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El presidente Daniel Ortega es el único mandatario que aún cree que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, luchan por la paz. “La identificación sin cortapisas, sin juicios políticos y brusca de Ortega con las FARC perjudica a Nicaragua”, sostiene el general retirado Hugo Torres, quien considera que así Ortega quiere llamar la atención internacional, buscando “un protagonismo que muy pocos le reconocen”.

“Le digo a los hermanos de las FARC que tenemos que seguir batallando para que se alcance la paz en Colombia”, expresó Ortega en mayo pasado, luego de la muerte en circunstancias desconocidas del fundador de la guerrilla, Manuel Marulanda Vélez.

El sociólogo Óscar René Vargas, por su parte, cree que después del último golpe a las FARC aquellos que la apoyan “deben reflexionar también”.

“Yo me pregunto, ¿son las FARC de hoy las mismas de ayer o se fueron desnaturalizando? Ese tipo de consideraciones no las hace Daniel Ortega, él ha asumido una defensa a ultranza sin hacer consideraciones políticas”, sostiene Torres, también diputado suplente en la Asamblea Nacional.

“La paz”

Las FARC es la guerrilla más antigua de América y fue una de las más poderosas hasta hace poco, cuando el Ejército de Colombia logró la liberación de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt. Pero desde que ha sufrido golpes fulminantes contra su secretariado, se ha debilitado notablemente.

Betancourt era la presea en poder de las FARC, la rehén por la que diversos países intercedieron en el conflicto. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien hasta hace poco propugnaba porque la FARC tuviese estatus político, ha cambiado su discurso, les ha dicho que la lucha armada ya no tiene sentido.

Ortega, en cambio, les ha apoyado de forma reiterada: “El planteamiento de las FARC no significa solamente negociar el asunto de las armas sino aspectos fundamentales para el futuro de la sociedad colombiana, aspectos económicos, aspectos sociales, aspectos políticos y ahí está la resistencia del imperio y de la oligarquía”, dijo el mandatario a finales de junio en un acto público junto a tres sobrevivientes de un ataque del Ejército de Colombia a un campamento de las FARC que el gobierno asiló.

En dicho ataque murió el segundo al mando de la guerrilla, “Raúl Reyes”, quien según Ortega en “realidad era el primero de las FARC en andar haciendo gestiones para la paz”.

“¡Aquí estoy!”

El apoyo desmedido de Ortega a las FARC no es sólo en sus discursos, también lo demuestra en sus acciones. Una de ellas fue enviar un avión del Ejército de Nicaragua a Ecuador para traer a dos colombianas sobrevivientes al ataque del Ejército de Colombia, lo que ocasionó un conflicto diplomático entre Colombia y Nicaragua.

“Él anda en búsqueda de la noticia internacional, anda queriendo decir ‘aquí estoy’”, insiste Torres. Mientras, Vargas recomienda al mandatario “hacer una evaluación” de esa relación.

Con sus discursos “nos perjudica porque al exponerse a la burla internacional expone al país que representa. Tal vez así logra conmiseración con el pueblo, cuando ven qué clase de presidente tiene”, dice Torres.

El embajador colombiano ante la OEA, Camilo Ospina, aseguró que Ortega tiene un nexo emocional con las FARC. “Mi evidencia es que Daniel Ortega tiene un profundo respeto y afecto por las FARC. Cuando habla sobre ellos se refiere a los compañeros, cuando el Gobierno (de Colombia) tiene un éxito, él se llama al dolor. Por lo tanto, diríamos que lo mínimo que tiene es un gran nexo emocional”, dijo Ospina.