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Nadie se atrevería a calificar de traidor al alcalde de Managua, Dionisio Marenco, sin la venia del secretario general del Frente Sandinista, Daniel Ortega, aseguraron ayer por separado Mónica Baltodano y Víctor Hugo Tinoco, quienes, igual que Óscar René Vargas, consideran que hay un desprecio generalizado en el partido de gobierno hacia quienes piensan diferente.

Mientras, Edmundo Jarquín estima que el enfrentamiento Ortega-Marenco “revela que en el FSLN hay cada vez menos margen de tolerancia frente a ideas diferentes...”.

Mónica Baltodano fundamenta su afirmación en un acontecimiento particular. “Yo vi la cobertura del Canal 4, y decía: ‘Nicho Marenco traiciona’. Por mis conocimientos, te puedo asegurar que nada de eso puede pasar sin las orientaciones de Daniel (Ortega)”, dijo Baltodano, quien también puso como ejemplo las declaraciones del mandatario ayer mismo, en las que critica tácitamente al alcalde capitalino.

Durante su discurso por el 31 aniversario del asesinato de Carlos Fonseca Amador, fundador del Frente Sandinista, Ortega criticó a los políticos de derecha, quienes están en “complicidad con algunos compañeros que han sido llevados a cargos edilicios”.

“Las declaraciones son durísimas y muestran claramente que (Ortega) está molesto porque no se cumplió con su orientación”, expresó Baltodano. La orientación que no siguió Marenco fue apoyar al concejal Edgardo Cuarezma para que fuese vicealcalde de la capital.

“Se prohíbe pensar”

La crisis interna que atraviesa el Frente Sandinista se agudizó ayer, cuando en la sesión del Concejo de Managua Marenco denunció haber recibido amenazas de muerte y emplazó a sus compañeros sandinistas a que le dijeran quién lo llamó traidor un día antes en una reunión donde no estuvo presente. Y para rematar, el alcalde aseguró que no temerá al ‘tapazo’ de cualquier pendejo”.

Sobre las amenazas de muerte, Baltodano expresó que “en muchas ocasiones se ha conocido de este tipo de métodos usados cuando no hay argumentos”.

Edmundo Jarquín, Presidente de la alianza MRS, advirtió que si Ortega es capaz de hacer eso con “Nicho” Marenco, que ha sido un cuadro leal, “qué no puede hacer con el resto del pueblo nicaragüense”.

Para el diputado del Movimiento Renovador Sandinista, MRS, y ex militante del FSLN, Víctor Hugo Tinoco, el problema de fondo en esta organización política es “la obsesión de Ortega por controlar el poder, por la que ya están chocando todos los grupos”.

El costo de las críticas

Baltodano considera que el alcalde hace públicas sus críticas porque “está tratando de actuar conforme lo que él cree”. Tinoco, por su parte, considera que la cúpula sandinista “se está cerrando de una manera absurda”.

Óscar René Vargas, a quien Ortega canceló su nombramiento como embajador en Francia por brindar declaraciones a un medio de comunicación local, no quiso identificar al Presidente como el instructor de los grupos que ayer adversaron a Marenco, e insistió en que “es peligroso que en Nicaragua haya un desprecio al pensamiento”.

“Hay un problema de fondo en este país, ahora se reprimen las divergencias, hay un desprecio a la gente que piensa. La cultura política no quiere que la gente piense”.

Sólo una fractura

A pesar de las múltiples diferencias entre el presidente Ortega y el alcalde de Managua, ahora del dominio público, existen grandes probabilidades de que la relación amistosa que ambos han cultivado desde la guerrilla se reestablezca, afirma Baltodano.

“Hay una fractura que se pueden recomponer, sino miralo en otros ejemplos, el caso de William Ramírez. Daniel no lo recibía, y después recompuso su relación, el mismo Tomás (Borge), que ha tenido fuertes diferencias con él”, expresó la diputada, quien asegura que Ortega no tiene amigos, sino “leales”.

“Muchos tuvimos una relación personal con Daniel. Una vez él me dijo que no hay amigos, sino leales. Con Herty (Lewites) era íntimo, y ya no digamos con (Carlos) Guadamuz. Para él no existen amigos, sino incondicionales”.