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Todo inició el 19 de octubre de 2009, cuando la Corte Suprema de Justicia decidió emitió una sentencia en la que declaraban no aplicable el artículo 147 de la Constitución Política de Nicaragua, permitiendo la reelección del presidente Daniel Ortega.

El artículo 147 indica: “No podrá ser candidato a Presidente ni Vice-Presidente de la República: a) El que ejerciere o hubiere ejercido en propiedad la Presidencia de la República en cualquier tiempo del período en que se efectúa la elección para el período siguiente, ni el que la hubiere ejercido por dos períodos presidenciales”.

El bozal y las reglas del juego
A inicios de agosto, el Consejo Supremo Electoral, CSE, emitió y notificó a los partidos políticos que el Padrón Electoral era “propiedad intelectual” del CSE, evitando la publicación, divulgación o difusión del mismo.

Los magistrados con cargo vencido del CSE alegaron los artículos 33 y 37 de la Ley Electoral, para ordenar que el Padrón Electoral debía ser utilizado exclusivamente para el consumo interno de las organizaciones políticas participantes en las presentes elecciones; sin embargo, ninguno de los dos artículos alegados obligaba a los partidos políticos a manejar con discreción o sigilo el Padrón Electoral.

Luego se establecieron “las reglas del juego”, el CSE publicó en el diario oficial La Gaceta un “Reglamento de Acompañamiento Electoral”, que fue altamente criticado por cambiar el término “observación” por el de “acompañamiento”; por el período limitado de las misiones de observación; por la restricción en el número de observadores; por las rutas a emplear por los observadores, y por el requisito de que el CSE aprobara los planes de observación y los fondos.

Los llamados, los escogidos y los rechazados
Después de que el CSE escuchó las peticiones de algunos sectores realizó el llamado y recibió las solicitudes para este “acompañamiento electoral”, acudiendo primero el Consejo de Expertos Electorales de América Latina, Ceela, integrado por exmagistrados de las instituciones electorales de diversos países del continente, pero de tendencia izquierdista, y el Consejo Superior de Universidades, CNU.

La Organización de Estados Americanos, OEA, con una Misión de Acompañamiento Electoral, MAE, se ajustó a lo establecido por las autoridades electorales; y la Unión Europea, UE, con su Misión de Observación Electoral, MOE, decidió trabajar con un acuerdo de entendimiento con el Consejo, y no con el Reglamento de “acompañamiento”.

Quedaron fuera del selecto grupo de observadores organizaciones nacionales como el Instituto para la Democracia y el Desarrollo, Ipade, que  esperó hasta el último momento una acreditación del CSE, que nunca llegó; Hagamos Democracia, que se enteró de problemas con su solicitud de “observar”, porque no decía “acompañar” a través de los medios, pero nunca de manera oficial, y, finalmente, Ética y Transparencia, EyT, que no solicitó la acreditación, pero aseguró que no la necesitaban para gritar “se nos roban la casa”.

Al no tener el visto bueno del CSE, Ipade, EyT y Hagamos Democracia, anunciaron que trabajarían coordinadamente para fortalecerse, pero, entregarían informes por separado.

Inició “la fiesta”
“La fiesta cívica”, como pidieron diferentes sectores --entre ellos la Conferencia Episcopal-- fueran las pasadas elecciones, arrancó el 3 de noviembre, con el inicio de la campaña electoral. Los partidos en contienda iniciaron su reto de conquistar a los 3.3 millones de nicaragüenses convocados a las urnas.

Con la ventaja de estar en el gobierno, encabezó la Alianza Unida Nicaragua Triunfa, el presidente Daniel Ortega.

Pidiendo “unir al verdadero liberalismo”, el exmandatario Arnoldo Alemán (1997-2002) por la alianza que encabezó el Partido Liberal Constitucionalista, PLC.  

Al presidente reelecto y al exmandatario liberal se sumó el empresario de radio y diputado ante el Parlamento Centroamericano, Parlacén, Fabio Gadea, quien es consuegro de Alemán, encabezando la alianza presidida por el Partido Liberal Independiente, PLI.

Además, aspiraron a la Presidencia el diputado liberal disidente y exdirigente de la “Contra”, Enrique Quiñónez, por el partido Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, y el académico Róger Guevara, por una coalición de pequeños partidos encabezada por la Alianza por la República, APRE.

El fin y los chismes de la fiesta
Roberto Rivas anunció los resultados de las elecciones, los que todavía pueden ser vistos en la página Web del CSE, aunque no detallados junta por junta. Ortega logró 62.46% de los votos válidos; el PLI, 31%, el PLC, 5.91%; ALN, 0.4%, y APRE, 0.23%.

Desde antes de que se empezaran a dar los resultados, los acreditados para acompañar y los observadores que lo hicieron de manera independiente entregaron informes sobre lo que se había visto y lo que no.

La MAE, de la OEA, emitió un comunicado donde detalló algunos elementos que contendrá el informe final, que aún no tiene fecha de presentación, como son el proceso de cedulación, composición de las Juntas Receptoras de Votos, JRV, acreditación de fiscales y mejor cumplimiento de los procedimientos vinculados a la actividad de los acompañantes internacionales.

Por otro lado, el informe preliminar de la MOE-UE, con el toque de diplomacia que caracteriza a los europeos, hizo los señalamientos necesarios que reforzaron, en la mayoría de los casos, lo que observadores nacionales venían señalando.

Dicho informe fue respaldado por la versión de la delegación del Parlamento Europeo que acompañó a la MOE, un poco más ruda al detallar algunos puntos que “deploraban”, y la inquietud suscitada en la UE y a nivel regional, por la candidatura misma del Presidente saliente, por tercera vez y en un mandato consecutivo, a pesar de que la Constitución de Nicaragua se lo prohíbe.

Aún se espera el informe final de la Unión Europea, que será presentado cerca del 20 de enero del próximo año, con un nuevo embajador al frente.

Los informes y “las consecuencias”
Después de leer los informes de observadores nacionales e internacionales vinieron las “consecuencias”. El Encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en Nicaragua, Robert R. Downes, aseguró que “toda acción tiene una consecuencia”, y añadió que “no es una amenaza, es un hecho”.

Al hablar de esas “consecuencias”, Downes dejo entrever un cambio en el enfoque de la cooperación estadounidense, centrada más en el pueblo que en el gobierno.

La idea de ese cambio de enfoque la manifestó también el exembajador de la UE, en Nicaragua, Mendel Goldstein.

La resaca
Los resultados de la fiesta están por verse. Goldstein indicó que el enfoque de la cooperación con Nicaragua dependerá de un diálogo que tendrá el nuevo embajador Francisco Xavier Sandomingo con el gobierno nicaragüense, una vez que reciba sus credenciales y que la MOE-UE entregue su informe final.  

Estados Unidos aún analiza “qué harán con Nicaragua”. El analista Óscar René Vargas, explicó lo que está sucediendo, con la metáfora de “tienen el carro encendido y todo listo para irse del país”, pero advirtió que darán pequeños movimientos al menos el próximo año, siendo el momento cumbre las elecciones presidenciales, donde los republicanos tratarán de ganar la presidencia ante la reelección de Barack Obama. Mientras Nicaragua aún espera que nombren a un embajador o embajadora.

 

Las críticas y la Palabra de Dios

Los señalamientos que hicieron diferentes sectores fueron evadidos por el CSE, y en algunos casos desestimados por magistrados de este Consejo o funcionarios del gobierno.

El presidente del CSE, magistrado Roberto Rivas, al referirse a los consejos o recomendaciones de la UE para mejorar los procesos electorales en Nicaragua durante una entrevista con CNN, Fernando del Rincón,  dijo: “La UE no es la palabra de Dios, son 80 personas que vinieron al país, que nunca han hecho elección, no puede venir a decir que una elección es válida o no”.

Por su parte, Manuel Coronel Kautz, Ministro de Relaciones Exteriores por la ley, desestimó los consejos de la UE por la crisis que pasa el Euro. “Los consejos los recibimos de donde vienen. (Los países de la UE) tienen dificultades muy serias. Cuidado dentro de un mes el euro desaparece y Europa empieza a desquebrajarse”, afirmó.

Los obispos y el comunicado
La Conferencia Episcopal emitió un comunicado el 16 de noviembre, en el que coincidió en muchos puntos con los observadores, y con muchos de los señalamientos que hasta ese momento se habían hecho al proceso.

Los obispos señalaron que el CSE no fue capaz de ejercer sus funciones “con responsabilidad y honestidad”, pidieron a la población “exigir a las instituciones que cumplan con su deber, y a los poderes del Estado que respondan a sus obligaciones”.

Agregaron que “como creyentes, poseemos la firme convicción de que cualquier acción deshonesta que atenta contra la soberanía del pueblo, no es un simple hecho éticamente negativo, sino algo reprobable a los ojos de Dios”, y afirmaron que “urge recuperar el Estado de Derecho, en donde el poder está sujeto a la ley”.