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El constitucionalista Gabriel Álvarez dijo ayer que las declaraciones de Fabio Gadea en el sentido que no aceptaría una “diputación regalada”, explicó que el escaño conocido con ese nombre es el del expresidente y no el que corresponde al ganador del segundo lugar en las elecciones.

Detalló que fue hasta en el 2000 cuando Arnoldo Alemán y Daniel Ortega pactaron tener un escaño más para el expresidente. “Se reforma el artículo 133, estableciendo que además de los diputados electos se nombra diputado al exPresidente de la República, con su vicepresidente de suplente, y también al candidato que haya obtenido el segundo lugar en las elecciones”, citó Álvarez.

Consideró que se llamó diputación regalada porque Alemán siendo presidente trabajó en esta norma para pasar a ser diputado. “Es la diputación que se regaló así mismo”, recordó.

El caso Ortega reelecto
El doctor Gabriel Álvarez aclaró ayer, que de acuerdo a la Constitución Política de Nicaragua al expresidente del país le corresponde un puesto como diputado en la Asamblea Nacional teniendo como suplente al exvicepresidente, pero al reelegirse Ortega no puede ser presidente y diputado a la vez.

Lo anterior es el resultado de un  “disparate” y una “aberración” de la Corte Suprema de Justicia que permitió al presidente Daniel Ortega correr como candidato en las elecciones del 6 de noviembre, porque no consideraron la “sistematicidad” constitucional, dijo el doctor Álvarez.
“No se puede ser presidente y diputado a la vez, y no se puede ser diputado propietario sin un suplente, pero no hay un suplente sin propietario”, explicó Álvarez.

Indicó que es por esa razón que los diputados que desean correr como candidatos presidenciales deben renunciar a su puesto en el Parlamento, para mantener esta sistematicidad constitucional.

Constitucional desde 1987
Álvarez aclaró que la disposición constitucional de nombrar al exPresidente como diputado en la Asamblea Nacional, viene desde la Constitución Política de 1987, cuando se disponía que el Parlamento estaba conformado por 90 “representantes”.

“Es como se hace ahora en cada departamento se divide el número de votos válidos entre el número de escaños a asignar en esa región”, detalló Álvarez.

Remarcó que “lo que quería la Constitución es que un líder político tuviera un lugar en el Parlamento aunque no ganara las elecciones”.

Manifestó que para las reformas de 1995 se estipulan los 90 diputados de la Asamblea Nacional que se dividen en 70 “regionales y departamentales”, porque solamente quedan las regiones de la Costa Caribe y 20 diputados nacionales.