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Dos posiciones adversas se plantean en el futuro de la educación en Nicaragua, en un contexto donde el presidente Daniel Ortega Saavedra trasmite un discurso de desarrollo, gratuidad y avances en ese sector, mientras que los críticos no ven más que “populismo” en las palabras del mandatario, porque consideran que la falta de desarrollo se refleja en la emigración, el desempleo y la carencia de oportunidades para los bachilleres y los universitarios.

El diputado electo del Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, Carlos Emilio López, y el miembro de la sociedad civil y ex dirigente del Movimiento Juvenil Nicaragüita, Donald Muñoz, ofrecen su perspectiva de la educación con enfoques abismales, donde el primero opina que es un rubro con un índice de crecimiento en progreso y el otro opina que el futuro de la juventud en materia de educación “es bien oscuro”.

Argumenta con cifras
Muñoz manifiesta que en Nicaragua la inversión en educación es “pírrica” y no alcanza para invertir en un período de “bono demográfico”, cuando los jóvenes representan el 70% de la población. En contraste, solo se invierte el 3.5% del Producto Interno Bruto, PIB, en educación primaria, y un 6% en la educación superior, pero los gastos administrativos son de casi el 80%.

Modelo de explotación
Afirma que el 90% de los nicaragüenses que emigran en busca de trabajo a Costa Rica, Estados Unidos o España son jóvenes y los que se quedan en el país trabajan en zonas francas o “como cajeros de un banco” en el mejor de los casos, lo cual para Muñoz “no está mal, pero considera que si un joven estudió una carrera de gerencia, muy difícilmente va a encontrar una oportunidad en ese campo”.

Igualmente, considera que los trabajos de zonas francas “son un modelo que se repite en todo el país”, porque “en el Norte están las tabacaleras y las cafetaleras; en el Occidente está el monocultivo con la caña, el maíz y el banano, y en el Centro y Pacífico están las maquilas”.

“Entonces qué pasa, los chavalos están en el mismo modelo de explotación, donde no tienen muchas oportunidades, son explotados y al final se le mata todo sueño de superación, esa es una realidad que está pasando”, expresa López contradiciendo el discurso del presidente Ortega.

En otra perspectiva, que dista mucho de los planteamientos de Muñoz, el diputado electo Carlos Emilio López enfatiza en el proyecto que tiene el gobierno de cambiar toda la infraestructura del sistema educativo, la dotación de material escolar e instalación de laboratorios de computación, lo cual para López “incide directamente en la calidad de la educación”.

“No es populismo”
El diputado niega que en materia de educación el gobierno ofrezca un discurso “populista”, porque considera que los indicadores son verificables. “No es populismo, es decir, en el año 2005 teníamos más de un millón de muchachos fuera del sistema educativo, al 2011 tenemos 500 mil muchachos fuera del sistema educativo, es decir, se ha reducido a la mitad el número de muchachos fuera de la escuela, si seguimos esa tendencia vamos a lograr la universalización de la educación”, dijo López agregando que se está cumpliendo uno de los Objetivos del Milenio.

En el futuro, López ve a los estudiantes alcanzando la educación básica con el bachillerato-técnico. “Es decir, en cinco años nuestros jóvenes van a ser bachilleres y técnicos, lo cual les va a permitir que se incorporen tempranamente al mercado de trabajo…”, considera.

El futuro
El diputado promete que desde la Asamblea va a impulsar reformas y proyectos de ley de carácter social, derechos humanos, género y contra la discriminación por el VIH-SIDA.

Por su parte, Donald Muñoz asegura que los jóvenes organizados van a seguir protestando, porque mantienen que “actual gobierno es ilegítimo” y “la sociedad civil está asumiendo el papel opositor ante la ineptitud de la clase política”.