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“Los liderazgos se ganan trabajando con la gente, no en los medios de comunicación. Aquí no hay más tren que el que pita, ni más jabón que el que echa espuma”. Estas frases debieron resonar de forma lapidaria en los oídos del candidato a alcalde de Managua por el Partido Liberal Constitucionalista, PLC, Eduardo Montealegre Rivas, y de su compañero de fórmula, Enrique Quiñónez Tuckler.

El presidente honorario del PLC, Arnoldo Alemán Lacayo, no quiso dejar la mínima duda de quién manda en el partido, y después de pronunciar las frases anteriores, que nunca son casuales en sus discursos, anunció la realización de una Convención Nacional extraordinaria para después de las elecciones municipales de noviembre próximo, y atraer hacia sí todas las corrientes del liberalismo para formar un solo partido liberal “sin apellidos”.

Pero no es que el PLC va a irse a otra de las corrientes. La orden es que todas las demás fracciones se aglutinen alrededor del PLC, y para ello, por mandato de Alemán, el primer vicepresidente del partido, Wilfredo Navarro Moreira, tiene lista una propuesta de reforma de los estatutos internos que será presentada en esa convención extraordinaria.

Desde ya, el evento partidario fue impuesto para el 23 de marzo del próximo año, “fecha en que el PLC se declaró en oposición al ingrato y traidor de Enrique Bolaños”, dijo.


El manager y el turno al bate
Subliminalmente, Alemán cerró las puertas a su “aliado” Montealegre y al disidente Quiñónez, quienes seguramente tienen sus días políticos contados, sobre todo, porque el llamado al diálogo nacional que hizo el presidente honorario del PLC fue interpretado como una inequívoca continuación del pacto con el Frente Sandinista.

“Nunca hemos dejado de dialogar, siempre estamos conversando”, expresó con una sonrisa de oreja a oreja el jefe de la bancada del FSLN en el Parlamento, Edwin Castro Rivera, mientras abandonaba el corral donde se realizó el evento partidario, no sin antes recibir los abrazos efusivos de Alemán y su esposa, María Fernanda Flores.

Además, Alemán aclaró que no tiene la mínima intención de retirarse de la política y mucho menos dejar que el liberalismo desaparezca producto de la división y de la disidencia de algunos pocos.

“El manager ya está en el terreno”, expresó en referencia a que está de regreso en el juego de la política, confiado en que cualquier atadura judicial será superada antes de terminar el año y así postularse como candidato del PLC a las elecciones generales de 2011.

Pese a su supuesto arrepentimiento –-y hasta pidió perdón como todo buen feligrés que asiste a la iglesia-- por el “dedazo” con Enrique Bolaños Geyer, Alemán le recordó a su correligionario Montealegre que debió esperar su turno después de José Rizo Castellón, para ocupar la Presidencia de la República en representación del PLC.

Ninguno de los presentes tuvo la osadía de contradecir las palabras de Alemán, ni siquiera de reclamar por la imposición de Bolaños, mucho menos para que respaldara a Montealegre, aunque al final lo hizo, pero sólo para ganar la Alcaldía de Managua en noviembre próximo.

Los convencionales tuvieron que tragarse cada una de las frases y confesiones manipuladoras de su máximo líder, quien aprovechó para recordar el “orgulloso pasado” somocista del PLC, quizá para congraciarse con Álvaro Sevilla Somoza, sobrino del dictador.

Y quienes intentaron gritar vivas a Montealegre y Quiñónez fueron acallados inmediatamente con violentos gestos del vicepresidente del PLC, Wilfredo Navarro, sentado muy cerca de Alemán.


No más divisiones
Con su regreso a la arena política, Alemán advirtió a sus aliados que no permitirá más divisiones ni disidencias, y que si no es en torno al PLC, no habrá unidad liberal.

“(Con la división y la disidencia) comenzó el calvario de aquellos que no tuvieron visión de nación; aquellos que se equivocaron creyendo que apoyados por fuerzas externas podían hacer desaparecer al liberalismo, pero no pudieron”, dijo.

Atrás quedaron las especulaciones sobre una posible “rebelión en la finca” de Samuel Kontorovsky, y en lugar de debilitarlo, en el potrero donde se realizó el acto, salió un Arnoldo Alemán más fortalecido y con un cheque en blanco, firmado por los convencionales, para sustituir en cualquier momento a aquellos candidatos “que no cumplan con las directrices del partido”.


Ni ingratos ni traidores
En su peculiar diatriba, Alemán ofreció “todo el respaldo del PLC” a Eduardo Montealegre, no sin antes advertirle que este apoyo será diferente y no tolerará a “ingratos y traidores” como Enrique Bolaños.

“Llamo y le pido a esta convención que, muy distinto a los ingratos y traidores del año 2002, hoy, Eduardo, quiero que sepás que el Partido Liberal te apoya ciento por ciento. Los votos 47 (de 2002) salieron de muchas empresas, pero hoy, Eduardo, tené seguridad de que esta bancada del PLC está firme como soldado para velar por la democracia”, expresó Alemán.


Somoza y Zelaya:
“Semillas y héroes”

En su eufórica alocución, Alemán llegó al punto de calificar de “semilla y héroe” al dictador Somoza, e incluso, lo puso a la misma altura del ex presidente de Nicaragua José Santos Zelaya.

“Nosotros (el PLC) fuimos instrumentos para saber si la semilla que habían sembrado nuestros héroes de pensamiento ideológico, asesinado (Anastasio) Somoza (Debayle), había desaparecido. Había terror, había miedo en llamarse liberal, porque fuimos los liberales los confiscados, los asesinados, y los que tuvieron que partir al exilio”, expresó.


Quiñónez necio:
“Por qué no te callas”

Pese a los reiterados llamados a la unidad y a la reconciliación, Alemán no desaprovechó la oportunidad para despotricar contra sus adversarios políticos del Frente Sandinista, pero también para “tirarle sus chinitas” a aquellos que lo adversan y critican a lo interno del PLC.

“Que los necios se callen, que no insulten a su partido, que no vengan a decir que porque trompearon a uno y lo tuvieron preso (Fernando Avellán), hablan día y noche en contra del Partido Liberal”, dijo Alemán, al tiempo que varios correligionarios increparon directamente al candidato a vicealcalde Enrique Quiñónez.

También advirtió a Montealegre y Quiñónez que “con sus calumnias” no tiene la intención de abandonar el partido.

“Y por eso les pido que digan la verdad, no que tengan intereses de ‘quitate vos para ponerme yo’. Los liderazgos no se hacen en televisión ni se hacen en la radio; los liderazgos se hacen en su pueblo”, reiteró.

Alemán concluyó su intervención con más amenazas. La principal, sustituir a aquellos candidatos a alcaldes, vicealcaldes y concejales que no cumplan con la promoción del PLC durante sus campañas electorales; además, la Gran Convención ratificó la ordenanza del Comité Ejecutivo Nacional, CEN, de que cualquier aspirante se abstenga de hacer críticas públicas al partido, de lo contrario, también será sustituido.


Diálogo “sin pistolas en la sien”

El presidente honorario del Partido Liberal Constitucionalista, PLC, Arnoldo Alemán, podría estar buscando la continuación del pacto con el Frente Sandinista, y el pretexto fue el llamado público que hizo al presidente Daniel Ortega para que convoque inmediatamente a un diálogo nacional “con las fuerzas políticas vivas” del país.

Considerando que son unos pocos los partidos “con vida”, jurídicamente hablando, el diálogo nacional podría circunscribirse a dos o tres partidos políticos, principalmente el Frente Sandinista y el PLC.

“El pueblo de Nicaragua quiere, sin pistolas en la sien, hacer un diálogo nacional sin condiciones en donde estemos todas las fuerzas políticas representadas. Es hora de una verdadera reconciliación”, insistió.

Alemán reiteró “la disposición del PLC de iniciar un diálogo para beneficio de Nicaragua”.

Sin embargo, pese a su llamado al diálogo y a la reconciliación, Alemán aprovechó para fustigar al Frente Sandinista y al gobierno. “Si no nos organizamos, los únicos triunfadores en las elecciones de noviembre serán los que han destruido a Nicaragua”, dijo en alusión al FSLN.

El candidato a alcalde de Managua, Eduardo Montealegre, aceptó la propuesta de Alemán, sin embargo, señaló que es necesario conocer los términos de ese diálogo nacional.

“Aquí tenemos dos alternativas en este país: O nos logramos a entender, o nos comenzamos a matar como hicimos en la década de los años 80, y yo siempre he creído que sentándose en la mesa para platicar y buscar cómo resolver los problemas vamos a sacar adelante al país”, expresó.

Para Montealegre los temas de un diálogo no deben ser políticos, sino enfocarse en los problemas reales del país. “El primer problema es el hambre que enfrenta el país. Arriba está el arroz, los frijoles, la leche, el agua y la luz, y abajo están los pobres, así que a ver qué hacemos para que Nicaragua salga adelante y la gente no pase hambre y la miseria que está pasando”, señaló.

Dijo que las reformas constitucionales no deberían ser un tema del diálogo, tal como lo han sugerido algunos diputados ante la Asamblea Nacional. “Yo no creo que el cambio de sistema de gobierno, como lo plantea el Frente Sandinista, sea la solución para Nicaragua. El problema no es la forma de gobierno, sino quién está gobernando y de qué manera está gobernando”, enfatizó.