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Una funcionario público debe ser la combinación de la capacidad técnica con la lealtad hacia quien lo nombra en el cargo, opina el político socialcristiano y aliado del Frente Sandinista, Luis Humberto Guzmán, para quien la “lealtad” es un requisito utilizado por todos los presidentes, a lo largo de la historia de Nicaragua, pero también en otras latitudes.

“Eso es en todas partes del mundo. Un Presidente requiere de un personal en el cual pueda confiar, e igualmente requiere de una competencia profesional, así que la combinación de las dos cosas es esencial; por un lado, se requiere confianza, y, por el otro, la capacidad profesional”, señaló.

¿Qué ocurre cuando un funcionario se ve obligado a negarse a realizar determinada acción ordenada por el mandatario, porque considera que está fuera de la ley? Al respecto, Guzmán respondió que “a veces las desavenencias se dan por distintas razones o distintos motivos, y no necesariamente por actos de desobediencia de un funcionario, sino que puede ser porque tiene unas opiniones distintas sobre determinados asuntos y decide dejar un cargo”.

“Hay que decirlo con claridad, el Poder Ejecutivo es unipersonal y debajo del Poder Ejecutivo todos son colaboradores del Presidente; bajo ese estatus hay que funcionar y legal y constitucionalmente. Eso es igual en Estados Unidos o en cualquier parte que se quiera ver, y no es que sea una cosa arbitraria”, expresó.

Guzmán no cree que en el caso de Antenor Rosales haya mediado algún tipo de contradicción del ahora expresidente del BCN con el presidente Daniel Ortega, que lo haya obligado a abandonar el cargo. Tampoco cree que el presidente Ortega haya ordenado a Rosales alguna acción que contravenga las leyes, y que, ante una supuesta negativa de este, haya decidido destituirlo.

“Yo lo que escuché decir al doctor Antenor Rosales es que hay maneras de cómo se pueden disponer de las reservas del Banco Central, es decir, hay unos procedimientos y unos mecanismos legales que permiten hacer eso”, señaló.

Para Guzmán, hablar acerca de desavenencias en el caso particular de Rosales y Ortega “sería especular”.