Eduardo Marenco
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En las propuestas de reformas a la Constitución del FSLN y el PLC hay una coincidencia: un equilibrio de poder entre el Presidente de la República y el primer ministro, cuyo fiel de la balanza es la mayoría parlamentaria. El bipartidismo es su expresión idónea.

Mientras el presidente es el jefe de Estado y conserva la Policía y el Ejército, el primer ministro es el jefe de gobierno, con potestad de nombrar a los ministros y dirigir al gabinete, pero en función de que tenga una mayoría parlamentaria a su favor. Así ocurre en el modelo francés.

Si Arnoldo Alemán ya confesó que le gustaría ser primer ministro, Daniel Ortega ya abogó por la reelección presidencial, por lo que se teme una alternancia de ambos en ambos puestos.

Según expertos, el modelo parlamentario tiene las siguientes ventajas y desventajas:

Ventajas:

Mayor representación del conjunto social en la medida que las decisiones deben consensuarse en muchas ocasiones entre distintas facciones políticas representadas en el parlamento.

Mejor capacidad de respuesta frente a una crisis de gobierno en la medida que puede cambiar el Poder Ejecutivo adoptando la moción de censura.

Desventajas:

Separación de poderes atenuada entre el ejecutivo y el legislativo.

Excesiva vinculación del poder ejecutivo con el partido político mayoritario en el Parlamento, pudiendo derivar en partitocracia.

Su forma más estable termina siendo el bipartidismo.

Fuentes: Wikipedia y las propuestas de reformas constitucionales del FSLN y el PLC.