•   MÉRIDA / AFP  |
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El Grupo de Tuxtla, conformado por países centroamericanos, México, Colombia y República Dominicana, demandó ayer lunes a Estados Unidos frenar el flujo de recursos financieros del narcotráfico, y regular el trasiego de armas, los que consideran origen de la violencia ligada al crimen organizado.

“Los mandatarios expresaron su convicción de que es indispensable que Estados Unidos y los demás países consumidores adopten medidas más drásticas y eficaces para rastrear y cortar el flujo de dinero producto de actividades ilícitas”, dijo el secretario mexicano de Gobernación, Alejandro Poiré, al leer la declaración tras la cumbre del Grupo realizada en Mérida.

En la cumbre estuvieron presentes los presidentes Felipe Calderón (México); Porfirio Lobo (Honduras); Daniel Ortega (Nicaragua), Leonel Fernández (República Dominicana) y Ricardo Martinelli (Panamá), el chileno Sebastián Piñera como invitado, así como altos funcionarios de Costa Rica, El Salvador, Belice y Colombia.

Las ganancias exorbitantes que arroja la venta de droga le han dado un “enorme poder financiero al crimen organizado trasnacional”, lo que ha generado una “espiral de crimen y violencia” en América Latina que se ha agravado en los últimos años con grupos criminales que diversifican sus actividades, agregó Poiré.

“Esto es una amenaza directa a la paz y convivencia democrática” de América Latina y el Caribe, añadió, al subrayar que en la declaratoria también se exige a Estados Unidos adoptar “medidas para regular el trasiego de armas de asalto” que terminan en manos de cárteles de las drogas.

Piñera insta a luchar dentro de la ley
Sobre el tema, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, subrayó que los narcotraficantes “son enemigos formidables, despiadados, que no flaquean ante nada” y los gobiernos no tienen “otra alternativa que dar la lucha dentro del marco de la ley”.

La violencia ligada al tráfico de drogas ha dejado en México más de 45.000 muertos en los últimos cinco años, la mayoría de ellos, según el gobierno, por pugnas entre cárteles y enfrentamientos con federales, en los que participan más de 50.000 militares.

Guatemala, que comparte la frontera con México, también se ha visto azotado por una creciente ola de violencia por la presencia de cárteles mexicanos como el de Los Zetas, al que se responsabiliza por la masacre de 27 campesinos en una finca el pasado 14 de mayo y el asesinato de un fiscal esta semana.

La cumbre sirvió para que mandatarios y representantes hicieran un balance de los 20 años que cumple el Grupo de Tuxtla y debatieran sobre proyectos de integración en infraestructura, interconexión eléctrica, salud, comunicaciones, entre otros, que se mantienen pendientes.

Como uno de los mayores logros en este esfuerzo mesoamericano, el presidente Álvaro Colom se refirió al Tratado Único de Libre Comercio (TLC) entre México y Centroamérica, firmado en noviembre pasado por ministros de Economía de la región y que ayer lunes fue respaldado por un documento rubricado por Presidentes y Cancilleres.

El presidente mexicano, Felipe Calderón urgió a que el TLC único, que homologaría el 98% de las disposiciones en materia de comercio en la región, sea aprobado de inmediato por los países participantes, México, Guatemala, Costa Rica, Nicaragua, Honduras y El Salvador.