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El puesto de embajador de Estados Unidos en Nicaragua sigue vacío, desde que el exembajador Robert Callahan lo dejara el 19 de julio del año pasado. Hasta el momento se postuló a dos candidatos, Jonathan Farrar y Phyllis Powers, pero ninguno de ellos ha llegado a la fase final.

Powers fue nominada por Barack Obama, Presidente de los Estados Unidos a inicios de diciembre, y hasta ahora no ha sido aprobada por el Congreso.

De acuerdo con Lillian Nigaglioni, Agregada de Prensa de la Embajada de los Estados Unidos en Managua, “el Congreso está en receso hasta finales de este mes, por lo que no se ha realizado la audiencia del Comité de Relaciones Exteriores”, que es el primer paso de parte del Legislativo para confirmar los nombramientos de manera oficial del Ejecutivo.

Está en agenda
“No dudo que sea programada la audiencia a la brevedad, una vez que comience a sesionar el Congreso”, añadió.

Consideró que el retraso en el nombramiento de un nuevo embajador o embajadora, se debe a “una falla” del sistema de equilibrio de poderes, que en base a la Constitución de ese país exige que el Legislativo apruebe o confirme los nombramientos del Ejecutivo, como es el caso de embajadores y magistrados del tribunal supremo, como otros jueces a nivel federal.

Vargas habló de espera
El analista Oscar René Vargas habría señalado que la espera de un embajador tardaría debido a las diferencias entre demócratas y republicanos en Estados Unidos, y a la postura un poco más “ruda” que han tenido estos últimos sobre las relaciones con Nicaragua.