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El movimiento Fiscales Indignados, FI, presentó ayer una muestra de las irregularidades que hubo antes, durante y después de las elecciones del 6 de noviembre, a lo cual denominaron “la ruta del fraude”, y pidieron el apoyo de la comunidad internacional para presionar al gobierno del presidente Daniel Ortega a realizar nuevas elecciones.

La presentación se hizo en un hotel capitalino, con la asistencia de hombres y mujeres que fueron fiscales de la alianza Partido Liberal Independiente, PLI, dirigentes de la sociedad civil, representantes de partidos de oposición y del excandidato presidencial Fabio Gadea Mantilla, a quien reconocen como el triunfador de los pasados comicios generales.

Tania Baltodano, quien fue candidata a diputada de la alianza PLI en Masaya, se encargó de explicar “la ruta del fraude”, donde identificaron ocho elementos claves: imposición de la candidatura ilegal del presidente Ortega, masivo uso de recursos del Estado para propaganda sandinista, cedulación a favor del partido de gobierno, control de las estructuras electorales, no acreditación de fiscales de la oposición, irregularidades en las Juntas Receptoras de Votos, JRV, manipulación en los Centros de Cómputo y violencia organizada contra protestantes.

Elecciones transparentes
En un comunicado adjunto a la información presentada, el movimiento demanda que se hagan nuevas elecciones, pero esta vez transparentes, bajo amplia observación nacional e internacional, con total respeto a las leyes del país y a los acuerdos internacionales que Nicaragua ha suscrito.

Además, exigen que “se reemplace de inmediato al Consejo Supremo Electoral y a todas sus estructuras, que estuvieron involucradas en el fraude realizado en las elecciones del 2008 y del 2011”.

Una parte importante de la presentación fueron los testimonios de fiscales de distintos departamentos, que reseñaron las irregularidades y arbitrariedades que hubo el 6 de noviembre en las JRV y en los Centros de Votación.

Entre los fiscales estaba Silvia Elena Cerda, de Masaya, quien contó sobre las amenazas y hostigamientos que recibieron por parte de los fiscales sandinistas, para que no pudieran desempeñar su trabajo.