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El cambio de dirección en los planteamientos del presidente Daniel Ortega sobre Estados Unidos “no es fiable y sólo representa un movimiento del vaivén de la política exterior nicaragüense”, consideró el ex embajador nicaragüense en España, Edmundo Jarquín.

Para el jefe de la bancada del Partido Liberal Constitucionalista, PLC, Maximino Rodríguez, “sólo es una de sus reacciones impulsivas que suele hacer”, por lo que no representa ningún cambio en la política de Nicaragua con países como Estados Unidos.

Edmundo Jarquín coincide con Rodríguez, porque, según él, es difícil saber si es un nuevo enfoque, debido a que cambia muy rápido sus decisiones. Pero en caso de ser encaminadas a mejorar las relaciones con la comunidad internacional sería lo mejor para Nicaragua.

Para Rodríguez, “Ortega no piensa en Nicaragua a la hora de ofrecer declaraciones, por lo que siempre inmiscuye al país en problemas” y dificulta el trabajo de los encargados de la diplomacia nicaragüense.

Es positivo
Pero para el diputado liberal Francisco Aguirre Sacasa, es importante que el presidente Daniel Ortega empiece con el “pie correcto” con el nuevo embajador de Estados Unidos, Robert Callahan, porque “representa un gobierno que tuvo la fineza de acreditar a Arturo Cruz”, por eso le parece positivo que trate de llevarse bien con el diplomático estadounidense.

“A Nicaragua le conviene hacer recíproca esa acción, tratarlo bien, porque Callahan viene con buenas intenciones, y cualquier acción correcta debe ser bienvenida”.

La dualidad no convence
Eduardo Montealegre no le da el mismo voto de confianza que Aguirre. El candidato a alcalde por la alianza del Partido Liberal Constitucionalista, no confía en las palabras del mandatario nicaragüense, más bien considera que “la trayectoria de Daniel Ortega es decir una cosa y hacer otra, es un limosnero con garrote”, manifiesta Montealegre.

Eliseo Núñez Morales también opina como Montealegre, pero además asegura que “Ortega está loco, tiene una incapacidad mental”. “Él (Ortega) tiene un doble discurso con el imperio norteamericano, es parte de su bipolaridad, que está llevando al país sin rumbo”, expresó Núñez.

Ortega cambió de dirección en sus planteamientos hacia Estados Unidos, y aunque aseguró que siempre será antiimperialista, esperaba para recibir al nuevo embajador estadounidense, Robert Callahan, como se había recibido al homólogo nicaragüense Arturo Cruz a quien, según el mandatario, lo acreditaron en tiempo récord.