•   BOGOTÁ / AFP  |
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La propuesta para que Cuba acuda a la próxima Cumbre de las Américas, el escenario en el que Estados Unidos se encuentra con América Latina, agita la cita prevista para abril en Cartagena, Colombia, por la amenaza de boicot si la isla no es invitada.

La cuestión de Cuba se perfila como uno de los temas difíciles de la cumbre, que reúne a los mandatarios de los países de la Organización de Estados Americanos, OEA, y por ello Colombia insiste en buscar una solución diplomática al asunto.

La cancillera María Ángela Holguín estuvo esta semana en La Habana, donde trató de desactivar una eventual crisis. Allí, el presidente Raúl Castro le confirmó que “obviamente” tendría interés en participar de la cumbre.

La liebre
Pero Bogotá considera que una invitación a Cuba, que nunca ha participado de estas cumbres, debe producirse por un consenso entre todos los países que asisten.

Y sobre todo ha pedido discreción. “Vamos a ser anfitriones de la Cumbre de las Américas. Esperamos que esta liebre que nos saltó en estos últimos días la podamos domar y podamos resolver el impasse que hay ahí sobre la asistencia de unos y otros. Eso debe hacerse no a través de los medios de comunicación, sino por las vías diplomáticas”, dijo este viernes el presidente Juan Manuel Santos.

La discusión surgió después de que el presidente ecuatoriano Rafael Correa propuso a sus homólogos en la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA, no acudir a Cartagena en caso de que Cuba no sea invitada.

Hasta ahora, los demás gobernantes del ALBA --Bolivia, Cuba, Nicaragua, Venezuela, San Vicente y Granadinas, y Antigua y Barbuda-- se han abstenido de expresar su posición, y se espera que los cancilleres consideren el asunto la próxima semana.

EU no cree en cambios
En cambio, Washington reaccionó casi enseguida. “Nuestro punto de vista sobre la posición de Cuba respecto a la Cumbre de las Américas no ha cambiado, y no creemos que la postura de las naciones de la Cumbre deba cambiar tampoco”, señaló la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.

Para el politólogo Enrique Serrano, experto en relaciones internacionales, “sería mejor que el tema sea resuelto antes del inicio de la cumbre, lo que obliga Colombia a hacer malabarismo diplomático”.