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¿Está preso en realidad quien debería estarlo desde el pasado 10 de agosto? ¿Por qué Enrique Quiñónez Tuckler decidió acusar después de más de dos meses a su correligionario Víctor Boitano Coleman por el tiroteo que dejó a una persona paraplégica? ¿Por qué Boitano anunció una conferencia de prensa para denunciar, según él, que Quiñónez había “vendido” el tendido electoral de la Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, al Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN?

Seguramente las interrogantes son más, pero los hechos hablan por sí solos.  El sábado 15 de octubre, dos días antes de que Boitano realizara la conferencia para develar el supuesto “pacto ALN-FSLN”, Quiñónez llamó a una comparecencia pública para denunciar a Boitano no solo por el tiroteo del 10 de agosto, sino también de fraguar el secuestro de Camila, la hija del presidente Daniel Ortega.

Las especulaciones van y vienen, pero ningún dirigente se atreve a decir “oficialmente” lo que había internamente en ALN.  Boitano siempre se caracterizó por sus ataques frontales contra el Ejército de Nicaragua, al cual perteneció hasta alcanzar el grado de coronel y en el espectro político también la arremetió públicamente contra el presidente Ortega.

Quizás esta característica hizo que Quiñónez lo admitiera en las filas de ALN, partido al que Quiñónez llegó acusado por dirigentes del Partido Liberal Constitucionalista, PLC, de ser el “quinta columna” del Frente Sandinista.  Algunos dirigentes liberales auguraron que Quiñónez abandonaría el PLC para irse a otro partido porque quería ser candidato a presidente.

Jaime Arellano, otro allegado a Boitano, también tomó distancia del coronel en retiro, y aunque coincidían en sus diatribas contra el gobierno y el Frente Sandinista, quienes los conocen de cerca aseguran que internamente tenían formas de pensar distintas, sobre todo en la forma de conducir la campaña electoral de Enrique Quiñónez.

Durante más de dos meses Quiñónez encubrió a Boitano; sin embargo, el jefe de campaña de Quiñónez, Álvaro Somoza asegura ahora que desde el mismo 10 de agosto puso en conocimiento de la Policía Nacional el hecho de que Boitano era el responsable de los disparos. Si fue así, la otra pregunta que surge es ¿por qué la Policía no actuó en su momento?

¿Qué fue lo que ocurrió para que Boitano y Quiñónez se enemistaran, al punto que el coronel en retiro convocara a una conferencia para denunciar un supuesto pacto entre el FSLN y la ALN controlada por Quiñónez?

¿Hubo en realidad una propuesta de Víctor Boitano para secuestrar a la hija del Presidente Daniel Ortega o una molestia de Enrique Quiñónez por las revelaciones que haría el coronel en retiro en el sentido de que el candidato presidencial de ALN se habría vendido al Frente Sandinita?

Verdad o falsedad, lo cierto es que Boitano quedó fuera del juego electoral y con la posibilidad de una condena carcelaria, mientras Quiñónez sigue siendo candidato, pero con el estigma de vendido.