Jorge Eduardo Arellano
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A gran parte de los políticos no les interesa ponerse en las manos de Dios. Sólo dos de ellos atendieron la invitación del Arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, quien ayer ofició una misa por el patrono de los políticos y gobernantes, Santo Tomás Moro, para que resguarde las elecciones municipales y ayude a que “los políticos trabajen para construir una Nicaragua justa, fraterna y conciliada”.

En la homilía, Brenes exhortó a los políticos a ser “buenos profesionales, buenos católicos y a ejercer bien la política”, de modo que puedan seguir el ejemplo de Santo Tomás Moro, quien siendo canciller del rey Enrique VIII de Inglaterra “prefirió ser encarcelado y después condenado a muerte porque se negó a obedecer una orden que iba contra sus principios”.

Invitación fue abierta
La convocatoria fue hecha públicamente desde hace una semana, pues, explicó Brenes, prefirieron no hacerla de manera personal para evitar que algún político quedase fuera. Sólo el diputado Agustín Jarquín y el candidato a la Alcaldía de Managua, Eduardo Montealegre, escucharon la misa de Brenes ayer, contrario a las eucaristías que oficiaba el cardenal Miguel Obando y Bravo, muy concurridas por los políticos. “Hoy más que nunca necesitamos esa unión, esa comunicación. Yo he dicho muchas veces que Nicaragua nos necesita a todos y el aporte de todos es necesario (...) para la buena marcha de esta patria”, dijo Brenes.