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Las afirmaciones del académico Arturo J. Cruz Sequeira podrían resultar desalentadoras para la oposición nicaragüense que condena la reelección del presidente Daniel Ortega, por cuanto aseguran que esta sacrifica la institucionalidad del país y pone en riesgo la cooperación internacional.

“Está claro en las encuestas, encuestas creíbles, que el apoyo a  la reelección del presidente Ortega por parte de los votantes nicaragüenses es notable”, afirma Cruz, a la vez que ofrece datos que respaldan esa posición.

Usted dio cifras sobre la economía de Nicaragua que comparada con años anteriores son positivas ¿A qué se debe esa estabilidad?
Creo que hay tres factores que explican una tasa de crecimiento entre el 4 ½ - 4.0%, en los últimos dos años. Hemos logrado mantener sostenidamente un arreglo con el FMI, lo que facilita el desembolso de los recursos provenientes de los organismos multilaterales. Otro factor es la cooperación venezolana,  y  los vientos de la economía mundial que han favorecido los precios de nuestros principales productos de exportación.

Esta combinación de factores explican un crecimiento, que si bien es cierto no es el deseable,-- ya que todos aspiramos a tasas superiores--, al menos para la región centroamericana es respetable, comparable al de Costa Rica en el 2010 y a la tasa de crecimiento proyectada para este año.

¿Qué rol específico ha jugado la cooperación en ese crecimiento económico?
Sin una macroeconomía sana, los privados, tanto los nacionales como los extranjeros no se sienten a gusto con invertir sus ahorros, por lo que una macroeconomía sana es indispensable. Se debe crecer lo más que se pueda, sobre todo en países como el nuestro que muestran grandes rezagos en este terreno, pero si solo nos dedicamos a crecer, y nos olvidamos del “mientras tanto”, en una sociedad como la nicaragüense, abrumada por una multitud de “pequeñas” necesidades que requieren de atención inmediata y que no pueden esperar a que el crecimiento haga efecto tangible en sus vidas cotidianas, se pondría en riesgo  la sustentabilidad política de la estabilidad macroeconómica.

Lo que se ha hecho con la cooperación venezolana es aliviar la inmediatez de las necesidades de la gente, y en ese contexto creo que este Gobierno ha logrado un equilibrio bastante peculiar: macroeconomía estable por medio del Fondo Monetario y su entendimiento con los privados;  pero a la misma vez atendiendo las necesidades más inmediatas de la gente,  que es lo que precisamente le da a la sociedad la paciencia para esperar que el crecimiento económico tenga el efecto que tiene en el mediano y largo plazo.

Pero todos sabemos que la cooperación venezolana es producto de una relación especial entre el presidente Hugo Chávez y el presidente Daniel Ortega, y ninguno de los dos son eternos en el poder…

Este patrón de crecimiento del que estábamos hablando es  precario (…), ya que en gran medida  depende de factores que están más allá de nuestro control. Por eso es que hay que tener mucho cuidado que nuestras pasiones y conflictos internos, algunos más legítimos que otros, no nos lleven a situaciones que lo puedan afectar.

En el contexto actual y económicamente hablando ¿La reelección del presidente Daniel Ortega resulta necesaria?
Muchos estarían dispuestos a alegar que tomando en cuenta las alternativas y viendo la efectividad con que se ha gobernado, su continuismo es importante puesto que garantiza la posibilidad de mantener un flujo de recursos que ha sido indispensable para que el país camine.

Otros alegan lo contrario: No solamente que la reelección no es deseable desde la perspectiva institucional, sino que inclusive puede poner en riesgo parte importante de la cooperación internacional.  Lo que sí está claro en las encuestas, encuestas creíbles, es el apoyo notable a  la reelección del presidente Ortega por parte de los votantes nicaragüenses. La encuesta de M & R recientemente elaborada, le da al presidente Ortega una intención de voto del 58%, mientras la última de Cid Gallup Latinoamérica que tiene dos formas de medir la intención de votos, una por medio de pregunta abierta y la otra por medio de “caja negra”, en la primera le da 52% de los votos a Ortega y en la segunda 48%.  Más aún, CID Gallup Latinoamérica le preguntó a  los nicaragüenses a finales del 2006 “sobre el rumbo del país”, y 71% afirmó que el rumbo que llevaba Nicaragua era equivocado, hoy, la misma encuestadora cuando formula la misma pregunta, 63% afirman que el país va por buen camino. También en el 2006, esta misma firma preguntó por el candidato que nunca votarían, y en ese momento, 42% mencionó a Ortega, hoy, ante esa pregunta, solo el 11% lo menciona.

Entonces la pregunta sería ¿Por qué se deja llevar la cooperación internacional, por el aspecto de la gobernabilidad o por el sostenimiento que está haciendo este Gobierno de la economía?
Por las dos cosas. La cooperación económica le da buenas notas al Gobierno de Nicaragua cuando tiene que ver con el tema macroeconómico, y esto se aprecia en el arreglo con el Fondo Monetario, pero también estos organismos multilaterales son sensibles a criterios políticos de los países donantes como Estados Unidos y los miembros de la Unión Europea que inciden fuertemente en los directorios de estos organismos, y para quienes indiscutiblemente la gobernanza democrática y la fluidez electoral son importantes.

Algunos analistas dicen que en el caso de Estados Unidos priva el aspecto económico porque Nicaragua cumple con las políticas del FMI, y porque es uno de los países que a nivel de Centroamérica está respondiendo mejor en la lucha contra el narcotráfico…
Este es un gobierno que se ha caracterizado por ser muy efectivo en dos cosas: seguridad ciudadana y lucha contra el narcotráfico. Inclusive, esta es una sociedad que con recursos muy limitados, en el 2010, según fuentes oficiales de  Estados Unidos, fue efectiva en la captura de cocaína que transita por Centroamérica en ruta a México y a los Estados Unidos.

Los números al menos para ese año son impactantes: Nicaragua capturó 17.5 toneladas métricas de cocaína, en contraste con México 9.4, y Guatemala con solamente 1.4. Sin duda alguna, este es un insumo que el gobierno de Estados Unidos tiene que tomar en cuenta en sus decisiones respecto a Nicaragua.

Insisto ¿Qué pesa más para Estados Unidos, la gobernabilidad o la economía?
Cuando hablamos de los Estados Unidos, hay que entender que son múltiples instancias las que toman decisiones, no es el caso de una sola voluntad. Independientemente que en el tema de Nicaragua hay un número de dispensas que formalmente otorga el Departamento de Estado y que inciden en la cooperación de los organismos multilaterales, es indiscutible que el Congreso, en unos momentos más, en otros menos,  incide en esta decisión.  En la Cámara de Representantes las comisiones claves en Política Exterior están en manos de una comunidad que políticamente es bastante agresiva en los asuntos que conciernen a nuestro gobierno, y en el propio Senado donde si bien es cierto  prevalecen los del Partido Demócrata, el presidente de la Subcomisión para América Latina comparte la agenda de la Cámara de Representantes. Obviamente, este cuerpo legislativo va a pretender tener incidencia, entre otras,  en las decisiones de las dispensas.

¿De qué forma podrían influir este grupo de legislativos? Ya hemos visto a la congresista republicana, Ileana Ros-Lehtinen, pidiéndole a la Secretaria de Estado que condene la candidatura del presidente Ortega, y apoyar una moción para recortar la ayuda, pero no ha habido respuesta…

Para la Secretaria de Estado, tomar decisiones como las que sugiere la congresista Ros-Lehtinen no es fácil, a pesar de la relativa “insignificancia” de nuestro país.

Pero una vez más, la influencia del Congreso se puede ver reflejada más adelante, cuando llegue el momento de las dispensas,  y eso lo vamos a ver en marzo-abril del próximo año, es allí donde puede haber consecuencias, sobre todo si el día de las elecciones en Nicaragua los comicios no ocurren con una fluidez impecable, fluidez que debe ser avalada por la observación internacional.

En el caso de las elecciones nacionales del próximo  domingo ¿Qué tan puestos tiene los ojos Estados Unidos en este proceso?
Estados Unidos tiene compromisos mundiales y está en un momento muy difícil, no solamente por su propia situación económica,  sino también por sus compromisos geopolíticos que lo abruman en otras partes del mundo. Esto no quiere decir que no hay segmentos  relevantes para el tema de América Latina en su sociedad política y en su sociedad civil que no le van a dar seguimiento a Nicaragua, seguimiento, sea dicho de paso, que será muy estricto.  

Te repito, miembros de la sociedad política norteamericana van a estar muy atentos a lo que ocurre aquí el 6 de noviembre, y  también las organizaciones de su sociedad civil que se preocupan  por  la fluidez democrática y la integridad de la liturgia electoral.

Usted habla de una “zona gris” y la aplica al tipo de Gobierno que tiene el presidente Ortega…
A partir de los años 70 en la periferia europea (Portugal, España, Grecia), y posteriormente en los 80’s y los 90’s en América Latina, Europa oriental y otras partes del Tercer Mundo, se inició una gran ola democratizadora, la que generó expectativas de que todas estas sociedades avanzarían rápidamente en la consolidación de sociedades liberales, es decir, economías de mercado y democracias representativas. Lo que hemos visto en la mayoría de estos países es que si bien es cierto han superado los regímenes anteriores, tipo Franco, Salazar, Somoza,  también es cierto que no hemos llegado a la sociedad liberal soñada,  y hay una suerte de lo que algunos politólogos llaman la “zona gris”, donde no son el régimen autoritario de otrora, pero tampoco son una sociedad liberal, y Nicaragua, como tantos otros países, se encuentran en esta “zona gris”.

¿Qué lectura hace al hecho que desde hace cuatro meses, cuando el embajador Robert Callahan terminó su misión en el país, el gobierno de Estados Unidos no ha nombrado un sucesor?
El Presidente de Estados Unidos designó un sucesor, lo que ocurre es que en el Senado no fue exitosa esta nominación, no necesariamente por Nicaragua, sino que más bien  tuvo que ver con su desempeñó  cuando fue Jefe de la Sección de Intereses en la Habana. Los senadores republicanos o demócratas de origen cubano objetaron a  las posiciones que él tomó cuando fue representante de Estados Unidos en La Habana, y ante estas objeciones,  el equipo del Presidente Obama  tomó la decisión de retirar esa nominación.

¿Qué pasó? ¿Lo vieron muy blandengue?

Podemos decir que no le vieron la resolución propia de un Republicano militante. Producto de lo dicho, el segundo de la Embajada de Estados Unidos en Nicaragua, probamente, ocupará el cargo por un buen tiempo como el representante principal de su país en el nuestro.

 

Los “güegüenses” en las votaciones

Cruz destaca el comportamiento de los encuestados, al menos en la última de CID Gallup Latinoamérica,  cuando los nicaragüenses expresan su intención de voto a través del método de pregunta abierta y  la “caja negra”; supuestamente, la caja negra representa el factor güegüense.

Intención de voto     Pregunta
abierta    Caja Negra    Factor Guegüense
Daniel Ortega    52%    48%    4 puntos menos
Fabio Gadea    19%    30%    11 puntos adicionales
Arnoldo Alemán    3%    10%    7 puntos adicionales
NS/NR    25%    10%    


Aun tomando en cuenta el factor güegüense (el voto oculto como la ha clasificado Raúl Obregón), y que tanto a Gadea como a Alemán lo benefician aumentando su intención de votos, y perjudicando a Ortega, aun en este escenario, Daniel Ortega gana cómodamente como lo demuestra el cuadro anterior.

Por “intuición”, sin ser una afirmación y mucho menos un pronóstico,  Cruz señala que puede haber un porcentaje interesante de voto cruzado, donde Ortega y Gadea saldrían favorecidos con el mayor número de votos para Presidente, pero no necesariamente estos votos se reflejarían en el número de diputados, mientras Alemán y otros, sacarán menos votos en la casilla presidencial, pero obtendrían más diputaciones.

¿A qué se debería ese comportamiento?
“Los nuevos votantes de Daniel Ortega están dispuesto a darle el voto a él, pero no necesariamente a sus diputados; lo mismo puede ocurrir con Fabio Gadea, y muchos liberales que tienen sus reservas con el doctor (Arnoldo) Alemán, si no votan por él, lo harán por sus diputados”.