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El presidente Daniel Ortega fue ayer el último mandatario de la región que “celebró” la libertad de la francocolombiana Ingrid Betancourt, aunque no hubo comunicación oficial con el gobierno de Colombia.

Durante su alocución pública, anoche, Ortega no hizo alusión al mandatario de Colombia, Álvaro Uribe, ni a la operación del Ejército de ese país, pero sí hizo un llamado para que se inicie un diálogo, de modo que todos los secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, y los prisioneros del Ejército de Colombia queden finalmente libres.

“Quiero expresar hoy al pueblo colombiano que no hay otro camino más hacia la paz que el diálogo. Claro que compartimos la alegría de que esté en libertad Ingrid Betancourt, tres norteamericanos y otros soldados”, expresó Ortega en un acto realizado en la Casa de los Pueblos con jóvenes del Consejo del Poder Ciudadano, CPC.

Betancourt, tres inversionistas estadounidenses y 11 soldados del Ejército y la Policía colombiana secuestrados por la FARC fueron liberados el miércoles por el Ejército de este país, en una operación que fue calificada por el ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, como “sin precedentes”.

El mandatario, quien en reiteradas ocasiones se ha expresado a favor de las FARC, no se refirió a la derrota de la guerrilla, la más antigua de América Latina, que en lo que va del año perdió a dos de sus jefes y al rehén más importante.

Ortega propuso iniciar el proceso de paz en Colombia con la ayuda de los gobernantes de la región. “Nosotros estamos dispuestos a que en el Grupo de Río, que facilitó distensión entre nuestras naciones, se inicie ese proceso, con la ayuda del presidente de Venezuela y el de Ecuador”, expresó.