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Se renueva o perece. Esa parece ser la consigna cabal que mejor le cabe en esta coyuntura política al Partido Liberal Constitucionalista, PLC; pero no basta con aplicar una “verdadera reingeniería”, hace falta que los cambios no solo sean de estructuras, sino también de pensamiento.

Para el presidente municipal del PLC en León, José Bernard Pallais Arana, todo cambio propuesto en la máxima dirigencia del partido debe venir “del consenso de las bases; de abajo hacia arriba”. Dice que en este proceso de renovación no caben las imposiciones de la cúpula que, hasta antes de las elecciones del 6 de noviembre, manejaban los hilos del partido.

¿Cómo están viendo al PLC con vistas a las elecciones municipales, en el corto y mediano plazo, considerando que las elecciones del 6 de noviembre les dio un duro golpe?

A dos años nos vemos como un partido organizado, revitalizado y jugando un papel de liderazgo en la lucha por la democracia y la libertad; lo vemos participando con gran fortaleza en los próximos procesos electorales, si es que se logran continuar, porque tenemos dudas serias de que los procesos electorales puedan repetirse en Nicaragua.

Cuando habla de un partido revitalizado ¿se refiere a que van a cambiar toda la estructura de dirección del partido y si es así, quiénes se quedan y quiénes se van?
Tiene que ser una reingeniería o reorganización profunda y creíble.  Profunda en el sentido de que abarque todas las estructuras, de abajo hacia arriba; y creíble en el sentido de que no puede ser una reestructuración dirigida o impuesta desde arriba, tiene que nacer de las bases en la que tienen que jugar las estructuras municipales y departamentales un papel definitorio en la organización.  

¿El hecho de que los miembros del Comité Ejecutivo Nacional hayan puesto sus cargos a disposición de la Gran Convención, significa que van a haber nuevos integrantes?
Definitivamente. Esa es una expresión de ética política, después de toda derrota lo correcto es que quienes estuvieron a cargo de la dirección del partido y de la dirección de la campaña, pongan sus cargos a la orden del partido, no porque estemos buscando culpables, sino porque se trata de asumir responsabilidades.

Esa reestructuración tiene que abarcar al CEN y la renuncia de los del CEN y demás funcionarios facilita esa reestructuración y la hace creíble.

¿Usted le sugeriría a Arnoldo Alemán que se mantenga al margen de esta reestructuración?

Definitivamente. El doctor Alemán es el presidente honorario, no tiene cargo ejecutivo…

Pero tiene incidencia
Tiene mucha incidencia y si quiere que sea vista como positiva, tiene que estar en la línea de aprovechar su influencia para que las cosas se hagan bien y evitar cualquier intento de cualquier grupo de imponerse.

Alemán habló de ser “asesor” del PLC. ¿Cómo entiende usted esa figura?
Creo que Alemán tiene una gran experiencia como miembro y cofundador del partido, además, fue Presidente de la República y es un elemento muy útil para ser consultado.  Asesor es aquella persona que los directivos, los que están a cargo de la estructura de cualquier organización buscan porque desean consultarlo porque consideran que es valiosa y enriquecedora la opinión del consultado.

¿Ya no debe tener Alemán la voz cantante en las reuniones del CEN?
Creo que para que sea creíble y aceptada y exitosa la reestructuración, su rol de asesor y consultor tiene que ser como se estila con los consultores y asesores, es decir, con un perfil bajo y en el que los que ocupen la dirección del partido tomen las decisiones de importancia y definan la estrategia del partido y la ejecuten.

¿Definitivamente Arnoldo Alemán ya no sería un candidato a la Presidencia?
En política no hay muertos, pero para tener vigencia hay que revivir. ¿Podrá la imagen del doctor Alemán recomponerse en cinco años…? Eso sería un análisis cabalístico, más que político.

¿Usted cree que el PLC todavía puede ser una opción política para el elector?
Estoy convencido de que es factible y que es necesario porque la fortaleza del partido no deviene de su nombre, no deviene de su liderazgo, no deviene de la dirección ni de sus cuadros, deviene del apego y de la aceptación a la ideología que la sustenta y del apoyo a la ideología liberal es enorme entre las bases campesinas, la clase trabajadora y campesina.

¿Los actuales directivos de este partido ya no gozan de credibilidad?
Efectivamente. Por eso es que estamos planteando la necesidad de una reestructuración, como te dije, profunda y creíble y porque es una obligación con todas las bases liberales y las bases liberales eso es lo que están esperando.

Respecto a su persona, ¿se siente usted un cadáver político después de estas elecciones?
Yo nunca he sido miembro del CEN. Mi único cargo en el partido ha sido de presidente del municipio de León. Yo también estoy poniendo mi cargo a la orden del partido y son las estructuras y las bases del partido las que decidirán si les parece, consideran o estiman que yo no tengo nada que aportar para el futuro, seré el primero en dar un paso para un lado y que otros me releven y lleven esta lucha en una nueva etapa, muy  compleja y en una realidad muy adversa, pero con un gran potencial.

 

De la centralización a la democracia

Para José Pallais uno de los errores del partido –aunque no el único–, ha sido la centralización del poder de decisión en Managua. Pallais no es miembro del CEN, pese a ser presidente municipal del PLC en uno de los municipios y uno de los departamentos con fuerte representación electoral, como es León, y por ello, señala, en el CEN debe haber mayor representación de los departamentos.

¿A quiénes vislumbra como posibles sustitutos en el CEN?
Es difícil decirlo, porque estaría cometiendo el error de decir “yo quisiera que fuera este”, eso tiene que salir de las bases y la voz de los municipios y de los departamentos tiene que ser una voz escuchada, no puede salir desde Managua, no puede ser una imposición de las autoridades nacionales.
 
¿Managua ha controlado el partido?
Sí, Managua ha controlado el partido.

¿Esto cree usted que lo llevó a la debacle electoral?
No. Hay muchísimos errores, no solo ese. Tenemos que continuar haciendo una autocrítica profunda; conocemos los errores que se han cometido y la única forma de evitar que se vuelvan a cometer es asumirlos y buscar cómo no vuelven a repetirse y el primer gran reto para que no se repitan muchísimos errores, es precisamente corregir el hecho de que Managua controle al partido, pero hay muchos errores más.

¿Usted cree que la centralización del poder sobre el PLC en la persona de Alemán perjudicó al partido?

La centralización y los liderazgos no democráticos y excesivamente centralistas no son buenas para ninguna organización y los liderazgos democráticos son aquellas que promueven la toma de decisión y la participación de la gente, que no cela a los liderazgos emergentes y que no temen el debate y la libre discusión por la mayor cantidad de personas posible.

¿Qué oportunidades se le puede ver a un partido político que no llegó ni al 6% de los votos en la última elección?
La firmeza y el amor hacia la libertad que es la esencia del liberalismo que existe en las bases liberales; es un error visualizar a un partido a través de sus candidatos; un partido no es los candidatos, los candidatos pasan y el partido queda en su ideología y en la firmeza y en la motivación de sus bases.

¿Cree que esta debacle provoque una deserción masiva de miembros del PLC y se vayan a otro partido?
No. No veo que se vaya a dar algo así.  Hay que estar claros que el PLI y Eduardo Montealegre, tiene una visión electorera de la organización, nunca ha querido mantener un partido organizado y con sus estructuras, a diferencia del PLC.

¿Entonces usted cree que es coyuntural la fuerza política del PLI?
Totalmente. Por ejemplo, ahorita en León ya desmontaron sus casas de campaña, buscás a sus directivos y no están y si alguien quiere hablar con sus candidatos las mismas bases sienten que se le están escondiendo.

¿Entonces a qué atribuye los más de 800 mil votos que obtuvo el PLI en los comicios?
Había un desgaste del PLC que se reflejó en un voto castigo, adicionalmente la voluntad política del Frente Sandinista y la complicidad de otros actores en querer anular al PLC.

¿Cómo quiénes?
Los mismos que se han beneficiado de esas negociaciones y han negociado.

¿El PLI negoció?
Definitivamente, el PLI negoció. En política no hay casualidades; es clarísimo que ha habido una negociación y que parte de esa concesión fue ir disminuyendo el caudal de votos del PLC y sabemos que se pidió la desaparición de la personalidad jurídica del PLC.

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