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  • EFE

Álvaro Somoza Urcuyo, nieto del dictador Anastasio Somoza García y sobrino de Anastasio Somoza Debayle, el último de esa dinastía familiar que gobernó por 42 años Nicaragua, advirtió el viernes al reelegido presidente Daniel Ortega, que no es “saludable” concentrar un “poder absoluto”.

“Presidente Ortega, con la mejor intención se lo digo: un control absoluto no es saludable”, dijo Somoza Urcuyo, en declaraciones al Canal 12 de la televisión local.

Ortega, quien ayer cumplió 66 años, ganó los comicios del pasado domingo con el 62.45% de los votos, y su partido, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, tendrá un control absoluto en el Parlamento, lo que le permitirá aprobar leyes, reformar la Constitución y elegir a funcionarios públicos sin necesidad de los votos de la oposición.

En las elecciones presidenciales pasadas, Somoza fue jefe de campaña de la Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, que obtuvo 0.37% de los votos, y hoy pidió a Ortega “aprender de los errores” de su familia, derrocada por los sandinistas en 1979 por la fuerza de las armas.

“Nunca, nunca jamás mi tío (Anastasio Somoza Debayle) entendió que el control absoluto no era saludable, y le costó la Presidencia y le costó la vida”, recordó. Los Somoza gobernaron Nicaragua desde 1937 hasta 1979.

Somoza García, el padre de la dinastía, murió en 1956 cuando buscaba la reelección presidencial, luego de que el poeta Rigoberto López Pérez le disparara.

Tras él gobernó su hijo mayor, Luis Somoza Debayle, padre de Álvaro, y que murió de un infarto cuatro años después de haber dejado la Presidencia, y, finalmente, Anastasio Somoza Debayle, quien huyó de Nicaragua el 17 de julio de 1979, y murió en un atentado en Paraguay en septiembre de 1980.

La victoria electoral de Ortega es denunciada como fraudulenta por su principal oponente, Fabio Gadea, del Partido Liberal Independiente, PLI, que exige nuevas elecciones.

La reelección del gobernante nicaragüense también provocó protestas en distintos puntos del país, las cuales dejaron cuatro muertos, 49 policías heridos y decenas de civiles lesionados.

El portavoz de la Policía Nacional, Fernando Borge, dijo hoy a los periodistas que esa institución tiene “planes” para resguardar el orden en todo el país ante la ola de protestas.

Por su parte, la organización civil Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, Ieepp, dijo hoy que el reciente proceso electoral “se caracterizó por ser violento, cargado de intimidación por parte de fuerzas de choque y fuerte represión policial”.

Un informe divulgado hoy por el Ieepp, en representación de 11 organizaciones nicaragüenses no gubernamentales, señala al Consejo Supremo Electoral, CSE, de ser “el principal agresor institucional de la ciudadanía”.