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De acuerdo al especialista en relaciones internacionales, Alberto Alemán Aguirre, el apoyo que el presidente Daniel Ortega expresó a Rusia en un acto oficial, se entiende dentro de los compromisos de este gobierno con Moscú y por la colaboración político-económica que existe de parte de los rusos.

En la relación entre Rusia y Siria, explicó que la caída de la Unión Soviética y el fin del comunismo en 1989-1990, supuso un descalabro económico y político-diplomático para Rusia. “El país vio muy debilitada su posición internacional, lo que permitió a Estados Unidos y  Europa expandir la OTAN, por ejemplo, hasta las fronteras de Rusia misma”, dijo.

Recordó que durante la Guerra Fría la antigua URSS y EU se dividían los países de la zona como aliados. “Libia con Gadhafi, Siria con la familia Assad, Irak con Saddam Hussein, Yemen del Sur, y otros Estados eran aliados soviéticos, pero con el fin de la Guerra Fría y durante las primeras décadas de este nuevo orden, Rusia perdió a todos sus aliados tradicionales –en lo político y como clientes de sus ventas de armas–, excepto uno: Siria”, detalló.

Qué defiende Rusia
Manifestó que de ahí que su postura al vetar una condena en el Consejo de Seguridad de la ONU no sea más que una postura típica del realismo: sin importar que este régimen sea “criminal, sanguinario, despótico y que viole los derechos humanos, Rusia defiende sus intereses nacionales o su influencia en Oriente Medio, respaldando a su único aliado”.

En este sentido, el presidente Ortega manifestó en el mismo acto oficial su respaldo al veto ejercido por Moscú y Pekín en el Consejo de Seguridad de la ONU que evitó una resolución sobre la situación de violencia que vive Damasco.

“Nuestro respaldo (es) incondicional a las iniciativas de Rusia y China frente a los conflictos que hoy tenemos en el mundo y que amenazan la paz mundial”, señaló Ortega.

El veto de China
En el caso de China, que al igual que Rusia, vetó una condena al régimen sirio por sus crímenes, recordó que “China tiene una presencia político-diplomática menor en Oriente Medio, en parte porque tradicionalmente ha sido así, quizás porque una parte considerable de su petróleo lo compra de África y porque los chinos han diversificado los orígenes de sus importaciones”.

“Creo que las razones de China son más bien de tipo político-interno. No quiere Pekín contribuir a sentar precedentes que le puedan perjudicar en el futuro.

Recordemos que en lo interno de China existen conflictos étnicos y movimientos separatistas motivados por el nacionalismo local: Xinjiang, Tibet. Hay brotes regulares de violencia y disturbios en esas provincias”, explicó Alemán.