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¿Qué tan sombrío se ve el futuro de Eduardo Montealegre? El presidente Daniel Ortega no encuentra un color lo suficientemente oscuro para describirlo: “A ese corrupto se le va a procesar”, dice el mandatario.

El analista Cairo Manuel López considera que Montealegre “es prisionero de una verdadera trampa”. Sólo el propio Montealegre ve ante sí una luz; según él, ni los diputados sandinistas están dispuestos a dar su voto para desaforarlo.

Sobre el candidato a alcalde de Managua por la alianza que lidera el Partido Liberal Constitucionalista, PLC, pende una acusación que deberá llevar su curso hasta que le levanten su inmunidad, dada su condición de diputado ante la Asamblea Nacional.

La Fiscalía lo acusó por defraudar al Estado durante la renegociación de los Certificados Negociables de Inversión, Cenis, y por su participación en la subasta de los bienes de los cuatro bancos quebrados.


Los errores
“En política lamentablemente los errores se pagan caro”, dice López, para explicar lo que podría calificarse como el último pecado de Montealegre: unirse con el PLC. “Él debió haberse aliado con la oposición, tratando de ser un centro ejecutivo colegiado”, dice.

“Montealegre no previó, no supo escoger a sus candidatos a diputados, que se han mostrado frágiles y son los primeros que le están dando la espalda”, comenta López, refiriéndose a los seis legisladores de la bancada de la Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, que se fueron del redil de Montealegre y ahora son los potables colaboradores del Frente Sandinista, partido que propugnará por quitarle la inmunidad.

Montealegre, sin embargo, ve de lado lo que López califica como error. “Los diputados demócratas no van a votar por mi desaforación y, además, yo no los escogí de dedo”, asegura Montealegre, descalificando dos aspectos de suma importancia.

El primero es la desaforación de Arnoldo Alemán, un plan que, según reveló mucho tiempo después el ex ministro de Transporte e Infraestructura, Pedro Solórzano, en tiempos de Enrique Bolaños, se llevó a cabo con muchas marañas, incluida la reclusión de los legisladores que dieron su voto, en un hotel capitalino.

Y la segunda, las declaraciones de Ortega, quien, como visionario, vaticina en sus discursos lo que ocurrirá.

“Ahí está el que anda proponiendo que por cada millón se le aplique un mes de cárcel, imagínense clase de propuesta, como un buen cobarde salió rápido a protegerse bajo la inmunidad, pero el pueblo se va a movilizar para que se le quite la inmunidad y se le pueda procesar”, sentenció Ortega en Matagalpa.


Otro mundo
“El Presidente está obsesionado conmigo. Esta batalla ahora es entre el Presidente y Eduardo Montealegre. Vamos a ver quién gana”, dice por su parte Montealegre, quien tiene a su favor 17 diputados en el Parlamento, todos ellos agrupados en la Bancada Democrática Nicaragüense.

Según el candidato a alcalde de Managua y principal rival del aspirante sandinista Alexis Argüello, es casi imposible su desaforación.

“Ni cerca andan, no creo que tengan ni los 38 del Frente, porque hay algunos ahí que están molestos y resentidos”, dice Montealegre, obviando así la disciplina partidaria del FSLN, sólo fracturada por el ex diputado Gerardo Miranda, quien un día perteneció a la bancada liberal en el período legislativo anterior.

Aunque López no ve desaforado a Montealegre y asegura que en “política todo es posible”, considera que el PLC seguirá prometiendo sus 25 votos en el Parlamento contra la desaforación, “para después decir que lo desaforaron sus mismos aliados”.