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Cautelosos y, hasta cierto punto, benévolos se muestran los analistas políticos al momento de criticar la actuación, en los primeros tres meses, de la nueva oposición, representada esta vez en el Partido Liberal Independiente, PLI, y su Bancada Democrática Nicaragüense, BDN, en la Asamblea Nacional.

Si han hecho mucho, poco o nada para enfrentar al gobierno y su numerosa bancada de 63 diputados, no parece ser lo primordial para los analistas; sin embargo, coinciden en señalar que tarde o temprano, el PLI y la BDN terminarán negociando con el Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, el nombramiento de cargos públicos en diversas entidades y poderes del Estado.

Eso sí, los analistas se cuidan de hacer una diferencia entre “el pacto” entre Arnoldo Alemán y Daniel Ortega y lo que ahora llaman “una negociación o acuerdo” entre el actual mandatario nicaragüense y quien se perfila como líder opositor, el diputado Eduardo Montealegre Rivas.

“Estos arreglos cortoplacistas llamados pactos, surgen cuando un obstáculo legal para quien estando en el poder desea prolongarlo, y busca el aval del partido opositor a cambio de posiciones que significan ingresos para esa clientela”, dice en su libro sobre la conducta política nicaragüense, Emilio Álvarez Montalván.

Además, advierte Montalván “tratándose de un acuerdo entre desiguales, fundado en intereses partidarios o personales cortoplacistas y no en la conveniencia nacional, resulta siempre que dicha relación es inestable y es liquidada al poco tiempo por contradictoria y cortoplacista…”.

“En términos generales no hay pactos o convenios políticos intrínsecamente buenos o malos, todo depende de los objetivos de los interlocutores, las expectativas o fuerzas de la opinión pública, las fuerzas de los partidos protagonistas, las circunstancias del momento y la moralidad de los firmantes”, opina Álvarez Montalván en su libro.

Oscar Carrión: Oposición lenta, errática y poco efectiva

En su análisis, el consultor legislativo, Oscar Carrión Orozco ve a la nueva oposición parlamentaria “lenta y sin visos de poder arrancar; tirando ráfagas imprecisas,  reaccionando a la defensiva y moviéndose conforme lo dicta la agenda oficialista”.

“Los opositores democráticos no se caracterizan por ser impetuosos en el Parlamento, pero particularmente en esta legislatura ya van tres meses de labor parlamentaria y hasta donde conozco no se ha presentado ni una sola iniciativa y solamente una que otra mocioncilla de menor importancia”, expresa Carrión.

Carrión considera que “ha habido mucho discurso y eso es importante de cara a los electores y a los ciudadanos que necesitan una voz frente al poder inconstitucional, pero a mediano y largo plazo eso no es suficiente”.

Según el analista, “la oposición necesita fortalecer su quehacer parlamentario promoviendo iniciativas de ley de beneficio para los sectores necesitados; se requiere de articular una estrategia coherente y dinámica;  armar un entramado integral de ajedrez político porque la política es el arte de buscar cómo ganarle en cada circunstancia a tu adversario”.

“Sin embargo, percibo una oposición en la que una parte ya se plegó al Frente Sandinista. y parece que esa será la tónica en la búsqueda de consolidar sus propios, particulares y personales intereses por cinco años”, acotó.

Por otro lado, añade,  “veo un segmento mayoritario de oposición parlamentaria todavía sin lograr arrancar definitivamente, disparando en ráfagas imprecisas, reaccionando a la defensiva, moviéndose conforme lo dicta la agenda oficialista, sin muy buena asesoría y estrategia articulada y quizás esperando que se asienten sus diputados nuevos”.

Igual que Oscar Castillo, Carrión considera que en tres meses es poco tiempo “para hacer vaticinios definitivos”, acerca de cómo ha sido o cómo debe ser el actuar de la oposición.

“Pero sí, nos dan una pauta de lo que no se debe hacer y es estar al vaivén de las coyunturas del Ejecutivo y del oficialismo, ser menos reactivos y más proactivos; presentar mayor grado de iniciativa y tratar de marcar la agenda en los aspectos sociales y económicos de la nación sin dejar de poner el dedo en las llagas políticas de este gobierno”, señaló.

Carrión tiene la esperanza de que “este arranque lento y un tanto vacilante, se trate nada más de algo circunstancial que obedece al asentamiento de la nueva bancada, y que una vez que arranquen, no haya nada que pueda detenerlos en el verdadero  e integral rol que la población nicaragüense espera y demanda”.

“Pacto no debe provocar alergias”
Respecto a un posible pacto, acuerdo o arreglo entre el PLI y el FSLN en torno a los nombramientos pendientes, Carrión considera que es algo que “no debe suscitar alergias o suspicacias”.

“En Nicaragua se ha satanizado la palabra pacto por la historia política que se ha visto manchada por quienes han pactado en beneficio prebendario propio, directo o indirecto, y no por los intereses de la Nación, tales son los casos del Pacto de los Generales, el Pacto del Espino Negro, el pacto de Agüero con Somoza y el pacto de Daniel con Alemán”, expresó Carrión.

Más allá de la denominación que se le quiera dar –pacto, acuerdo, negociación, arreglo, etc-, Carrión considera que “Nicaragua necesita urgentemente de un respiro que descompresione los niveles de descontento popular generados por el irrespeto al Estado de Derecho, a la democracia, a la supremacía constitucional, a la propiedad, a la legalidad, a la transparencia pública institucional y electoral, así como financiera y al alto costo de la vida sumado a las pocas oportunidades de empleo, restricciones a la libertad de expresión y una serie de situaciones que han venido colapsando la institucionalidad y la estabilidad de la Nación”.

Además, justifica que “se requiere un mínimo entendimiento que trascienda a los intereses personales y partidarios y que busque darle cierta estabilidad y enderezar un poco el deteriorado rumbo que llevamos ya que, de seguir así, perdemos todos”.

“La diferenciación particular que los nicaragüenses hagamos  de la palabra pacto o acuerdo, negociación, arreglo o entendimiento, dependerá de los resultados de ese encuentro entre las dos fuerzas políticas del país, el Frente Sandinista y el PLI”, concluyó.

Oscar Castillo: Prematuro valorar comportamiento opositor

El analista político Oscar Castillo considera “prematuro hacer una valoración” de la actuación del PLI  y de la BDN en su papel de oposición única.

“En las circunstancias adversas en las que se desenvolverá como bancada de oposición en la Asamblea Nacional, difícilmente se puede medir cuantitativamente esa fuerza real opositora, más bien sería ver cómo se comporta desde el punto de vista cualitativo”, explica el analista.

Agrega que sería necesario “ver el comportamiento de sus miembros, el discurso de su liderazgo, pero por sobre todas las cosas, las acciones de todos y cada uno de sus integrantes, sobre todo cuando dichos actos tengan que responder con sus principios objetivos y programa de gobierno que ofrecieron en la campaña”.

“Se debe medir el discurso con las acciones para ver si se es coherente con lo que se dice y se practica”, añade.

Respecto al trabajo legislativo en estos tres primeros meses, Castillo advierte: “Se ve que hay cierto grado de esa coherencia que se quiere. Si bien es cierto, ha habido momentos de coincidencia con la bancada oficialista en temas o leyes de interés reciproco, no debe entenderse como debilidad opositora, sino más bien como una acción de aquella en la que la negociación o el advenimiento recíproco debe funcionar en toda actividad propia de un Parlamento”.

Para Castillo, “oposición no quiere decir que no se logre o busquen consensos”.  Todo lo contrario, agrega, “la lucha debe ser para generar la búsqueda de esos consensos, sobre todo cuando estos son posibles producto de la consulta con la sociedad, con los grupos sociales, es decir, cuando son incluyentes”.

Pero, ¿ha logrado hacer algo concreto la oposición hasta el momento? Castillo responde a esta pregunta señalando que “esta oposición está en la etapa de construir una identidad, de proyectarse ante la sociedad nicaragüense, y sobre todo, a su electorado demostrar que cumplirá con sus demandas”.

“Claro está que no cuenta con los votos suficientes para cambiar las cosas, pero la tarea debe ser esa: lograr incidir en la gestión parlamentaria con efectividad, sin importar cuántos diputados o diputadas se tengan”, enfatizó.

Como papel principal de la oposición, Castillo considera que “lo importante es aprovechar ese espacio y lograr incidencia para inclinar el proceso en función del bienestar del país”.

Falta consistencia
No obstante, el analista opina que al PLI y su bancada legislativa “les falta consistencia y coordinación táctica en el manejo del discurso político”.

“A veces miramos que líderes de esa agrupación emiten opiniones distintas sobre algunos temas, que tienden a confundir a la sociedad y a sus seguidores o militantes”, añade Castillo.

A juicio del analista, “esto podría estarse dando por falta o carencia de un discurso uniforme. Se entiende y es bueno que suceda, que pueda haber diferencias de ideas entre sus miembros, eso es democracia, lo que no se debe hacer es que esas ideas se antagonicen por intereses particulares y que no se logren asumir a partir del debate abierto y el consenso, como de interés general o colectivo”.

“La tarea que recomendamos para esta alianza, es que se logren primero consenso a lo interno de sus integrantes y sus líderes, para que, con visión estratégica y de forma incluyente con la sociedad, poder construir un plan opositor coherente, efectivo y productivo para la Nación”, aconseja el analista.

Negociación debe hacerse
Pese a que antaño criticó fuertemente el pacto entre Arnoldo Alemán y Daniel Ortega para repartirse los cargos públicos a todos los niveles, en esta ocasión Castillo se muestra más flexible en su análisis.

“Sobre la elección de cargos públicos pendientes debe hacerse una negociación basada en intereses nacionales y que procuren devolverle al país su institucionalidad”, señala.

Castillo considera que “si la oposición cae en los mismos errores de antes, de pretender repartirse cuotas de poder solo para contar con presencia en los poderes del Estado, se estaría equivocando, pues la sociedad demanda que con los nombramientos se busque un cambio que fortalezca la democracia, que reconstruya la República y le devuelva la institucionalidad a Nicaragua. Si no lo hace así, en nada se estaría diferenciando de lo que ocurrió en el pasado”.

¿Pacto o acuerdo?
Aunque no hace ninguna diferencia respecto al término, Castillo señala que el PLI y la BDN “tendrán que negociar porque la lógica del poder y de la política indica eso, de lo contrario el FSLN copará todas las estructuras del poder”.

Lo importante, advierte Catillo, es ver cómo negociará el PLI o sus líderes.  “Se advierte que toda negociación debe ser en base a principios y estrategias y no de simple cuotas. El FSLN tiene todas las posibilidades de elegir a quien quiera, por lo que toda estrategia de negociación debe ser basada en puntos de equilibrio que permitan devolver la institucionalidad del país”, insistió.

Negociar por la Nación, diceNúñez defiende su posición

Al diputado suplente de la Bancada Democrática Nicaragüense, BDN, en el Parlamento, Eliseo Núñez Morales, expresó que sí se han opuesto a diversos temas, aunque reconoce que no han tenido resultados concretos porque son minoría en la Asamblea Nacional.

Puso como ejemplo de sus acciones los discursos en contra de la Ley Anual del Presupuesto General de la República 2012, con el cual mostraron su total desacuerdo por considerarlo fuera de realidad, sobre todo, en temas tan sensibles como la Educación y la Salud, cuyos ministros, recordó, reciben cada año menos presupuesto porcentualmente hablando.

Otra de las posturas contrarias, recordó Núñez Morales, fue respecto a la reforma a la Ley de Estabilidad Energética, mediante la cual se facultó al Ministerio de Energía y Minas, MEM, y al Instituto Nicaragüense de Energía, INE, a contraer deuda pública para financiar el aumento de la tarifa energética.

En ninguno de estos temas, sin embargo, la opositora BDN ha tenido resultados satisfactorios pues ambas leyes se aprobaron tal como las presentó el Poder Ejecutivo.

En la que sí consideran un triunfo, según Núñez Morales, es en la aprobación de la famosa Ley 50-50, a través de la cual se reformó la Ley de Municipios para obligar a los partidos políticos a incluir en sus listas de candidatos a alcaldes, vicealcaldes y concejales hombre y mujeres en igualdad de porcentajes.

En este aspecto, dijo Núñez Morales, se lograron varias mociones de consenso con la bancada del Frente Sandinista, como el hecho de dejar claro que los Consejos del Poder Ciudadano, CPC, nada tienen que ver en la escogencia de los candidatos, y que tampoco tiene cuota alguna de participación en las alcaldías del país, como lo pretendía el Ejecutivo.

Respecto a la negociación con el Frente Sandinista para la elección de cargos, Núñez Morales aseguró que no se tratará de un “pacto para repartirnos los cargos”, sino, según él, de encontrar un punto de equilibrio en el que se logre nombrar a personas capaces y “de reconocida honorabilidad” que velen por la institucionalidad democrática del país.

Núñez Morales no cree que en el tema de los nombramientos, que el FSLN esté pensando en utilizar su “aplanadora legislativa, porque no le conviene”.  En todo caso, Núñez Morales está claro que solo obtendrán los cargos que el Frente Sandinista les ceda.

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Esta semana se dio a conocer que el partido de oposición PLI, representado por Eduardo Montealegre está condenado a pactar con Daniel Ortega del FSLN, en busca de los nombramientos pendientes de funcionarios públicos. ¿Habrá alguna diferencia entre el pacto Alemán-Ortega respecto al nuevo pacto Montealegre-Ortega?