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  • AFP

El gobierno del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, mantenía silencio este jueves sobre la muerte de su viejo aliado, el líder libio Muamar Kadhafi, a quien había ofrecido asilo y dado respaldo político desde el inicio de la rebelión.

Un portavoz del Consejo de Comunicación de la Presidencia de Nicaragua, se abstuvo de pronunciarse al respecto al ser consultado por la AFP, mientras que la portavoz de la Cancillería, Vilma Aburto, estaba fuera de su oficina y tampoco respondía las llamadas.

Se espera, sin embargo, que la portavoz presidencial, la primera dama Rosario Murillo, se pronuncie por la tarde cuando dé a conocer el nuevo parte sobre los daños causados por las lluvias o que Ortega exprese oficialmente la posición de su gobierno durante un acto público el viernes.

El portal oficial "19 de Julio", se limitó a reproducir una nota de "Cuba debate" titulada "Consejo de Transición dice que mató a Kadhafi, la OTAN no lo confirma".

Nicaragua es uno de los países de América Latina, junto a Venezuela, que más abogaron en favor de una solución negociada al conflicto libio y en diversas ocasiones han condenado los bombardeos de las fuerzas aliadas de la OTAN en Libia.

El asesor económico del gobierno sandinista, Bayardo Arce, había dicho en agosto, que si Kadhafi hubiese pedido asilo en Nicaragua lo habrían acogido "positivamente" por el apoyo que brindó al Frente Sandinista (FSLN, izquierda) desde la lucha contra la dictadura somocista, derrocada en 1979.

Kadhafi también prestó asistencia económica a la Revolución sandinista, que presidio Ortega de 1979 a 1990, y le mantuvo su apoyo cuando su partido pasó a la oposición de 1990 al 2007, año en que el líder sandinista retornó al poder en Nicaragua.