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Nadie se lo imaginaría. Esta mujer es brava a bailar reggaeton y a cantar rancheras. “Créame”, dice con una expresión que pocas veces se le ve en el rostro: una gran sonrisa que deja ver la mitad de su dentadura y resalta las arrugas en los costados de sus ojos. Tenía 18 años cuando se metió a la lucha armada para derrocar al régimen somocista. Ahora, con 52, quiere enderezar a Daniel Ortega, su antiguo compañero.

Ha renovado sus bríos de líder. Toma el micrófono frente a la multitud que está en la Rotonda de Metrocentro, “rotonda de la dignidad” le dice ella. Está seria, parca, viste camisa azul y el viento apenas le mueve el cabello cenizo, habla con la misma convicción sobre el pacto entre Daniel Ortega y Arnoldo Alemán y sobre la carestía de la vida, y la gente la ovaciona.

Ella insiste en que los líderes son alumbrados por el pueblo y hasta evade la pregunta. Lo cierto es que desde que inició la huelga de hambre, las simpatías por Téllez salieron a flote. Se habla de oposición y ahí está ella. ¿Se consolidará como una verdadera líder, como en su momento fue Daniel Ortega? Ella no lo descarta, no dice sí y tampoco no.

Fue una guerrillera destacada en la lucha revolucionaria, un cuadro respetado entre el Frente Sandinista, una disidente después. Luego regresó como aliada de ese partido y ahora es una opositora a ultranza. Antes que el Movimiento Renovador Sandinista, MRS, del que fue presidenta, perdiera la personalidad jurídica, empezó una huelga de hambre y se convirtió en la huelguista más visitada.

Por su hamaca de macén desfiló una diversidad de personajes, desde los roba-cámara hasta los que gozan de respeto entre la población. 12 días después la huelga terminó.

Después de 12 días de huelga de hambre, ¿la batalla está perdida?
No, yo creo que está comenzando a ganarse.

¿Por qué?
Porque el pacto tiene diez años y ellos han logrado sobrevivir dividiendo, sin que se levantara un movimiento popular, y creo que hay grandes condiciones para que se levante. Estamos comenzando apenas esta batalla.

¿De qué forma se está levantando este movimiento si las masas están dominadas por el Frente Sandinista?
El Frente Sandinista no es mayoritario en Nicaragua, y el alemanismo tampoco. La mayoría del pueblo está secuestrado por una minoría. Claro, son dueños de los funcionarios de primer nivel, eso sí.

¿Y cómo piensan sacar a esa mayoría del letargo?
Hay que hacerlo, si los líderes no lo hacemos, ¿quién más va a ir?
A propósito de líderes, ¿la veremos en un futuro como la líder de la oposición, como en su momento fue Daniel Ortega?
Mirá, yo aspiro a trabajar la unidad de la mayoría de los nicaragüenses, no importa la filiación política que tengan, lo importante es que estén de acuerdo con que Nicaragua siga un camino democrático. Lo importante es que estén en contra de la corrupción, contra la impunidad y dispuestos a luchar contra la carestía de la vida. Creo que se puede unir miles nicaragüenses por eso. No importa el color de la camisa que se quieran poner.

¿Pero la veremos liderando ese movimiento?
Sí, voy a estar dentro del movimiento. Yo voy a contribuir en lo que tenga a mi alcance. Ahora, si voy a tener el liderazgo o no, eso lo va a decidir el pueblo, no es mi propia decisión. Los líderes son esos a los que el pueblo les reconoce el liderazgo.

¿Y se va a unir con personas y partidos a los que un momento criticó, un Eduardo Montealegre, un Partido Conservador?
Podemos tener todos diferencias políticas, pero unidos alrededor para que Nicaragua se enrumbe por una vía democrática, porque lo que heredamos es una dictadura institucional.

El pacto es un cáncer, y hay que quitar ese cáncer de las instituciones públicas. Si alguien está de acuerdo con eso, no tenemos ninguna diferencia. Si alguien está de acuerdo en que los pobres tienen que ser atendidos por el gobierno, estamos en la misma sintonía. Los conservadores y los MRS tenemos diferencias, naturalmente, pero creo que éste es un momento en el que debemos subrayar lo que nos une, y lo que nos une es que necesitamos extirpar el cáncer del pacto.

¿Usted apuesta a sublevar a la gente?
Apuesto al desarrollo de un gran movimiento de resistencia cívica y pacífica. Una lucha popular cívica y pacífica.

Y ese movimiento, ¿de dónde va a surgir?
¿Cómo de dónde?
¿De las universidades, de los jóvenes...?
Sí, de las escuelas, de las universidades, de los campesinos, de los productores, de las amas de casa, de los maestros...

¿Qué le queda al MRS, un partido sin personalidad jurídica?
El MRS seguirá existiendo más allá de los papeles del Consejo Supremo Electoral. En el año 2000 le eliminaron la personalidad jurídica. Nosotros vamos a recobrar la personalidad jurídica, y el MRS habrá duplicado o triplicado su fuerza.

¿Cree que el MRS ganó votos después de la huelga de hambre?
Votos es lo que menos nos interesa ahora. Nos interesa convocar a todo el pueblo, sin distingo de colores políticos, a una lucha contra el pacto y la corrupción y contra la carestía de la vida.

¿Por qué tantas diferencias ahora, en las elecciones de 2001 el MRS perteneció a la Convergencia Nacional que lidera el Frente Sandinista?
Nosotros hicimos un acuerdo con ellos, te lo puedo mostrar. Ese acuerdo establecía con toda claridad el desmantelamiento del pacto. Cuando (el FSLN) retomó ese acuerdo con Arnoldo Alemán, después de que asumió el ingeniero Bolaños, eso fue para nosotros el campanazo de que se había terminado el acuerdo, y abandonamos la Convergencia. Ahí está firmado el acuerdo, porque el MRS nunca ha ido a una alianza sin haber firmado un acuerdo programático.

El acuerdo programático dice que el Consejo Supremo Electoral va a ser reformado, que los poderes del Estado van a ser independientes y autónomos, pero (es) todo lo contrario. Ahora, si se fija, nosotros nunca tuvimos cargo alguno, ni una prebenda ni un diputado, nada. Ni hueso de ninguna especie, chiquito, mediano, grande.

El MRS seguirá funcionando sin personalidad jurídica, ¿están preparados para la siguiente acción legal que puede emprender el Consejo Supremo Electoral?
Que la emprendan.

¿En qué momento Daniel Ortega cambió?
Pues no sé. Él lo sabrá mejor. Aunque en realidad no es relevante en qué momento cambió, lo relevante es que él es el Presidente de la República y que el país está en un desastre, se está proliferando la corrupción, responsabilidad de él y de Arnoldo Alemán; y el pueblo está hundiéndose, la gente compra la mitad que lo que compraba hace un año.

¿Tuvo alguna expectativa con este gobierno?
Creo que todo el mundo tenía expectativas. Mucha gente tenía expectativas de que el gobierno pudiera hacer algo, de que pudiera ser un gobierno más conciliador, que realmente hubiera asimilado un valor democrático, que tuviera afinidad con la gente pobre, pero resultó que no tiene nada de eso. Resultó un fiasco total para todo el mundo, inclusive para mucha gente que votó por él.

El Daniel Ortega presidente de la República, es el Daniel Ortega que está pensando en destruir algo, en conflictuarse con algo o con alguien. Es un presidente de pleitos, del bochinche, pero es un presidente que también se hace el baboso sobre los fondos venezolanos. ¿Dónde están los fondos venezolanos?
¿Dónde cree usted que están?
Yo no los veo. Lo que creo es que esos fondos están alimentando bolsillos particulares de funcionarios del gobierno, negocios particulares de funcionarios del gobierno, pero para el pueblo nicaragüense no sirve.

¿Cree que esa alimentación es con la venia de quien da la cooperación?
Nosotros le escribimos una carta al presidente Hugo Chávez y se la entregamos al embajador diciéndole que la ayuda del pueblo venezolano está siendo privatizada. Yo entiendo que el embajador le entregó la carta al presidente Chávez, de manera que si él no se da por aludido, está de acuerdo. El presidente Chávez no puede alegar ignorancia. Yo no creo que el embajador Gómez haya tirado la carta, es una persona seria.

¿De qué forma van a exacerbar al pueblo?
¡Pero si el pueblo ya está exacerbado! Está comiendo la mitad de lo que comía el año pasado. Yo hablo con muchos campesinos, ¿y la semilla? No llega. La distribuyen a través de los secretarios políticos, y se la dan a sus amigos. ¿Crédito? La misma argolla, se la reparten entre ellos. ¿La urea? La misma argolla, el secretario político.

¿Ya hay sandinistas que se están acercando a ustedes?
Yo soy sandinista.

Sandinistas del Frente.

¿Del Frente? ¿No danielistas? Los no danielistas están claros de lo que está pasando.

¿Por qué levantó la huelga de hambre si en un inicio dijo que iba a llegar hasta las últimas consecuencias?
No, dije que iba a llegar hasta donde fuese necesario. Revisen todas mis declaraciones.

¿Y cuándo se dio cuenta de que era el momento necesario?
En el momento en que nos damos cuenta de que el Tribunal de Apelaciones iba a resolver lo que resolvió. Nosotros tuvimos la información desde el domingo, absolutamente confirmada, porque salió de la Corte Suprema que el Tribunal de Apelaciones iba a resolver pasar el recurso de amparo sin suspender el acto, bajo el argumento de que tal vez sí, pero tal vez no, pero lo más probable es que quién sabe.

Nosotros teníamos claro el día lunes de que los espacios institucionales estaban totalmente cerrados, y por otro lado teníamos claro de que el Presidente de la República había desoído la iniciativa de un diálogo nacional para buscar soluciones que paren la inflación. Esa es la razón por la que concluyo la huelga de hambre; y también pesó el hecho de que los médicos dijeran que estábamos entrando en una situación bastante crítica. Era el momento de pasar a otra etapa, de pasar a la lucha en las calles.

Usted decía, cuando estaba en huelga de hambre, que no pretendía sensibilizar al gobierno, por eso le pregunto, ustedes sabían que de las instituciones no iban a tener una respuesta positiva, sino de la población, ¿no cree que más personas se hubiesen unido a la causa de seguir en huelga de hambre?
No puedo medir eso.

¿Qué resultado le dejó esa huelga de hambre?
Un gran aprendizaje. Ese tipo de cosas induce también a una reflexión humana profunda. ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar por lo que uno quiere? Yo volví a rectificar una convicción que tenía en la época de la lucha armada, y es que luchar por Nicaragua vale la pena.

A mí me sirvió para reflexionar, para escuchar a mucha gente, a combatientes de la insurrección, militares retirados, campesinos de Las Segovias, de Carazo, obreros, vendeperiódicos, vendecajetas. Ese es un aprendizaje enorme. La gente necesita ser oída, ¿cómo van a oír los que están envueltos en ese burbuja de poder y de dinero?
¿Estaba dispuesta a morir otra vez?
Sí, si fuera necesario, sí.

¿En estos días lo estuvo?
Sí, sí, lo estuve. El segundo día de la huelga, en la mañana, que tuve un momento de silencio, entre las 4:30 y las cinco de la mañana, me pregunté si estaba dispuesta o no estaba dispuesta a morir, y me di cuenta de que sí, tenía disposición de morir, pero además me di cuenta de otra cosa, lo estaba asumiendo con serenidad, sin angustia, y creo que eso me dio fortaleza para hacer una huelga de hambre activa.

No luchamos para que éstos se volvieran igual a los que combatimos. Es una cosa dura.