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La historia de los pactos políticos en Nicaragua está estrechamente condicionada por las reelecciones presidenciales. Ocurrió con Anastasio Somoza García y Anastasio Somoza Debayle, y pareciera que está por ocurrir entre Daniel Ortega y Arnoldo Alemán, como la culminación de un arreglo que arrancó desde el año 2000. El asunto es si podrán llegar a su objetivo.

Los pactos políticos nicaragüenses han tenido como principal referente el pacto de punto fijo de Venezuela y el Frente Nacional de Colombia, que básicamente establecen la alternabilidad en el poder de paralelas históricas.

El pacto Cuadra Pasos-Somoza

El golpe de Estado de Somoza García en contra del presidente liberal, Leonardo Argüello, a fines de 1947, dio origen a convulsas protestas sociales, que antecedieron la firma del pacto político entre Carlos Cuadra Pasos, del Partido Conservador (PC) y Anastasio Somoza García, en representación del Partido Liberal Nacionalista (PLN), el 26 de febrero de 1948.

Argüello, electo presidente el primero de mayo de 1947, estuvo en la silla presidencial durante veinticinco días. La Asamblea Legislativa, manipulada por Somoza García, lo declaró incapaz de seguir gobernando pues se había atrevido a desafiar al dictador asegurando que “no era títere de nadie” y que lo removería de la jefatura de la Guardia Nacional.

La Asamblea nombró a Benjamín Lacayo Sacasa como el sucesor de Argüello, pero no fue reconocido por los gobiernos centroamericanos. El 15 de agosto, Víctor Manuel Román y Reyes asumió la presidencia para completar el mandato de presidente depuesto (1947-1951).

Sin embargo, las protestas continuaron en un clima polarizado y en un contexto internacional adverso para los movimientos sociales. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, la “amenaza comunista” surgió como elemento justificativo para excluir políticamente el surgimiento de cualquier fuerza política por fuera del opositor Partido Conservador (PC) y el Partido Liberal Nacionalista (PLN) de Somoza.

El 18 de septiembre de 1947, durante la presidencia de Román y Reyes, se promulgó la Ley de Suspensión de Garantías, la cual permitiría que mientras no se aprobara una nueva constitución “quedarían sujetos a las autoridades militares para su juzgamiento y castigo, los autores, cómplices y directores de actos revolucionarios de bandolerismo, terrorismo o comunismo que lleven a cabo la comisión de delitos o tiendan a la alteración del orden público”.

Para sofocar los ánimos desestabilizadores de la oposición conservadora, fue firmado el pacto entre Somoza y Cuadra Pasos, que sentó las bases para compartir el poder.