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  • EFE

La camisa blanca del presidente nicaragüense Daniel Ortega destacó ayer en la llegada de los mandatarios a la sede de la Cumbre Iberoamericana, en una mañana fría en que la temperatura cayó tan bruscamente que ninguno resistió la tentación de comentarlo.

El propio Ortega lo hizo con la anfitriona de la cumbre, la presidenta chilena Michelle Bachelet, mientras miraban a un cielo que amenazaba lluvia en la alfombra roja de acceso al centro de convenciones Riesco, sede de la cita iberoamericana.

La camisa blanca de Ortega parecía una protección escasa para la gélida mañana, pero el líder sandinista sólo pudo consolarse afirmando que no se lo esperaba.

Casi todos los mandatarios recurrieron al traje y la corbata en su vestuario, y alguno que otro no dudó en echarse una bufanda al cuello.

La primavera de Santiago había pasado en 24 horas de una máxima de 28 grados a 16, y la mínima de 11 a seis, en un día de neblina, con un 94 por ciento de humedad relativa.

Además de Ortega, también se dejaron la corbata en casa los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y de Ecuador, Rafael Correa, vestidos con camisas típicas, y el mandatario aimara del altiplano con la chaqueta de paño, sin solapas, y con motivos andinos que suele llevar en sus actividades públicas.

Bachelet recibió a todos y cada uno de los mandatarios, y el comentario sobre el frío que hacían era unánime.

Kirchner y su esposa, la presidenta

El venezolano Hugo Chávez besó la mano de su colega chilena, que luego se encontró con la que en menos de un mes --el diez de diciembre-- será la segunda mujer presidenta de Sudamérica, la argentina Cristina Fernández de Kirchner.

Cristina, protegida del frío con un elegante abrigo verde, acompaña, todavía como primera dama, a su esposo Néstor Kirchner, aunque la Cumbre Iberoamericana ya la recibió con el protocolo que merece su nueva función política: en la mesa de los presidentes estaba sentada al lado de su marido.

Luego, Bachelet la felicitó en nombre de la Cumbre en el plenario, enhorabuena que también transmitió al presidente electo de Guatemala, Álvaro Colom, sentado al lado de su predecesor, Oscar Berger.

Ya en el turno de intervenciones, varios líderes reiteraron la felicitación a Cristina Fernández.

También fue muy cálido el saludo entre el rey Juan Carlos y el presidente de Perú, Alan García. Ambos departieron un buen rato, mientras el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, no paraba de hablar por el móvil con su ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, al lado.

Chávez llegó preguntando por Castro

Chávez y Kirchner hablaron largo rato a solas, y en otro momento, en compañía de Evo Morales. No faltaron las bromas entre Chávez y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, antes de que los mandatarios pasaran al salón del plenario.

El último en entrar fue Hugo Chávez, cuya presencia en la XVII Cumbre Iberoamericana estuvo en el aire ayer, jueves, pero finalmente el líder venezolano arribó a Santiago de Chile poco después de las cinco de la mañana.

Irónico, Chávez preguntó si había llegado Castro. El líder cubano no asiste a las cumbres desde 2001. A las dos últimas, de 2006 y la de Santiago, por razones de salud.