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Hoy está previsto que se realice la primera protesta masiva en contra de los resultados de las recién pasadas elecciones nacionales, lo cual el analista político Félix Maradiaga considera una “legítima marcha”, pero igualmente opina que “cualquier intento de hacer este legítimo reclamo por una vía que no sea la pacífica, sería un craso error y un paso a una dirección incorrecta”.

Los promotores de esta marcha han sido enfáticos llamados a no llevar armas ni morteros. Carlos Tünnermann Bernheim, cabeza visible de las organizaciones críticas al gobierno del presidente Daniel Ortega, hizo un llamado el martes a no portar morteros en la manifestación, para que realmente sea una protesta pacífica.

“No queremos que nadie vaya a ella con morteros, nosotros queremos ir a la marcha pacíficamente y queremos demostrar nuestro derecho a protestar, porque ha habido una burla a la libertad popular expresada en las elecciones”, dijo Tünnermann.

Donald Muñoz, miembro de la sociedad civil, afirma que el próximo período de gobierno, el presidente Daniel Ortega va asumirlo con una “crisis de legitimidad e ilegalidad”, por lo cual tendrá que irse acostumbrando a las protestas ciudadanas.

“PLI dio la espalda al electorado”
Según Muñoz, las organizaciones civiles que mantienen su rechazo a la reelección de Ortega, se están articulando en función de protestar, exigir y demandar la restitución del sistema democrático e institucional, algo que según Muñoz, debería estar haciendo la clase política opositora.

“Aquí quien tenía que salir a dar la cara en primera instancia es la alianza PLI, pero qué fue lo hizo: dar la espalda a todo el electorado”, opinó el ex líder del Movimiento Juvenil Nicaragüita.

Los miembros del Partido Liberal Independiente, PLI, que quedaron como la segunda fuerza en las elecciones recién pasadas, ya han dicho que participarán en la manifestación, pero quienes encabezan la organización y la convocatoria son los miembros de la sociedad civil.

Jarquín advierte
Sin embargo, el ex candidato a la vicepresidencia, Edmundo Jarquín, escribe en su columna semanal que “el PLI es una organización que tiene una responsabilidad particularmente grande en el mantenimiento de esa amplia correlación crítica del orteguismo.

Señala que la alianza PLI, tanto nacional como internacionalmente se le tiene como el polo político alternativo al orteguismo, y cualquier manifestación de debilitamiento de la misma asestaría un golpe mortal a las expectativas, al menos a corto plazo, de recuperación de la senda democrática”.

Y añade, “probablemente la mejor manera que la Alianza PLI tiene para enfrentar esa nociva campaña sea dando un salto de calidad, y en este contexto hace todo el sentido lo que varios de sus dirigentes han planteado: pasar de una alianza electoral a una alianza de naturaleza política, en el sentido orgánico y programático”.

Líderes están surgiendo de la sociedad civil

Donald Muñoz manifiesta que los PLI no asumieron una “posición real de defensa del voto”, cuando fueron los más afectados en términos de relación de poder y en términos de ganar los cargos públicos. En ese sentido considera que la crisis de liderazgo en los partidos políticos, está haciendo emerger nuevos líderes de las organizaciones civiles, que sin ser de partidos políticos son percibidos como opositores.

“De pronto la sociedad civil se está tomando el papel de la oposición, ¿por qué? Porque no hay oposición, y ahora, si me preguntan si es malo que la sociedad tome el papel de la oposición yo digo: ¡no! no es malo”, manifiesta Muñoz.

Explica que la sociedad civil representa un contrapeso del poder en el Estado, porque fiscaliza y hace auditorías sociales, pero opina que si los gobernantes que están allí no hacen su trabajo, para él “es válido que la sociedad civil haga oposición”.

No es buena idea
Sin embargo, para Félix Maradiaga no es una buena idea que las organizaciones de la sociedad civil se echen sobre sus espaldas la responsabilidad de asumir el rol de oposición política, porque plantea que los partidos políticos se tienen que fortalecer, ya que luego de estas elecciones ha queda en evidencia que no ejercieron adecuadamente su rol.

En las elecciones nacionales, el presidente Ortega se reeligió con el 62% de los votos válidos y tendrá 63 diputados en la Asamblea Nacional, AN, mientras que el PLI tendrá 26 diputados que aún no han decido si asumirán o no sus escaños legislativos, porque no reconocen las elecciones por considerarlas fraudulentas.