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Más de 200 sacos de residuos de boletas electorales fueron calcinados ayer por la tarde, en presencia de los fiscales de los partidos políticos, policías y el magistrado con cargo vencido del Consejo Supremo Electoral, CSE, José Luis Villavicencio.

El material electoral sobrante fue quemado en hornos industriales, ubicados en la empresa de ladrillos “Chiltepe”. Con este proceso queda concluida la impresión de los 5 millones y medio de boletas electorales que se usarán el próximo 6 de noviembre en las elecciones nacionales.

Lunes fue última entrega
El gerente general de Artes Digitales S.A. Ardisa, Ricardo Cuadra, dijo que la impresión terminó en “un tiempo record” correspondiente a 12 días exactos. El lunes fue la última entrega, aseguró Cuadra.

Villavicencio dijo que el siguiente paso es el empaque de la maleta electoral, que inicia el 22 de octubre y tiene que concluir el 27 del mismo mes. Posteriormente comenzará el traslado del material a cada rincón de Nicaragua, comenzando con las dos regiones de la Costa Caribe.

Factor de confianza
Según explicó Villavicencio, el material es quemado para mayor confianza de los partidos políticos, porque entre los residuos hay boletas electorales que están buenas y que se podrían usar, pero que se imprimieron de sobra.

El presidente y magistrado con cargo vencido del CSE, Roberto Rivas Reyes, dijo el martes que por la impresión de los 5 millones y medio de boletas se pagó menos de 48 millones de córdobas, que fue lo que se pagó en el pasado por las boletas de las votaciones de 2006.