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Hace una semana llegó al Movimiento Renovador Sandinista, MRS, con esa idea. Nadie pudo decirle no. “La Dora sabe lo que quiere”, cuenta Hugo Torres. Y ahora, cuatro días después que inició una huelga de hambre, la frase ha tomado sentido. Dora María Téllez, con la mirada apagada y con una novena de Jesús Sacramentado --que le llevó una señora-- en la mano, lo dice: “Estoy luchando por lo que siempre he luchado”. Son todos corruptos, argumenta ella, “corruptos que pasan todo el día pensando en sus negocios, en sus ‘chanfainas’”.

En vez de la carabina M-1, Téllez, antigua guerrillera, tiene en su mano una botella con agua y sal. 30 años después ha vuelto a las de antes. Está luchando y su vida nuevamente es el precio que está en juego. La gran diferencia esta vez es contra quien lucha. A cuatro días de haber empezado la huelga, toma aire, mira fijo y explica: Aquel, con el que compartió un ideal está copiando los modelos del dictador que en el pasado derrotaron.

Treinta años... y en las mismas
Habla de Daniel Ortega, Presidente de Nicaragua, con quien compartió la utopía de destronar a los Somoza y liberar a Nicaragua. Utopía que luego se convirtió en realidad. “¿Cómo va a ser que casi 30 años después estemos en las mismas?”, pregunta Téllez, quien sentada en su hamaca colorida, de saco macén, vestida con su infaltable camisa anarajanda, evita moverse y hablar por disposiciones de la doctora que está al pendiente suyo, y que le ha recomendado descansar cada dos horas.

No es sólo por el MRS
Dora María Téllez tenía 22 años cuando junto a 24 guerrilleros más se tomó el Palacio Nacional en tiempos de Anastasio Somoza Debayle, logrando así la liberación de 60 presos políticos y demostrando la debilidad del régimen. Entonces fue descrita por el escritor Gabriel García Márquez como una mujer “con una inteligencia y un buen juicio que le habrían servido para cualquier cosa grande en la vida”.

Entre las filas revolucionarias Téllez infundía respeto, no sólo por haber sido una ficha clave en el asalto al Palacio Nacional, sino también porque fue dirigente del Frente Occidental “Rigoberto López Pérez” que insurreccionó León y combatió, pulgada por pulgada, el territorio donde se libró la mayor épica de la Ofensiva Final.

Ahora Téllez se describe a sí misma como “una mujer de 52 años en huelga de hambre, luchando por lo que siempre ha luchado”. Lo dice mientras endereza su cuerpo y levanta la mirada. Con su hablar más pausado explica que la huelga ya tiene otro propósito, no es sólo por la intención del Consejo Supremo Electoral, CSE, de quitarle la personería jurídica al MRS, sino también porque “ellos (el Gobierno) están haciendo con Nicaragua lo que ellos quieren”.

Peregrinación del pueblo
A la par de su hamaca, en el supuesto centro de Managua, están dos sillas. Por ahí ha desfilado un sinnúmero de personas, desde políticos en campaña hasta pobladores que bajan de sus vehículos para saludarla. Téllez infunde respeto. “Vengo no sólo porque soy mujer, su causa es también justa”, dice Jaen Marenco, estudiante universitaria que llegó caminando hasta donde Téllez y le pidió que le escribiese algo en su cuaderno.

Tiempo después llegan tres estudiantes de secundaria que la saludan con un beso. Téllez es la huelguista más visitada, pues a la causa se unió también un joven, el candidato a concejal Róger Arias. En la Rotonda de Metrocentro, donde ella levantó su champa, parece que hay una fiesta. Dice un viejito que se sentó cerca de la ex guerrillera, que celebran la valentía de Téllez. “Dora María es una verdadera combatiente”, cuenta.

La dictadura Ortega-Alemán
“El sandinismo no luchó para que hubiera una dictadura como la que tiene Arnoldo Alemán con Daniel Ortega. No luchó para esa corrupción, para ese tráfico de influencias, para esa voracidad corrupta. El sandinismo fue para mejorar Nicaragua”, expresa Téllez.

A su lado, un vendedor de pasteles ofrece su venta y los periodistas aprovechan para pedir su opinión sobre las aseveraciones de un locutor de radio afín al gobierno. El locutor minimiza la huelga de hambre de Téllez aduciendo que ella practica la orinoterapia y que no está comiendo porque es parte de esa práctica.

“Yo no soy candidata a nada, no soy diputada, no tengo ningún cargo. Tengo mi trabajo y creo que hay que defender la libertad”, dice, y luego tres comandantes de la Revolución Popular Sandinista llegan a saludarla.

Llegan los comandantes históricos
Víctor Tirado López bromea. Cuenta que él hará por lo menos un día de huelga de hambre, pero sonriendo, Téllez lo recrimina: “No se permite para mayores de 60 años”. Luis Carrión la saluda efusivo y Henry Ruiz la abraza fraternalmente. Dora María Téllez confiesa: “Esto siempre es paradójico y doloroso”. Ahí la foto de la Revolución queda rota.