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El fortalecimiento de relaciones entre Nicaragua e Irán a raíz de la visita del canciller Samuel Santos a Teherán y la invitación que el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, hiciera a la pareja presidencial para que lo visiten en su país, fue catalogada como “amistades peligrosas”, y algunos especialistas consideran que se debe calcular el “costo–beneficio” de estas relaciones.

De acuerdo con el excanciller Francisco Aguirre Sacasa, el gobierno de Daniel Ortega tiene “excelentes relaciones” con la República Islámica de Irán, al menos desde el 10 de enero de 2007 y, sin embargo, Irán no ha condonado en su totalidad la deuda de Nicaragua.

“Pero aunque como resultado de esta visita del canciller Santos se fuera a condonar la deuda, cualquier análisis de costo beneficio de la visita del canciller tendría que ser altamente negativa”, afirmó Aguirre Sacasa.

La expectativa de la gira

Recordó que la vasta mayoría de los países con los cuáles Nicaragua estaba en deuda, “sabían que Nicaragua no tenía ni la capacidad, ni la voluntad de pagar la deuda y aquellos países que buscaban cómo recuperar su deuda entraron hace rato en la Iniciativa de Países Pobres Altamente Endeudados, para reducir a su mínima expresión o derogar la deuda Irán nunca lo ha pensado”.

“Yo pensaba que iba a volver el canciller con una condonación de la deuda y aunque ese fuera el fruto de esa visita sería muy poco para el costo que está pagando Nicaragua en el concierto de las naciones por esa amistad que tiene con Irán”, aseguró el excanciller.

Aunque reconoció que Samuel Santos fue muy “cuidadoso” al decir que apoyaba el proyecto nuclear de Irán “con fines pacíficos”, el solo hecho de que esté en Teherán es una “acción simbólica costosa para Nicaragua”.

“Irán a un muy bajo costo está logrando dar la apariencia de estar rompiendo el aislamiento que se ha buscado a nivel internacional, mientras que Nicaragua por muy pocos beneficios, por no decir ninguno, está pagando un costo muy elevado, con aquellos países que tradicionalmente han sido sus principales donantes”, explicó Aguirre Sacasa.

Aritmética de la diplomacia

Manifestó que no entiende la “aritmética de la diplomacia” que se tiene con Irán, pero recomendó que la pareja presidencial no acepte la invitación de Ahmadinejad, porque eso le daría más beligerancia, más prominencia en el teatro mundial a ese acercamiento con Irán.

“Nos perjudica ya lo suficiente la visita del canciller, ojalá no vayamos a ponerle más banderillas a los toros enviando al presidente y a la primera dama”, dijo.

Amistades peligrosas

Por su parte Róger Guevara Mena, especialista en Derecho Internacional, catalogó estas relaciones como “amistades peligrosas” que no producen ningún beneficio al pueblo de Nicaragua y por el contrario arriesgan su comercio y sus relaciones estrictas con los Estados Unidos.

Asimismo, consideró que la relación con Irán sitúa a Nicaragua como del lado de los amigos de los enemigos de los Estados Unidos. “Lo cual es peligroso puesto que hay un año electoral en los Estados Unidos y podría reflejarse una sanción de política exterior, donde buscando la seguridad de los Estados Unidos podría afectar una acción política, diplomática, económica o militar al pueblo o nación nicaragüense”, añadió.

Fuera de sintonía

Según Guevara Mena, de acuerdo a la agenda de Irán y por la distancia en geografía y en cultura, no están en la misma sintonía que Nicaragua tiene con el resto del continente, incluidos los Estados Unidos.

Consideró que no se debería “arriesgar una vida tranquila por nada” y explicó que Irán no tiene la capacidad de ofrecer los beneficios que Estados Unidos da a los nicaragüenses y los que se podrían obtener de los aliados de Estados Unidos en el continente.

“Irán no ha hablado de cancelación de deuda, por el contrario la mantiene, cuando habla de renegociar se refiere a reestructurar, no a condonar, que son dos cosas muy diferentes”, recordó Guevara.