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El ex senador Jesse Helms, destacado portavoz de la ultraderecha republicana en el Congreso durante 30 años, y coautor de una ley que refuerza el embargo a Cuba, murió este viernes, anunció el centro de estudios que lleva su nombre. Tenía 86 años.

El centro, con sede en la Universidad Wingate, dijo que murió en la madrugada del Día de la Independencia.

Un proyecto de ley redactado en 1996 por Helms y su colega republicano Dan Burton permitió a los estadounidenses entablar demandas contra cualquier persona, inversionista o empresa que usase propiedades confiscadas luego que Fidel Castro asumió el poder en 1959. La ley Helms-Burton, aprobada luego del derribamiento de dos avionetas privadas por parte de la fuerza aérea de Cuba, también otorga al presidente autoridad para no aplicar sus disposiciones a intervalos de seis meses.

México, Canadá y otros países protestaron contra la ley.

En Cuba, la agencia noticiosa estatal Prensa Latina dio cuenta del deceso calificando a Helms de “controvertido” ex senador y sobre todo destacando sus posturas racistas o de extrema derecha.

En lo inmediato no hubo declaraciones del gobierno.

El presidente Bill Clinton usó la autoridad en nueve ocasiones luego de ser promulgada la ley Helms-Burton, en tanto el presidente George W. Bush ha decidido en otras tres ocasiones no cambiar esa política, pese a solicitudes de la comunidad cubano-estadounidense.

La oposición al comunismo definió el punto de vista de Helms en política exterior. Siempre se mostró contrario a los tratados de control de armas nucleares, fue un ferviente enemigo de Castro, y respaldó a los contras en Nicaragua así como al gobierno derechista de El Salvador. También se opuso a los tratados del Canal de Panamá que el presidente Jimmy Carter logró concretar en 1977, pese a la resistencia del Senado.

Helms, quien fue comentador de televisión y columnista de periódicos antes de lanzarse como candidato a Senador en 1972, decidió no postularse por sexta vez en el 2002.

Al envejecer, Helms fue aquejado por una serie de enfermedades, incluida una afección ósea, cáncer en la próstata y problemas cardíacos. Al final de su carrera como senador se desplazaba por el Congreso en una silla de ruedas a motor.

En abril de 2006 su familia anunció que había sido internado en un centro de convalescencia tras ser diagnosticado con demencia vascular.

En su autobiografía, publicada en el 2005, Helms continuó con sus controvertidas opiniones. Por ejemplo, comparó el aborto con el genocidio nazi y con los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.