Jorge Eduardo Arellano
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El presidente Daniel Ortega provocó estupor en la sociedad colombiana y sectores políticos nacionales al solidarizarse desde Montevideo con las FARC, por la muerte de Manuel Marulanda, “Tiro Fijo”. También despertó comentarios adversos su gira a Irán, a donde viajará en los próximos días.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia son una fuerza irregular a la que el Estado colombiano no le reconoce beligerancia política. “Le digo a los hermanos de las FARC que tenemos que seguir batallando para que se alcance la paz en Colombia”, dijo Ortega, al recordar que condecoró a Marulanda con la Orden Sandino.


Sarcozy: “Hay que ser prudentes”

“Salvo las condolencias de Ortega, hubo prudencia en líderes del mundo por la muerte de Marulanda”, hizo notar el diario El Tiempo.

El presidente de Francia, Nicolás Sarcozy, expresó: “Creo que hay que ser muy prudentes en cuanto a todas las informaciones anunciadas. Sigo la situación minuto a minuto. Quisiera pedir a cada uno que haga el menor número de declaraciones posibles, hay rehenes y la situación es cambiante”.

Por su lado, el Comité de Apoyo a Ingrid Betancourt señaló: “Nunca lloraremos a Marulanda”. Algo parecido aseveró el ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Bernard Kouchner, quien dijo: “No puede uno alegrarse de la muerte de alguien, pero francamente no voy a llorar”.


Se le olvida La Haya
Nicaragua sostiene un diferendo internacional con Colombia en torno al mar Caribe territorial. ¿Tiene repercusión para la política exterior de Nicaragua estas declaraciones de Ortega que desentonan con las de otros estadistas?
La reacción en la sociedad colombiana fue de indignación. “Daniel Ortega, piense antes de hablar. Los nicaragüenses merecen mejor suerte”, dijo un lector de El Tiempo. “Por simple dignidad, Colombia debe cortar de inmediato las relaciones diplomáticas con Nicaragua”, dijo otro lector.

El ex canciller nicaragüense, Francisco Aguirre Sacasa, se sumó a la ola de estupor al resaltar que la retórica de Ortega en el concierto internacional y en las plazas públicas nacionales, perjudica la gestión pública de su propio gabinete económico.


Relación “tóxica” con Irán
“Él no comprende que ahora es el gobernante de un país y no un líder de la oposición, y como gobernante debe pensar que las palabras que dice tienen consecuencias en la manera en que los inversionistas, los gobiernos y la población ven al país”, afirmó Aguirre.

El legislador del PLC advirtió que “es más tóxica para Nicaragua esa relación que maneja Ortega con las FARC, que la misma relación que maneja con Chávez, y es más radioactiva la relación que maneja con Irán, que la que maneja con el señor Chávez”.

Fuentes diplomáticas indicaron a END que el embajador de Nicaragua en Teherán, Jorge Huezo, acaba de partir a ese país, encabezando una avanzada de cara a la gira que Ortega hará a esa capital con una importante comitiva, para arribar el cinco de junio.

Ortega se trasladará a Irán después de participar en una Cumbre Alimentaria en Roma, Italia.

Fuentes de Cancillería informaron que Ortega se hará acompañar de funcionarios de alto nivel de su gobierno para concretar paquetes de cooperación con Irán, que planea tener en Managua la sede más importante de su país en toda la región centroamericana.

La Agencia de Energía Atómica afirmó ayer su consternación porque Irán ha continuado desarrollando ojivas nucleares y el enriquecimiento de uranio en 3,500 centrífugas, reportó The New York Times.


“Nos aísla”

Otro aspecto de la retórica de Ortega es su desconexión con la realidad nacional. “La retórica de Ortega, lo que hace es borrar con una mano la buena imagen que proyecta el equipo económico, como lo hizo el viernes en la reunión con los donantes el presidente del Banco Central, Antenor Rosales, quien abogó por la transparencia, la sana economía y pidió ayuda internacional a los mismos cooperantes que después Ortega fustiga en el exterior”, afirmó Aguirre Sacasa.

La diputada Jamileth Bonilla, Presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional, consideró, por su parte, que las condolencias enviadas por el presidente Ortega a la guerrilla de las FARC ponen en peligro al país y lo aísla.

El vocero del Movimiento Vamos con Eduardo, Eliseo Núñez Morales, expresó que Ortega es irrespetuoso no sólo con el país, sino con su propio partido al considerar a Manuel “Marulanda” como un guerrillero de luchas sociales. Según él, pese a estar en contra del FSLN, considera que cuando derrocaron a Somoza el Frente tenía postulados sociales.


“Ya no le hacen caso”

Víctor Hugo Tinoco, diputado del Movimiento Renovador Sandinista, MRS, afirmó que “el gran problema de Ortega es que sigue actuando en el plano internacional sin pensar en los efectos de lo que dice; sin pensar en la población pobre de Nicaragua, ni cómo genera empleo, cómo busca inversión, cómo mejora los salarios... habla para autocomplacerse”.

Tinoco, ex canciller por la Ley de Nicaragua, desestimó que las declaraciones de Ortega tengan consecuencia en la relación con Colombia: “A mí me da la impresión de que mucha gente ya no le hace caso al pobre de Ortega”.

Otra de las contradicciones entre los dirigentes de izquierda es que Ortega advirtió que el precandidato demócrata Barack Obama corría peligro, mientras Fidel Castro lo criticó porque no cree que ofrezca algo más que “hambre y limosnas” para Cuba; es decir, “más de lo mismo” hacia la isla.