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El diputado Juan Ramón Jiménez fue electo en la casilla del Movimiento Renovador Sandinista, pero una sorpresiva operación política lo llevó a ser el tercer vicepresidente de la Asamblea Nacional. Haber aceptado le costó la expulsión de su partido, del cual fue fundador. Hoy se declara no alineado, un costo muy alto en medio del poder absoluto de dos bancadas socias, las del PLC y el FSLN.

El diputado Juan Ramón Jiménez también habla de la justeza de la lucha de Dora María Téllez y que los candidatos a alcaldes que firmaron previos compromisos partidarios no harán nada por la democracia y el desarrollo local, con vistas a las elecciones municipales.


¿Usted se considera diputado independiente o no alineado?
La independencia es relativa; en este sentido muchas veces dependés hasta de tus hijos. Ser diputado no alineado es pragmático, no estoy alineado a las decisiones de ningún caudillo.

Mi no alineamiento pasa hasta por renunciar a los 420 mil córdobas, porque los diputados no estamos para hacer obras, no podemos sustituir a los alcaldes; soy de la opinión de que ese dinero debería invertirse en foro-debates entre la población, para que la gente participe en la creación de iniciativas de ley verdaderamente consensuadas.


Pero los diputados alegan que todas las leyes que aprueban son de consenso.

No, hombre. Son leyes de escritorios, y nos llenamos la boca diciendo que muchas de ellas son de consenso. La verdad es que se ponen de acuerdo los jefes de bancada de las distintas fuerzas políticas. Nada tiene que ver el consenso de la población.


Pero ese concepto difiere del que defiende el gobierno.

La participación ciudadana es un proceso amplio, participativo, donde el ciudadano no sólo identifica el problema, sino que participa en las posibles soluciones, también participa en la evaluación de esa gestión, porque en esto último hay problemas; la transparencia de estos procesos es cuestionada en todos los niveles.

Yo veo la participación ciudadana desde una perspectiva práctica, no utilitaria. La participación ciudadana que se hace en Nicaragua es utilitaria; la utiliza el partido político o el caudillo.


En la práctica parlamentaria, ¿cuál es el costo de ser no alineado?
Se pagan costos grandes. En primer lugar, no tenés una bancada que te respalde a la hora que se discuten los temas en el plenario; no podés hacer consenso con una iniciativa de ley que nazca del diputado, tenés que irte a los brazos de los partidos mayoritarios para tener aceptación y así hacerla llegar hasta la comisión que la dictaminará, peor si no tenés el respaldo de las bancadas grandes, tu proyecto duerme el sueño de los justos.

Casualmente, he pasado una iniciativa de reforma a la Ley de Estupefacientes y Sicotrópicos donde se define que todo lo que sea ocupado a los narcotraficantes sea dividido porcentualmente entre instituciones como el Mined, Minsa, Policía e instituciones que tienen que ver con el desarrollo de este país, porque la práctica hasta ahora es que capturan determinada cantidad de dinero y se pierde en la ruta a los juzgados o ahí mismo.

¿Hay presiones personales a la hora de votar por determinada iniciativa?
Hay diputados de otras bancadas que se te acercan y te dicen: “Hacelo por Nicaragua”, y la verdad es que muchos de los que dicen eso no es cierto que hablen por Nicaragua, sino por grupos de poder. A mí no me han ofrecido dinero, pero sí halagos para pertenecer a una determinada bancada, pero seguiré siendo consecuente y respetuoso con la bancada del MRS. También he sido fiel a lo que me encomendaron los ciudadanos de Carazo en el sentido de que me mantuviera ahí aunque haya discrepancias, porque ya no estoy en el partido.


El problema es la imagen que en tu caso se irradia. Si votás por un proyecto de interés del FSLN y el PLC, la gente te identifica rápido con ellos. ¿Cómo administrás ese costo?
Es cierto. Recientemente el diputado Callejas me increpó y me dijo que yo obedecía a orientaciones de Edwin Castro, porque sencillamente voté con el FSLN, porque me pareció que la iniciativa era buena para la gente.

Cuando yo defiendo la Ley de Participación Ciudadana con su base fundamental, que son los Comités de Desarrollo Municipal (CDM) y nunca he estado de acuerdo con los CPC y voté en contra, me dijeron que yo era de derecha, e incluso muchos ciudadanos que votaron por mí me reclamaron y me preguntaron que si me había pasado a la derecha.

Cuando defendí al diputado Bolaños Davis también me dijeron que era de derecha, y yo no defendía al diputado como persona, sino la institucionalidad; también estuve en contra de que le quitaran la personería jurídica al MRS, porque de ahí provengo y yo sé que todos sus papeles están en orden, entonces vienen los del FSLN y me reclaman porque me dicen que defiendo a los que me corrieron.


¿Cómo se puede quitar esa imagen pendular?
No se puede responder a la expectativa de todos los ciudadanos, o quedás bien con una parte y quedás mal con la otra; hay personas que me dieron el voto y me han emplazado para que vuelva al FSLN; estarían felices si doy ese paso, pero habrá otros compañeros que estarán muy molestos.

Estamos en manos de dos corrientes fuertes que tienen el poder en la mano. Para que la gente entienda esto debe haber mucha explicación.


A propósito de temas controversiales, ¿Juan Ramón Jiménez está de acuerdo con la reelección?
Yo no le tengo miedo a la reelección; en lo que no estaría de acuerdo es en una reelección continua, y haré uso de mi voto para oponerme. También recibo presiones de personas que me piden que vote por la reelección y de otras que me piden que no lo haga. Este tema no está en el tapete, pero estamos en Nicaragua y en cualquier momento puede salir.


¿Cuáles han sido los momentos más difíciles para vos como diputado con estas características?
Cuando me eligieron miembro de la Junta Directiva. Posterior a ese día entré en una profunda depresión, estuve a punto de renunciar, recuerdo que mi esposa me dijo que no regresara más a la política, pero ya le había dado la palabra a Herty.

La verdad es que no estaba acostumbrado a la política fuerte. Me habían expulsado de mi partido, era tanta la decepción, que estaba dispuesto a renunciar, a no volver más a la Asamblea Nacional.

Mi esposa, muy sabiamente, me dijo: “Usted se echó encima esa cruz, cárguela, porque existe gente que le dio el voto y esos ciudadanos confían en usted, y necesito que usted le cumpla a esos más de 14 mil ciudadanos que votaron por usted”. Eso me animó y regresé a la Asamblea.

Un día me encontré con dos políticos de experiencia, y me dijeron que me observaban triste, y me aconsejaron que antes de salir de la casa me echara aceite, me quedé como ingenuo, y todavía le pregunté que para qué, y me respondieron: “Para que todo lo que digan te resbale”.

Cuando uno tiene principios morales de siempre, le afectan las críticas duras, a veces injustas, las ofensas...


¿Cómo se explica que el partido FSLN, del que se dice te estaba quitando más de 700 votos en Carazo, te apoya para que ocupés un puesto en la Junta Directiva de la Asamblea?
De los votos no he pedido explicaciones, porque hasta la misma OEA y la Unión Europea lo conocieron, hubo explicaciones en el sentido de que se habían equivocado y al final restituyeron lo votos y fui electo.

A mi me propusieron Mario Valle, Salvador Talavera y Wálmaro Gutiérrez. Lo atribuyo a aprecio, quizá no haya sido una orientación. Fue un momento muy difícil, porque me costó la expulsión del partido del cual fui fundador. Acepté la decisión con disciplina, ahora es que me he vuelto rebelde y quizá los golpes me han hecho ser no alineado.


¿Has hecho uso de las libres?
Estoy de acuerdo con que se revise el salario de los diputados, que se quiten los 420 mil córdobas, parte del combustible lo dono, pero con las libres tengo otra posición.

El MRS firmó un documento con el que renunciaba a las libres, y yo fui muy franco con Herty y le dije que sí iba a tomar las libres de vehículos. He sacado un préstamo con un banco y compré mi camioneta, porque me movilizaba en moto; estoy pagando el préstamo, ahora tengo mi camioneta, que la uso para darle raid a todo mundo, y la otra libre la ocuparé para comprar un microbús que será utilizado para una clínica preventiva del cáncer, que es un proyecto personal que desarrollo en Carazo.


¿Cómo quedan las posibilidades de reelegirte como diputado si no estás alineado a ninguna de las fuerzas políticas mayoritarias en el país?
En política todo puede pasar. No he pensado en una alternativa, mi gran proyecto es instalar una clínica para prevenir el cáncer, ese es mi proyecto político.


Insisto. ¿Por qué alternativa?
Qué sabemos si el día de mañana cambian las cosas en Nicaragua y vuelve la suscripción popular, si se decide la elección uninominal de los diputados. Soy defensor de la elección por suscripción popular.


Pero si en Nicaragua se está afianzando el bipartidismo.

Pero también hay iniciativas muy buenas, como las del Grupo Promotor de las Reformas Electorales de la sociedad civil, de varios organismos como el Ipade, Hagamos Democracia, que plantean el retorno de la suscripción popular, iniciativas muy buenas en el ámbito electoral.

Recordá que los partidos políticos han perdido credibilidad. Confío en que habría una revolución social donde se retome esta figura de participación ciudadana, que permita a cualquier ciudadano postularse para alcalde sin pertenecer a algún partido, que sean los ciudadanos comunes y corrientes los que te respalden.

Eso sólo se daría si los partidos grandes entran a un proceso de reflexión y valoran su papel hasta ahora, qué han hecho y cómo lo han hecho. Por ahora hay una crisis de liderazgo e institucional de los partidos.


Debo entender, entonces, que votarías en contra de las reformas que tiene listas Daniel Ortega para perpetuarse en el poder
Tiene que ser una propuesta en la cual no se sigan cerrando los espacios democráticos, donde la información sea transparente, donde el ciudadano tenga acceso a esa información.



“La lucha de Dora María es justa”

Su ex compañera de partido, Dora María Téllez, cumple hoy 11 días de estar en huelga de hambre en defensa de los espacios democráticos en Nicaragua.


¿Qué pensás de la huelga de hambre emprendida por Dora María Téllez?
Es una huelga justa. Yo no veo a Dora María solamente como miembro del MRS, está asumiendo un papel por la defensa de la democracia, por la participación de los ciudadanos en otras opciones políticas.

Dora María ha retomado la lucha de quienes no tienen voz y voto y que andan en la calle.


A propósito de espacios, ¿existe un verdadero sentido municipalista en estas elecciones?
Si hay hombres y mujeres que están dispuestos a trabajar por los pueblos y a abrirse espacios democráticos, cualquier persona que vaya con esa lógica sí fortalecería el poder local, pero mientras firmen documentos en los que se comprometen a obedecer directrices partidarias, yo creo que no habrá una verdadera propuesta de desarrollo local, armoniosa, integral, sistemática y sustentable. Firmar lealtades partidarias cercena el desarrollo y la democracia local.