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Es una islita estadounidense en medio de Nicaragua. Los cocoteros plantados antes de entrar al edificio principal del sitio diplomático le dan el toque tropical al lugar. Desde fuera se nota lo peculiar: ésta es Nicaragua, no hay donde perderse. Pasan los buses, unos conductores tocan sus bocinas más fuertes que otros, el polvazal aparece de un momento a otro y, desde adentro, la pulcritud, el silencio y, sobre todo, las extremas medidas de seguridad.

Los guardias con el emblema que lleva el halcón y la bandera de los Estados Unidos en las mangas de la camisa, sonrientes, dan la bienvenida. El edificio, de dos plantas y pintado en un blanco pálido, es la nueva sede de la embajada del país del norte, que empezó a ser construida desde hacía dos años a un costó 81 millones de dólares.

Una que otra obra de arte nicaragüense y extranjera adornan las paredes del lugar, que está vacío por el momento, pero que desde este noviembre alojará a los diplomáticos y a los más de 600 trabajadores, en su mayoría nicas, que laboran para el gobierno de los Estados Unidos. Aquí estarán todas las agencias estadounidenses, los miembros de la Cuenta Reto del Milenio, la DEA, la AID, entre otras, esto para lograr mayor operabilidad.

La meca de muchos nicas

Metida entre el bullicio de Managua y los pocos árboles que aún quedan en la capital, la nueva embajada contiene los parámetros de seguridad de todas las embajadas de este país en el mundo, que tuvieron que cambiarse después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. Está ubicada frente al parque Las Piedrecitas, kilómetro 5 ½ carretera sur, al pie de un cerro de hormigón rojo, rodeado de casas habitadas por personas muy humildes.

Contrario al sitio donde está la embajada actualmente, este edificio es más amplio, no hay el encerramiento típico de las instalaciones antiguas. Según la nota de prensa proporcionada por los periodistas de la embajada, “el nuevo edificio representa un símbolo del compromiso y las relaciones sólidas y duraderas con el pueblo de Nicaragua”.

El consulado estará cerrado para el público del 14 al 19 de este mes. El lugar donde funcionará a partir de ahora, ubicado también en la “Cancillería”, como le han denominado al edificio principal, es el sitio de la embajada de mayor interés para la ciudadanía, pues es donde diario los nicaragüenses asisten para dar el primer paso antes de lograr el tan ansiado sueño americano: conseguir una visa para entrar legal al país del norte.