidente de la República, tienen un quántum de poder.

“Para mí no sólo debe haber un obstáculo legal a la reelección presidencial sucesiva, sino además, si una persona es electa presidente de la República, ésta debería ser impedida de ser el primer ministro en el término sucesivo; y el primer ministro debería ser inhibido de ser presidente de la República en el período sucesivo”, apuntó.

Aguirre Sacasa advirtió que “conociendo nuestro país eso no volaría, traería mucha turbulencia, hay quienes piensan en el grupo de análisis del PLC que la reelección es parte del juego democrático, que hasta cierto punto es cierto, pero dentro del contexto nicaragüense donde hemos tenido dictaduras dinásticas, el jugar con la reelección, el crear un mecanismo de alternancia entre el presidente y el primer ministro, aportaría grandes riesgos a la necesidad de profundizar la democracia en Nicaragua”.

El diputado del PLC señaló que el mundo abunda de democracias parlamentarias y presidencialistas, pero también tiene ejemplos de gobiernos parlamentarios dictatoriales como el de Adolf Hitler y de gobiernos presidenciales dictatoriales como Trujillo y Somoza, en Dominicana y Nicaragua.

“El ropaje del sistema de gobierno es mucho menos importante que la cultura y el contexto político nacional”, aseveró Aguirre Sacasa.

Cuatro preguntas claves

Hay cuatro pruebas y preguntas a las que debe ser sometida cualquier propuesta de reforma del sistema político nicaragüense, sostuvo Aguirre Sacasa, para considerarla viable y legítima:

* ¿En qué ayudará a resolver esta reforma los problemas que aquejan al pueblo nicaragüense? Si será neutral o negativa al respecto, no funciona, señaló.

* ¿Profundizará o no la democracia nicaragüense? Si no la va a profundizar, también cae. “Si la percepción del pueblo es que es un truco para traer réditos a algunos miembros de la clase política nicaragüense, también cae esta reforma”, dijo Aguirre.

* ¿Fortalecerá o no la institucionalidad en Nicaragua, o será sólo la mueca de un fortalecimiento de la institucionalidad?

* ¿Será aprobada o no por el pueblo de Nicaragua? “La Constitución escrita de Nicaragua no obliga que esta reforma constitucional sea sometida al pueblo, pero en el artículo dos de la Constitución, se habla de la democracia participativa y directa, de los plebiscitos y el referendo”, valoró Aguirre.

“La Constitución inscrita en el alma nicaragüense y que es sumatoria de nuestra idiosincracia, historia y visión de mundo, señala que cualquier reforma de esta magnitud si no es sometida al pueblo y no es consensuada, puede ser legal pero carecería de legitimidad”, reafirmó.