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La derrota del Partido Liberal Constitucionalista, PLC, en las elecciones nacionales del pasado seis de noviembre supone alternativas para esta organización: renovar sus estructuras y replantear su estrategia como oposición o desaparecer del mapa político nicaragüense.

Para el diputado PLC, José Pallais, esta es una oportunidad para una “renovación radical” del partido, de manera que este se ajuste a la nueva realidad política. “Vamos a modificar toda nuestra organización y a replantear nuestra estrategia de acuerdo a la nueva realidad y a la nueva etapa de lucha por la libertad y la democra-
cia”, especificó.

Y es que según este diputado, su partido es víctima de la crisis de institucionalidad que hay en el país, donde “se quiere imponer una dictadura y concentrar el poder de forma absoluta en una persona”. “Existe la voluntad de desaparecer al PLC”, agregó. 

“Nos quitamos estigma de pactista”
Pese a que la semana pasada las autoridades del PLC depusieron sus cargos ante los convencionales del partido, Pallais dijo que el proceso de renovación comenzará el próximo mes de diciembre por medio de una comisión permanente y se oficializará en una gran convención que realizarán en marzo de 2012.

Paradójicamente, Pallais señaló que “el logro más importante” en medio de esta derrota es que el PLC ya no tendrá el estigma de “pactista”. “Ya nadie puede decir que nuestro partido tiene un pacto con el FSLN porque en ningún momento ha obtenido beneficios de ningún acuerdo”, aseguró.

Pacto está vivo en la Constitución
Quien no ve ninguna oportunidad para el PLC es el analista político y exdirigente conservador, Alberto Saborío, pues para él el pacto está vivo por cuanto está plasmado en la Constitución Política y porque considera que en la práctica ha sido un partido antidemocrático.

“No se pueden quitar el estigma de pactitas, el pacto está plasmado en la Constitución desde las reformas constitucionales (del año 2000)… además, la fuerza del PLC es el clientelismo político, es decir, disponer de dinero para comprar adeptos. No veo ningún espíritu de renovación”, expresó.

Saborío cree que la salvación del PLC podría estar en una fusión con la alianza Partido Liberal Independiente, PLI, pues esta obtuvo el segundo lugar en los comicios con poco más del 30 por ciento de los votos, pero inmediatamente apunta que “el PLC ve como enemigos a los del PLI” y que por tanto “está en proceso de extinción”.