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Para algunos, la salida del presidente del Banco Central de Nicaragua, BCN, Antenor Rosales Bolaños del cargo, tuvo su origen en una supuesta oposición a la utilización de las reservas de la entidad financiera, para destinar cuatro millones de dólares al Banco del ALBA, que anunció el Presidente de la República, Daniel Ortega. Para  otros, nunca existió contradicción alguna entre Rosales y Ortega.

Especulaciones o no, lo cierto es que Rosales ya había puesto su renuncia en 2007, casi un año después de asumir el cargo, por declaraciones públicas encontradas con las de Ortega.

Cabe preguntarse entonces, ¿cuál fue, al final, la razón de la salida de Rosales?
El analista Cairo Amador considera meras especulaciones la situación del uso de las reservas, indicando que Rosales nunca dijo que no a las declaraciones de Ortega, en torno a destinar cuatro millones de dólares al ALBA. Él solo “hizo una explicación del procedimiento que se debía seguir para hacer uso de las reservas” del BCN, recordó.
No obstante, Amador concuerda con el cuestionamiento de que si un funcionario de gobierno está haciendo “bien su trabajo”, ¿por qué cambiarlo? “A menos que, en cualquiera de los casos (el Presidente) lo sustituya y lo envíe donde lo esté necesitando más”, agregó.

En el caso particular de Rosales, Amador señaló que se trata de una renuncia y no de una remoción por parte del mandatario nicaragüense.

Frente a la interrogante de qué debe tomar en cuenta un Presidente al momento de conformar su gabinete: ¿la lealtad y obediencia de una persona o su capacidad técnica en determinado cargo? Amador considera que “por supuesto que se necesita un buen técnico, pero también se necesita a alguien que tenga un alma social, en puestos como los ministerios de Salud o de Educación, por ejemplo”.

“Se necesita combinar, de alguna manera, la parte técnica y la parte de la sensibilidad social, aunque en algunos casos, como la Superintendencia de Bancos, es una función eminentemente técnica, y por eso quien la ejerce es un técnico total y al margen de los partidos”, explicó.

Según Amador, Antenor Rosales no era economista, por lo que desde el punto de vista técnico se podría decir que el Banco Central ha estado dirigido por gente con mayor conocimiento del área, “y podemos mencionar a Raúl Lacayo y a Francisco Mayorga, pero la forma en que condujo Antenor no lo demerita del todo, y, por el contrario, fue incluso superior a varios presidentes que registra la historia del Banco”, resaltó.

Por otra parte, aunque reconoce que el cambio de conducción de la máxima entidad financiera del país pudo ocasionar cierto “nerviosismo y hasta suspicacias” en el sector empresarial nacional y extranjero. Amador considera que la llegada de Alberto Guevara a la institución no modificará la forma en el manejo de las finanzas del país, porque el equipo técnico del gobierno, en materia económica, sigue siendo el mismo.