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“Dejemos que todo lo hagan risa y burla, mañana, Dora María, será otro día, y brotarán muchas lágrimas...”


Distinguida y apreciable Dora María: Mi saludo, todo afecto y simpatía. A la vez te expreso, como jurista, mi respaldo solidario a tu digna, admirable y ejemplar protesta por los desafueros que estamos viviendo los amantes de la democracia y de la vida institucional de Nicaragua. Hoy la burla, el irrespeto y el ultraje al derecho violentan la señalada democracia y lo propio de lo que corresponde a nuestras instituciones.

He examinado con mucha atención desde el punto de vista jurídico la resolución del Consejo Supremo Electoral (CSE) de cancelar la personalidad jurídica del Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y del Partido Conservador.


Un gobierno que le rinde culto al atropello
Es indiscutible, Dora María, que la tal decisión aludida es muestra evidente de que ya está instalado un gobierno que le rinde culto al atropello de la legalidad y de lo que hemos estimado como un avance al Estado de Derecho.

Los alegatos del CSE, si así pueden considerarse, son baldíos y huérfanos de sustento legal.

A mi entender, se vulneró la Constitución de la República, la Ley Electoral y las disposiciones conexas, lo mismo que el arto. 21 apartado tres de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Dora María, ratifico mi solidaridad y te recuerdo, como cristiano, pedir a Dios que nos dé protección y acordarse, con claros sentimientos y buena fe, de estas frases felices con todo gozo cuando las pronunciamos con amor a Dios: “El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? Ellos, mis enemigos y adversarios, tropiezan y caen”.

Finalmente, Dora María, vaya un recuerdo a Milú Vargas, que en una ocasión tuvo bien presentarnos cuando yo dicté una conferencia en la UCA.

Fraterno,

Doctor Alfonso Dávila Barboza