•   OCOTAL, NUEVA SEGOVIA  |
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Aún Ramiro Alexander Cruz López, de 29 años, continúa interrogando públicamente a la Policía neosegoviana para que le explique qué delitos le imputan por el solo curiosear desde una esquina de la calle, el cateo de una casa y captura de jóvenes de Rejudin el pasado 16 de octubre.

“Yo no tengo que ver nada con ese movimiento (Redujin), ni tengo afinidad política con nadie; que me prueben si me han visto con ellos o en alguna campaña electoral o caravana”, demandó. En este sentido, exigió más seriedad y profesionalidad de la institución en sus investigaciones para que no avasallen los derechos humanos de ciudadanía honesta.

“No tomo, no fumo, ni bailo pegadito”
Rechazó que estuviera tomado de licor. “No tomo, ni visito discos o centros de diversión”, aseveró. Algunos vecinos también dieron testimonio de su buena conducta y de su apartidismo.

Explicó que estaba sentado en la acera de enfrente de la casa allanada, propiedad del concejal liberal Byron Herrera, que también fue detenido, cuando un comisionado (que desconoce su identidad) le llamó para preguntarle: ¿Por qué estás pasando papeles?, “después me quitó el derecho de hablar, de hacer una llamada por teléfono y me fueron a meter a la celda de menores de edad por dos horas, donde habían cuatro chavalos detenidos”, relató.

Con sed y reventar por las ganas de orinar

Agregó que en las instalaciones policiales insistió en qué le dijeran qué cargos le estaban imputando y a que le dieran una llamada telefónica, “pero siempre me negaron todo, incluso agua de tomar”, señaló.

Dijo que después lo reunieron con los otros cuatro jóvenes detenidos en la celda No. 10 “donde da asco estar, ni siquiera tiene condiciones para orinar. 45 minutos que nos tuvieron allí es una tortura psicológica”, acotó. Posteriormente, sacaron uno a uno para tomarle fotos, huellas dactilares y llenar papeles.

“Nos dieron las pertenencias y se nos dijo que íbamos para Managua, que allá nos iban a dejar libres, algo que reclamé porque si he cometido un delito, es Ocotal donde se me debía procesar, y los oficiales alegaron no sé qué cosas, que era por la seguridad de nosotros”, testimonió. Les aconsejaron no declarar nada ante nadie sobre si habían sido golpeados. “En realidad, no me golpearon”, reconoció.

Como gran narcotraficante
Recordó que los montaron en dos patrullas con más de 10 agentes antimotines. “Era todo un despliegue policial como si iba un gran narcotraficante. Todavía iba delante de las camionetas un carrito de Tránsito, que apartaba a los carros y todo para que dejaran la vía libre”, narró.

Se sintió importante, por el despliegue policial
Dijo que eso le daba risa, pero al tiempo indignación “porque se supone que estamos en un país libre, que uno puede circular, hablar y estar tranquilo, pero como que ahora en los actuales tiempos, por cualquier cosita uno es procesado, solo dicen ‘vas preso’, sin dar explicaciones”, comentó.

Una vez llegados a San Benito, les dijeron que iban a la Plaza del Sol, y todavía no les han permitido hacer sus necesidades fisiológicas, ni les daban agua. “Después que es para El Chipote para donde nos llevan. Por la Subasta se nos pega un vehículo particular que nos va tomando fotos y vídeos. Las patrullas aumentaron la velocidad y encendieron las sirenas y hasta pararon el tráfico para pasar”, detalló.

Añadió que una vez en las celdas de El Chipote les permitieron ir a orinar, pero siempre con custodias y siempre con un oficial detrás que nos decía: ‘vayan conociendo donde se van a quedar, miren qué bonito que es’, “pero es un lugar de silencio que infunde terror. Al otro lado, al escuchar nuestro ruido alguien dijo que se llamaba Víctor Boitano, y que había sido detenido porque iba a denunciar un fraude electoral entre ALN y el FSLN”, recordó.