•  |
  •  |
  • END

Venezuela es la palabra mágica del gobierno de Daniel Ortega. A juicio del director del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp), Javier Meléndez, el problema de la falta de transparencia de la cooperación venezolana es tan grave que crea diversas categorías de ciudadanos.

Meléndez, sociólogo y experto en temas de seguridad, analiza el tópico que “está en la cola del actual gobierno”: la transparencia. “Se están enriqueciendo y creando un proyecto político de largo plazo que si no funciona, quedan enriquecidos”, asegura Meléndez refiriéndose a los operadores políticos que trabajan con Ortega, quien para él “es un presidente con verdadero poder”.

Ortega contabilizó la cooperación del país sudamericano en 520 millones de dólares. Cuentas alegres. Nadie sabe quién fiscaliza el dinero. Un día el Presidente dice una cosa y mañana otra. Lo cierto es que son las nuevas estructuras del Frente Sandinista, los Consejos del Poder Ciudadano, CPC, las que se benefician en gran medida con el dinero. Meléndez sostiene que también los “grupos oligopólicos” del sandinismo.

¿Es el gobierno sandinista menos transparente que los anteriores?
La no transparencia no es un asunto que sólo le compete a este gobierno. La actitud de darle la espalda a las organizaciones que te molestan porque te vigilan no es de este gobierno, se exacerba porque antes era voluntad del ministro, y ahora hay una especie de directriz oficial de hacer secreta la gestión pública, de considerar enemigo al que vigila.

¿Cuáles son las consecuencias de que el presidente Ortega admita públicamente que usa discrecionalmente un presupuesto paralelo?
Plantearte como jefe de un gobierno, cuya voluntad es sólo ser transparente con quien le conviene, te retrocede a una situación que se asume como sobrepasada desde hace 15 años.

El gran problema de este gobierno es que confunde la información a propósito, es decir, un día te da una información el Presidente, otro día un ministro lo contradice; a los dos días el asesor económico dice otra cosa. Crea un estado de confusión que es caótico para todos.

Es caótico para el ciudadano porque no sabe para dónde va el gobierno; para el inversionista porque ve que no hay seguridad jurídica; para los donantes porque sienten que están metidos en un juego donde nadie te quiere decir la verdad. El país queda como paralizado.

¿Cuál es el propósito de fondo?, ¿por qué crear caos?
El presidente Ortega vive de la crisis. Cuando fue opositor en los 90 y a inicios de 2000, mantuvo una oposición violenta, agresiva, manejaba los principales gremios del transporte, estudiantiles y tenía la capacidad de paralizar el país en tres horas.

Cuando la situación no se daba en los términos que él quería, él la construía, él administraba la crisis y resolvía las crisis en los términos que a él le satisfacían. Luego viene su gobierno y comienza nuevamente la crisis. Tiene una capacidad brutal para administrar las crisis en los términos que él quiere.

¿Su poder va aunado con la falta de transparencia?
Absolutamente. La esencia del poder que tiene este gobierno es que nadie sabe cuál va a ser el próximo paso, y desarrolla esa capacidad de ser impredecible. Cuando sos predecible las reglas están claras. Cuando tenés un gobierno impredecible hay una inseguridad perenne en todos los ciudadanos, y le genera a ese que produce la inseguridad un poder casi ilimitado porque a último minuto te saca un recurso que no esperabas.

La cooperación venezolana está secuestrada y está beneficiando a grupos oligopólicos vinculados a la familia del Presidente, que está creando diferentes categorías de ciudadanos: los que reciben la cooperación, porque son parte de su proyecto político, y los que no la reciben.

Si se está creando una categoría de ciudadanos, ¿hasta dónde aguantarán los excluidos, esos que no se benefician de la cooperación?
Un diplomático recién venido a Nicaragua me decía que está asombrado por el alto umbral de tolerancia. Hay una profunda desafección por la política. Hay una gran masa de ciudadanos inmovilizada que está esperando un dispositivo para comenzar a canalizar sus insatisfacciones.

La oposición se jacta de que Ortega ganó sólo con el 38 %, pero muchos se preguntan, ¿por qué ese 62% que no está haciendo beneficiado con la cooperación de Venezuela no demuestra su inconformidad?
Cuando hablás de transparencia no sólo sale afectado el gobierno, sino que muchos de los que están en la oposición. Hay políticos en la oposición que no fueron transparentes cuando ellos estuvieron en el gobierno.

¿No es completa la culpa de Ortega?
Ortega tiene sus objetivos claros, pero los amplía cuando ve que avanza, avanza y avanza. Ahí hay una situación de complicidad entre una oposición débil que puede ser de alguna manera cuestionada sobre cómo actuaba, y un gobierno que puede manejar la situación conforme a sus intereses. En el medio quedan los ciudadanos.

¿Hasta dónde van a aguantar los donantes?
El donante acepta que no es transparente la ejecución de este programa, pero ahora no sucede eso, el gobierno tiene un discurso que desmerece la cooperación internacional tradicional, y tiene un discurso que ha reforzado el no rendir cuenta.

Usted decía que este gobierno, contrario a los anteriores, es más sensible con los aspectos sociales, pero ¿hasta qué punto la falta de transparencia ha sido opacada por los logros sociales?
La cooperación tiene varias aristas. El gobierno se enredó con la cooperación venezolana, porque le será difícil rendir cuentas.

¿Y usted cree que en algún momento pensó en rendir cuentas?
Creo que no estaban preparados con la dimensión de la cooperación. Creo que tiene que ver mucho lo que la gente común y corriente dice: ‘Ahora nos toca a nosotros, estuvimos 20 años sin tener beneficios’, pero como los programas son desordenados, hay fricciones entre los mismos sandinistas.

¿La falta de transparencia llega hasta los más bajos niveles?
Cuando el jefe te deja planteado que no es importante ser transparente, no es extraño que los subordinados actúen de esa forma. Se está creando el patrón cultural de la no transparencia.

¿Y cuál es el propósito de no ser transparente?
Es un medio para reproducir un programa político ideológico, no es un fin. Aquí la no transparencia es un medio para reforzar componendas políticas, pactos elitistas que te permitan manejar la institucionalidad.

¿Cuál es el futuro de la cooperación venezolana?
La cooperación venezolana es la plataforma para operar el gobierno en los términos que el Presidente quiere. Es la plataforma que le ha dado la espalda a la cooperación tradicional, que le permite operar la estructura partidaria y prebendaria.

Quitás vos la cooperación venezolana, quitás la plataforma estratégica sobre la que se basa el proyecto del Frente Sandinista para los próximos 15 ó 20 años. Ésta es una cooperación que tiene la capacidad de favorecer a un sector empresarial bien fuerte que está vinculado con el sector energético. Si se para esa cooperación, se le cae el muñeco a este gobierno.

Me queda la duda, ¿a quién es que realmente favorece la cooperación?
Está favoreciendo a una pequeña oligarquía sandinista; son los que administran Petronic, son los de Albanisa, su familia. Son los que comercializan la urea, la gasolina. Los beneficios que tenían los banqueros durante el gobierno de (el presidente Enrique) Bolaños, ahora los tienen los grupos oligopólicos sandinistas que están vinculados a operaciones petroleras.

Para el presidente Ortega y sus operadores lo importante es que la plataforma funcione, pero en el camino nos vamos enriqueciendo. Y si esto termina, en cinco años quedo rico y eso me da la capacidad de maniobrar en los términos que quiera.

Las dos opciones de Aminta
Daniel Ortega ya tenía un poder desproporcionado antes de ser gobernante. A juicio de muchos, tiene en la mira a dos de las instituciones con mayor credibilidad: el Ejército y la Policía Nacional.

“Lo que no controlan Daniel Ortega y sus operadores políticos, no lo controlan porque él sabe que no da réditos institucionales ni ventajas políticas”, asegura Meléndez antes de explicar la difícil relación del gobernante con la Policía Nacional
El poder de Daniel Ortega, ¿qué tanto ha influido en la Policía Nacional y el Ejército?
Los márgenes de independencia que le quedan a la (primera) comisionada Aminta Granera son casi nulos.

La Policía está subordinada al Presidente, ¿a qué se refiere con independencia?
El presidente Ortega está dando grandes avances para supeditar a la Policía a sus intereses. Por ejemplo, cualquier comisionado te habla ahora de los CPC. Hay un discurso para que la Policía tome a los CPC como contraparte en temas de seguridad.

¿Existe la posibilidad de que la primera comisionada Granera anteponga las consideraciones del Presidente a la institucionalidad de la Policía?
Vamos a los hechos. En la RAAN no hubo reacción policial, en cualquier país los presidentes de las comisiones parlamentarias son personas muy importantes. Luego tenés diversas situaciones en las huelgas de transporte.

¿Por qué está cediendo la comisionada Granera?
A ella le quedan dos posibilidades. La primera es pelear por el profesionalismo de la Policía y dejar claro de que no van a aceptar orientaciones sesgadas que vengan de la Presidencia. En ese escenario la Comisionada debe estar lista para renunciar. El segundo escenario es que la Comisionada baje el perfil público y deja de ser insistente con el mensaje de que está contra la corrupción, y administre una Policía que termine estando del lado de los intereses del Presidente.

¿Por qué habría de renunciar si ella goza de gran credibilidad entre la población?
Porque he visto que ella no va a ser tolerante. Es una persona que sabe los niveles de confianza ciudadana que tiene. Su principal activo es su prestigio ante los ciudadanos.

Asumo entonces que ella tomó la segunda opción...

Sí, bajó su perfil. Cuando se presentan situaciones que afectan al gobierno, no vimos, no escuchamos.

Recobrar a la Policía para este gobierno es muy importante, es una necesidad urgente porque la Policía te cubre todo el país. Es estratégico mantener a la Policía como un sujeto aliado.

El Ejército para mí es la mejor empresa de relaciones públicas de la institución. Para ellos es vital mantenerse como una institución apartidaria y profesional.

¿Contra eso no puede Ortega?
No es que no pueda. El Ejército es un excelente negociador, lo negocia todo, ¿por qué? Porque tiene muchos intereses económicos y políticos en todos los ámbitos. Su capacidad de negociación en todos los gobiernos ha sido quizá la más fuerte que ha tenido cualquier instancia.

El Ejército es muy calculador y frío, y necesita mucha estabilidad. Estoy seguro de que está preocupado por la situación del país, porque necesita mucha estabilidad política y económica, porque es uno de los principales conglomerados económico del país.