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Esto lo dijo Rosario Murillo hace una semana: “No es correcto empezar a hacer lo que han hecho los gobiernos (anteriores). Por ejemplo, gastar millones en presupuestos de publicidad, porque además la publicidad no es creíble, es artificial, es falsa, y los pueblos no son tontos”. En contraste, el año pasado gastó 3 millones 672 mil dólares en publicidad.

Murillo habló ante el Gabinete del Poder Ciudadano y a esta admisión le antecedió una crítica a los medios de comunicación. Siete días después de que la Primera Dama y Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, les insistiera a los funcionarios sobre la necesidad de enseñar a la gente a “identificar entre una campaña mediática y la actuación”, salen a luz las cantidades exorbitantes que destina el gobierno en publicidad.

Según el monitoreo realizado por la empresa centroamericana Media Gurú y reproducido por el semanario Confidencial y EL NUEVO DIARIO, de enero a abril de 2008 el gobierno gastó un total de 2 millones 180 mil dólares, equivalente del 60% de la publicidad estatal de 2007.

Culto a la personalidad

La diputada por el Movimiento Renovador Sandinista, MRS, Mónica Baltodano, calificó como “escandaloso” gastar tanto dinero en publicidad. A juicio de la legisladora, el eje de la propaganda gubernamental “es el culto a la personalidad, y eso es la antítesis de los valores revolucionarios”.

A pesar del “escandaloso gasto”, Murillo expresó que la publicidad no es efectiva porque la población “sabe perfectamente identificar la falsedad, la argucia, lo artificial”.

Le toca a la CGR

La única forma de fiscalizar el dinero utilizado en publicidad es a través del Informe de Ejecución Presupuestaria, pero el inconveniente es que no se sabe si este dinero está estipulado en el Presupuesto General de la República, PGR, expresa el diputado liberal José Pallais.

“Definitivamente que esta publicidad tiene un objetivo meramente político y partidario. Si el Presidente está usando fondos públicos para una campaña con vistas a las elecciones, es un abuso. La otra opción es que el dinero esté saliendo de la cooperación de Venezuela, que bien podría utilizarle para mejores fines”, expresó Pallais.

Es la Contraloría General de la República, CGR, la instancia que tiene la facultad de verla para que se sigan los procedimientos establecidos en las leyes, entre ellos ver si se cumple con la Ley de Contrataciones del Estado.

Es una ofensa

“Me parece que en un país con tantos problemas sociales, con déficit, es escandaloso gastar tanto dinero en publicidad, sobre todo publicidad que no promueva la producción o un cambio de la conducta social, o el combate a la corrupción”, expresó Baltodano.

El 80% del gasto gubernamental en publicidad se concentra en televisión, el restante 20% se distribuye entre radioemisoras y periódicos. Según empresarios consultados, el gobierno tiene contratados aproximadamente 300 rótulos a nivel nacional, entre mega-rótulos que cuestan 1,500 dólares mensuales, y otros de menor tamaño que cuestan 500 dólares mensuales.

Todas las actividades de propaganda y publicidad del gobierno son coordinadas desde el Consejo que coordina Murillo. En el PGR del año pasado se destinó aproximadamente 90 millones de córdobas para publicidad y propaganda de los ministerios y entes autónomos del Estado.