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La solución a los problemas actuales podría ser un diálogo nacional que convoque a todos los sectores del país. Así lo han afirmado diferentes miembros de la oposición, de la empresa privada y de la sociedad civil, ante la crisis económica que amenaza con mutilar a Nicaragua y dejarla en desgracia por muchos años más.

Otros analistas han sugerido que si no se activa un plan nacional de desarrollo a largo plazo, Nicaragua podría desaparecer como Estado y perdería lo poco que le queda de autodeterminación.


Primeras voces
Los primeros en solicitar un diálogo con el gobierno del presidente Daniel Ortega fueron diferentes organismos de la sociedad civil, que han tomado protagonismo ante la complicidad y complacencia de la oposición.

Tras la cancelación de las personalidades jurídica del MRS y del Partido Conservador, la comandante guerrillera Dora María Téllez sostuvo una huelga de hambre por 12 días, y también solicitó al gobierno que convocara a un diálogo nacional.

Luego lo hizo el ex presidente y reo Arnoldo Alemán, el mismo que mantiene un acuerdo político (pacto) con Ortega desde 1999. Recientemente, los ex candidatos presidenciales liberales Eduardo Montealegre y José Rizo Castellón también solicitaron un diálogo.


Deberá ser amplio
De acuerdo con Georgina Muñoz, enlace nacional de la Coordinadora Civil, un diálogo nacional requiere de un esfuerzo de todas las partes para darse cuenta de que es el momento de dialogar.

“Implica la sensibilización y la participación de todos los sectores: sindicatos, indígenas, desmovilizados, sociedad civil, partidos políticos y gobierno”, dijo Muñoz, quien agregó que el diálogo nacional debe tener presente a todas las fuerzas de este país y no únicamente a los partidos políticos.

Esta misma apreciación es compartida por Dora María Téllez, lideresa del MRS, quien considera que el diálogo nacional es urgente para el país, y que se debe concertar, primero, voluntades, y apartar intereses políticos en este momento de crisis.


Alemán quiere otro pacto
Adicionalmente, el 11 de julio, durante la celebración de la convención del Partido Liberal, el presidente honorario de éste, Arnoldo Alemán, también pidió un diálogo nacional al presidente Ortega entre las fuerzas políticas vivas.

Teniendo en cuenta que aparte del PLC los demás partidos con personalidad jurídica no lograron ni el medio por ciento del electorado en los comicios pasados, Alemán se refería a un nuevo acuerdo político o pacto con el FSLN.


Sociedad civil es robusta
Ante los argumentos de Ortega y la propuesta de Alemán, Muñoz personifica a la sociedad civil como una señora gorda donde caben todas las organizaciones, iglesias, organizaciones comunitarias, ONG, asociaciones de pobladores y diferentes gremios.

“Los partidos políticos se desprenden de la sociedad civil, y fuera de esta señora gorda, está el gobierno y los diferentes poderes del Estado”, expresó Muñoz.

Entonces, según ella, a esa señora gorda no la pueden dejar por fuera. De iniciar un nuevo diálogo con las fuerzas mayoritarias que firmaron el pacto de 2000, según Muñoz, obtendrían como resultado una fachada de diálogo, que vendría a ratificar el error de priorizar a la gente allegada al poder.


Se dialoga a nivel de base
Muñoz agregó que de hacer un diálogo sólo con dos partes, y aunque se sume a la empresa privada, no se lograría un resultado concreto, es decir, un plan nacional de desarrollo consultado con todos los sectores, y, por consiguiente, estará condenado al fracaso, tal como lo hizo el ex presidente Bolaños en su propuesta del Libro Azul.

Por el contrario, las organizaciones en los municipios, según Muñoz, ya están trabajando en las concertaciones de planes de desarrollo municipal, que son resultados concretos de largos diálogos a nivel de base.

El diputado liberal José Pallais también está de acuerdo conque se incluyan a todos los sectores, incluso a los partidos recientemente decapitados por el CSE.


Oposición tampoco es tan flexible
Por otro lado, la posibilidad del diálogo también es eclipsada por un sector de la oposición, que más que por propuestas, se mueve por el rechazo al presidente Ortega y por la efervescencia del antisandinismo, promovida principalmente por el sector allegado a Montealegre y la cúpula del PLC.

La marcha que organizó la Coordinadora Civil el pasado 16 de julio tenía como principales demandas el reclamo de los espacios democráticos y la carestía de la vida. Pero la inmensa mayoría de las consignas y mantas eran de desprecio al presidente Ortega, con lo que la consignas iniciales pasaron a un segundo plano.

Muñoz considera que ese fenómeno se debe a que la gente comienza a percibir que el gobierno no quiere un diálogo, entonces cree que se le está negando el derecho a la libertad de expresión y que no está siendo escuchada.

“Hay dos puntos en que se concentra la diversidad de demandas de todos los organismos, y es más democracia y distribución equitativa de la riqueza, pero la gente al final toma un eje único que fue estar en contra de Ortega, que también es legítimo”, señaló Muñoz.


Océano de condiciones y desierto de voluntades
Tal como lo afirman algunos economistas, el país tiene, en medio de la dificultad, varias oportunidades, entre ellas, un bono demográfico, al contar con una absoluta mayoría entre adolescentes y jóvenes, que de aplicarse políticas públicas adecuadas podrían significar un motor de desarrollo, de lo contrario, significarían una insostenible carga.

Desde la Coordinadora Civil se plantean varios temas: educación y soberanía alimentaria, los espacios de participación democrática, financiados con recursos provenientes de una cooperación venezolana transparente, de una reforma fiscal y de la renegociación de la deuda interna.

Por su parte, Pallais plantea que se debe crear un plan único para enfrentar la crisis alimentaria y garantizar el Estado de Derecho.

Pero ante esta realidad, un diálogo nacional sólo está lleno de probabilidades, pues nunca en la historia de Nicaragua ha existido un genuino diálogo.



Gustavo Porras: “¿Diálogo para qué?”

Pero la percepción del FSLN es opuesta. Gustavo Porras, Presidente del Consejo Nacional de Planificación Económica y Social, Conpes; Secretario Nacional del Frente Nacional de los Trabajadores, FNT; Secretario General de Fetsalud y diputado, considera todo lo contrario. “¿Diálogo para qué?”, dijo Porras al ser consultado sobre el tema. Y agregó: “El gobierno no necesita de diálogo”.

Entonces se le preguntó si podía el gobierno enfrentar la crisis económica solo, y Porras consideró que el gobierno trabaja desde ya con la gente, y que por consiguiente no está solo para enfrentar la crisis económica.

Esa lógica supone el trabajo con los llamados gabinetes del poder ciudadano, una estructura nacional que inicia con los Consejos del Poder Ciudadano, CPC, y termina en el nivel máximo con la coordinación de la primera dama Rosario Murillo.

Para Téllez, el gobierno está seguro de que no necesita de diálogo porque está cómodo con el pacto con Alemán y con la repartición de las instituciones del Estado. “Él está satisfecho y feliz, si él quisiera habría diálogo, pero por ahora él se siente cómodo”, dijo.


Gobierno descalifica sociedad civil
Adicionalmente, el presidente Ortega en su visita a Matagalpa --previo a la celebración del 19 de julio-- descalificó a los organismos de la sociedad civil, y destacó como verdaderos representantes a sus seguidores y miembros de los CPC.

Tras esa descalificación, la posibilidad de que el gobierno incluya a otras organizaciones fuera de los partidos políticos es remota.

Pese a ello, Muñoz considera que el gobierno se debate entre dos posiciones, porque, por un lado, hay un sector que piensa como Porras y sigue la tónica del discurso de Ortega, pero por otro, hay algunos ministros y personalidades que consideran que debe haber una consulta amplia.


Empresarios sí juegan
Lo que sí está claro es que el gobierno está interesado en dialogar con la empresa privada, así lo ha demostrado en sus reuniones con el Consejo Superior de la Empresa Privada, Cosep, y los dueños de las maquilas, a quienes les ha prometido mayores beneficios.

Los empresarios organizados en la Cámara Americana de Comercio, Amcham, y en el Cosep, hicieron un llamado al presidente Ortega a que convocara a un diálogo nacional.

“Hacemos nuevamente un urgente, claro y enérgico llamado a la sociedad política nicaragüense para que en el menor tiempo posible se convoque a un diálogo incluyente con la participación de los sectores económicos, políticos y sociales del país, para buscar un acuerdo mínimo de gobernabilidad”, expresó un comunicado de Amcham en junio.

El Cosep, por su parte, a través de un comunicado, llamó a un diálogo inmediato y sin exclusiones para concentrar las energías en resolver la crisis económica.


La historia de los diálogos
El presidente Ortega, durante su primera Administración, convocó a un diálogo nacional en 1988, pero fracasó, porque no aceptó reformas al Estado como proponía un grupo de la oposición, además, estaban en medio de un conflicto armado
Luego, con la ex presidenta Violeta Barrios de Chamorro, se inició un diálogo tripartito entre el Gobierno, la UNO y el FSLN. No llegaron a acuerdos y terminó disuelto en el tiempo.

El ex presidente Arnoldo Alemán también lo intentó y reunió a varios organismos de la sociedad civil y al partido FSLN, pero quedó sepultado con el pacto entre Alemán y Ortega.

Enrique Bolaños intentó revivir el diálogo nacional en 2002, pero tampoco vio el sol claro.


Es el momento
El contexto nacional y el internacional han obligado a los diferentes sectores a solicitar un diálogo con el gobierno y a establecer una agenda común de desarrollo.

Pero el gobierno parece no verlo así, y se cree lo suficientemente fuerte o considera que está haciendo lo suficiente para resolver la crisis. Por lo que, por el momento, un diálogo nacional sólo está planteado, darle vida, necesitará de magia.