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En medio de la desconfianza ciudadana, una Carta Pastoral emitida por los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua hace serios señalamientos a los candidatos y, principalmente, al Consejo Supremo Electoral, CSE, como la institución llamada a garantizar la bienandanza del proceso electoral, así como la transparencia en el conteo de votos y la emisión de los resultados de los comicios.

El presidente del CSE considera innecesaria la presencia de observadores internacionales, al punto que desestimó las múltiples denuncias sobre un presunto fraude por parte del Frente Sandinista, al cual, según dirigentes del Partido Liberal Constitucionalista, PLC, “Rivas obedece ciegamente”.

Por el contrario, Rivas amenazó con enjuiciar a los dirigentes si el CSE comprueba que sus denuncias son infundadas.

¿No le preocupan las denuncias de fraude producto del traslado de votantes de un municipio a otro?
Todo cambio en el padrón electoral tiene que tener un soporte. Si un funcionario del Consejo Supremo Electoral hace un cambio en el padrón electoral sin un soporte -–y ese soporte tiene que ser la voluntad expresa del ciudadano para ser cambiado--, entonces estaríamos en serios problemas y ese funcionario debería ser despedido.

En cuanto a la denuncia, estamos revisando la situación, y en caso de ser cierta, el CSE tomará sus medidas administrativas, que van desde el despido de quien lo hizo, inclusive hasta la acusación por delito electoral. En caso de no ser cierta y ser una denuncia falsa, igual el Consejo Supremo tomará sus medidas en contra de quien presentó la denuncia y atente contra la estabilidad del proceso electoral.

Si se comprueba que es falsa la denuncia, ¿qué tipo de medidas podrían tomar?
Se está queriendo deslegitimar el proceso electoral. Llamaríamos a la Fiscalía y le haríamos saber a la Fiscal Específico Electoral de la situación y que se proceda conforme.

¿Ya presentó el PLC una denuncia formal?
No. A mí me basta con que haya salido en el periódico y estamos procediendo a hacer la investigación de oficio para dar una respuesta a la ciudadanía.

Ante estos cuestionamientos, los críticos señalan que hay un bloqueo del Consejo Supremo Electoral a la observación electoral. ¿No habrá observación?
En ningún momento y bajo ninguna circunstancia. Hasta el momento hemos recibido dos solicitudes, que son de Ética y Transparencia y del Instituto para el Desarrollo y la Democracia, Ipade.

Ahora que no tenemos un Poder Ejecutivo que no está en contra de la autoridad electoral, como ocurría anteriormente y que hacía llamados al exterior, como era el caso del presidente Enrique Bolaños, en una actitud totalmente entreguista, creo que debemos exigir a los observadores (internacionales) lo que a nosotros se nos exige como observadores en otros países.

Me refiero a que no se puede capacitar con fondos de un gobierno extranjero a aquellos observadores que posteriormente pasan a ser fiscales de los partidos políticos, porque eso es un delito electoral. Debemos tener los mecanismos y controles necesarios para garantizar que quienes son capacitados con estos fondos no van a ser miembros ni van a ser autoridad electoral en ninguna Junta Receptora de Votos.

¿Van a exigir las listas de quienes serán capacitados como observadores?
Siempre se ha contemplado en el reglamento. Nosotros vamos a ser bien exigentes y todos están obligados a cumplir con las leyes del país.

¿Se va a invitar a la Organización de Estados Americanos, OEA, o al Centro Carter, por ejemplo?
No nos corresponde a nosotros invitarlos; como son organismos multilaterales, (la invitación) le corresponde al Poder Ejecutivo a través de la Cancillería, que maneja la política de relaciones internacionales del Estado de Nicaragua.

Por tratarse de un proceso electoral municipal y viniendo de una serie de elecciones donde ha habido más de 20 mil observadores, me parece de más que estos organismos estén gastando grandes cantidades de dinero en tener observación electoral omnipresente en este país, donde ha quedado demostrado a todas luces que los procesos electorales son transparentes y reflejan la voluntad del pueblo nicaragüense.

¿Es de más que el PLC esté pidiendo la presencia de observadores internacionales?
Me parece absurdo que un nicaragüense esté pidiendo que invitemos a estos organismos. Lo veo fuera de tono y me parece aún peor si es otro país el que lo está pidiendo.

¿Le pediría al presidente Daniel Ortega que invite a estos organismos?
Creo que el Presidente no tendría ningún inconveniente ni nosotros tampoco, pero creo que las elecciones municipales no despiertan el interés de estos organismos, como el caso de las elecciones nacionales, cuando se elige a un presidente de la República.

Hubo muchas críticas por la cancelación de la personalidad jurídica del Movimiento Renovador Sandinista y del Partido Conservador. ¿Existe la posibilidad de que les restituyan la personalidad jurídica?
Nosotros somos total y absolutamente respetuosos de las decisiones del Poder Judicial. No sólo lo decimos del diente al labio, hemos aceptado y acatado las resoluciones de la Corte Suprema de Justicia las veces que las han emitido.

Si la Corte Suprema de Justicia resuelve a favor de estos partidos, nosotros vamos a acatar ese fallo o decisión.

Mucho se ha criticado la militancia partidaria de los magistrados. Los de tendencia liberal participan de las reuniones del Comité Ejecutivo Nacional del PLC. ¿Es correcto que los magistrados tengan vida partidaria, sobre todo en un año electoral?
Conozco el funcionamiento de al menos un 75 por ciento de los tribunales electorales de América Latina, en todos estos casos, todos los integrantes provienen de algún partido político y todos ellos tienen vida partidaria.

No le veo el más mínimo problema (que los magistrados liberales) asistan a reuniones partidarias; sí le veo problema que tomen decisiones partidarias a lo interno de una institución que no debe estar parcializada, pero no es el caso hasta este momento.

Usted estuvo vinculado al PLC. ¿Por qué decidió separarse de ese partido?
Nunca he estado registrado en ningún partido, eso no quita que uno no pueda tener su opción partidaria en un momento determinado. Más era y es mi amistad con muchas personas que son parte del PLC y con muchas personas que son parte del Frente Sandinista, que lo que pueda ser mi tendencia hacia un partido determinado.

Sin embargo, sus críticos lo señalan de deberle muchos favores al Frente Sandinista.

Eso dicen las personas cuando no han podido, por otro medio, tratar de acabar con una persona. Buscan temas sobre los cuales atacar a alguien, en este caso, a mi persona, sin embargo, esa es opinión de ellos sobre mí y yo de ellos tengo mi propia opinión.

Por ejemplo, conozco personas que en este país fueron ministros y embajadores, cancilleres y vicecancilleres durante las conversaciones entre el gobierno y la Contra (en los años 80) y ahora ya no están en el Frente Sandinista, así que no veo por qué una persona debe estar siempre con opción política todo el tiempo.

Pero a usted lo consideran clave dentro del Consejo Supremo Electoral para favorecer un triunfo del Frente Sandinista.

No. Eso es lo más falso que yo he escuchado, no de tu persona, lo he escuchado por otro lado. Si Nicaragua fuese un país donde las elecciones se deciden en el máximo tribunal, en este caso el Consejo Supremo Electoral como cuerpo colegiado, tal vez podría existir ese peligro, pero la historia reciente de la democracia nuestra nos deja claro que en Nicaragua nunca se ha definido una elección por impugnaciones o por una decisión de su máximo tribunal colegiado.

Esta situación (de impugnaciones masivas) no veo que se vaya a presentar (en estas elecciones municipales). Llegué a pensar que en algunas elecciones iba a haber una cantidad de impugnaciones –-algunas con validez y otras sin validez--, sin embargo, la experiencia nos demuestra que Nicaragua es uno de los países que menos incidencia de impugnaciones tiene.

Aquí nunca ha habido una elección donde el electo resulta electo con una diferencia de votos inferior a la cantidad de los votos nulos.


¿Fox, “Caballo de Troya” de los gringos?
La semana pasada, el ex presidente de México, Vicente Fox Quesada, haciendo gala de cierta actitud injerencista en los asuntos internos de Nicaragua, dijo ante representantes de los partidos de oposición y algunos candidatos a alcaldes, que el Poder Electoral debería estar en manos de la ciudadanía para garantizar la transparencia de las elecciones municipales.

El presidente del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas Reyes, desestimó las declaraciones del ex mandatario mexicano, sin embargo, sugirió que Fox podría ser una especie “Caballo de Troya” de un tercer gobierno interesado en que el Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, gane la menor cantidad de municipalidades en los comicios de noviembre y, de ser posible, que pierda la Alcaldía de Managua.

¿Qué responde a las críticas del ex presidente Vicente Fox, en el sentido de que el Consejo Supremo Electoral debería estar en manos de los ciudadanos, además de cuestionar el trabajo del Poder Electoral nicaragüense?
Yo respeto a los ex presidentes, no sólo de Nicaragua, sino también de los demás países latinoamericanos, y en este caso, al de México; sin embargo, el ex presidente Fox debería estar preocupado por los problemas de México y no por los problemas de Nicaragua.

En segundo lugar, creo que el presidente Felipe Calderón está haciendo un excelente papel, pero le está tocando dura la situación, porque le está tocando corregir todas aquellas acciones que en materia de política exterior afectaron la imagen que México tenía cuando el señor Fox era presidente de ese país.

El ex presidente Fox abiertamente ofreció sus servicios para asesorar a los candidatos de la oposición en el proceso electoral actual, a través del llamado Centro Fox. ¿No le preocupa, como presidente del Poder Electoral y como nicaragüense, que un ex presidente de un país extranjero esté ofreciendo apoyo y asesoría electoral a un partido político de Nicaragua?
Creo que hay organismos y gobiernos en el continente americano que cuando no pueden actuar abiertamente buscan algunos “Caballos de Troya” para tratar de inmiscuirse en los asuntos internos de otro país; y a lo mejor el Centro Fox podría tratarse de un espejo de otro centro de otro país del continente americano; o podría tratarse de otra forma de intervenir en los asuntos internos de Nicaragua.

Yo, del ex presidente Fox, estaría más preocupado para que en México no se vuelva a repetir el desastre que se dio en las elecciones donde a él le tocó terminar su período. Ese fue un desastre que nunca habíamos visto en la historia electoral latinoamericana.

De acuerdo con sus palabras, ¿un tercer gobierno podría estar utilizando al ex presidente Fox para inmiscuirse en los asuntos internos de Nicaragua, Estados Unidos, por ejemplo?
No podría precisar con tanto detalle, pero hemos visto tantas formas de intervención en la época moderna, hay intervenciones económicas, hay intervenciones en derechos humanos, hay, incluso, intervenciones utilizando mecanismos de la religión...

¿Significa que el candidato del PLC, Eduardo Montealegre, se estaría prestando a esa intervención si acepta el ofrecimiento del ex presidente Fox?
Yo respeto al candidato a alcalde por el PLC, al candidato a alcalde por el Frente Sandinista y a todos los demás, y no vas a tener de mí nunca una opinión en contra de ellos.